Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Entre estos dos personajes extremos hay un punto medio. Y es el de las personas que empiezan a cruzar la calle por detrás de tu coche antes de que tú hayas terminado de sobrepasarles. Que vas conduciendo y los ves acercarse al coche y dices: " ¿Dónde vas alma de cántaro?" Y pasa por detrás con cara de prisa. Una cosa que no recomiendo hacer, en serio, que no, que no lo hagáis; es la de frenar en seco cuando esté cruzando alguno de estos personajes. Tiene que ser tan divert... Tan dramático. Frenar ... (ver texto completo)
La gente normal, en general, mira antes de cruzar. Y no sólo mira, tiene la fabulosa gentileza respecto a su propio cuerpo y del parachoques del coche que se le acerca de no cruzar hasta que el coche haya pasado. Es importante no llevar esta prudencia, tampoco, al extremo. Una cosa es ser un suicida en potencia como el yaparará (que parece un nombre de rapero) y otra muy distinta es la de no atreverse nunca. En mi pueblo hay un hombre que lleva desde el año 72 intentando cruzar la calle, pero aún ... (ver texto completo)
Una tarea sencilla pero altamente peligrosa, porque por las calles de los pueblos tienen la costumbre de circular los coches. Y este es un aviso realizado por el Doctor Obvio, que me pasó una nota para que os lo dejara claro. La cuestión es que no todo el mundo cruza de igual manera las calles de nuestras ciudades. Los hay más kamikazes que otros. Un amigo mío tiene la costumbre de cruzar las calles a la aventura con la frase: "Ya parará". Fractura de craneo, rotura de tibia y peroné y dedos de la ... (ver texto completo)
Ir a dar un paseo es toda una aventura. Sí, no miréis a la pantalla de forma extraña. Es una aventura, sólo hay que verla como tal. Avanzas atentamente esquivando personas, saltando cacas de perro de puntillas como si el suelo quemase, apartando la mirada de los conocidos de vista que son unos pesados y girándote descaradamente al ver a alguna tía buena. Pero dentro de toda esa fascinante aventura (vaya miradas) está la mayor de ellas: cruzar la calle. Cogeos de la manita, que vamos a cruzar.
aber si entran algonos mas de tu pueblo
parece que no se animan muchos a entrar
esta noche no a entrado el honbre alanbre
ja ja ja es el hombrecable
# Más ven cuatro ojos que dos.
otra bes le cojo eo hordena mientras cena
pues yo sigo por aqui solo
# Más valen frutos que flores; que los unos dan sabores, y las otras no más que olores.
# Más valen dos buenos oradores, que veinte malos habladores.
# Más valen dos bocados de vaca que siete de patata.
# Más valen dos bocados de vaca que doble de patatas. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# Más valen cardos en paz que pollos en agraz. (Agraz: Amargura, sinsabor, disgusto)
# Más vale zapato roto que píe hermoso.
# Mas vale vuelta en el plato, que ciento en la plaza. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Más vale vuelta de llave que conciencia de fraile.
# Más vale vuelco de olla que abrazo de moza.
# Más vale vino turbio que agua clara.
# Más vale vino malo que agua de pantano.
# Más vale vino caliente que agua fría.
# Más vale vieja con dineros que moza con cabellos.
# Más vale vergüenza en cara que mancilla en corazón
# Más vale una vieja sola que mil mozas.
# Más vale una vez colorado que ciento amarillo
# Más vale una tarta compartida, que una mierda para uno sólo.
# Más vale una segura que dos en duda.
# Más vale una seca morcilla, que una buena pastilla.
# Más vale una palabra a tiempo, que cien a destiempo
# Más vale una naranja comida, que tres exprimidas. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# Más vale una mujer hilando que cinco mirando.
# Más vale una mala pierna que dos buenas muletas.
# Más vale una mala boda que un buen entierro.
# Mas vale una de varón, que ciento de gorrión. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
# Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
# Más vale una abeja sola que mil moscas.
# Más vale un ya, que mañana se hará. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)
El alumno de último año: Para acabar queda el típico bromista que se mete en una clase de primero antes de que llegue el profesor de verdad y empieza a asustar a los primerizos. Normalmente es un alumno de último año, que realmente parece un alumno de último año; pero de hace 10 años. Suele estar apuntado en la tuna y es el más borracho del grupo, pero ahí le tienen. Espantando a la muchachada. Cuando llega el profesor de verdad lo reconoce y le dice: "Ay, Martínez, ¿cuándo terminará usted la carrera?" "Sólo por estos momentos, merece la pena continuar aquí" Son así. ... (ver texto completo)
El cumbayá: Este tipo de profesor también es de épocas infantiles. Es un profesor que fue músico frustrado y como nadie en su sano juicio le escucharía tocar la guitarrita, y tiene demasiado orgullo como para sentarse en el suelo del metro y ponerse a tocar; da la brasa a los niños con canciones chorras. "Y hoy os voy a tocar mi nuevo temazo: Partes del cuerpo" Y ahí que se pone a cantar el tío: "Pierna, muslo, oreja, brazo//mano, ojo, lengua, bazo//esto me rompí//cuando me pegué un tortazo" Y tan ancho. Hay que huir de ellos. ... (ver texto completo)
El vago: Se suele confundir con el pasota o el empanao, pero nada más lejos de la realidad. El profesor vago es el que por tal de no hacer clase, inventa lo que sea. En la universidad cuesta más de verse (porque los vagos directamente no vienen), pero en bachillerato y egb había varios de ellos. Son los típicos que de repente un día aparecen con un montón de juegos de mesa: "Vamos a aprender jugando" - nos dicen. Mientras piensan: "Así hoy no hago nada, que estoy cansao". O también son los típicos ... (ver texto completo)
El salido: Hay profesores que aprovechan su posición en la universidad para ligarse a las alumnas. Aunque parezca mentira, esto pasa de verdad aquí y ahora en este momento en alguna universidad española. O en varias. No sé si hasta el punto peliporno en plan: "Señor profesor, ¿qué tal si me aprueba y yo le bajo la cremallera y umm? ¿Qué es esto que tiene aquí, profesor?" "Pues qué va a ser hija, una polla, qué va a ser, ¿un oso panda?". No sé si hasta este punto, pero casos los hay. Hay otros que ya están mayores para estos trotes, pero se dejan llevar por las muchachas y las reciben con los brazos abiertos. Un profe mío lo hizo una vez con una Erasmus: " ¡Bienvenidaaaggghh! ¡gGghh!" Cuando llegó la chica con una falda corta y un escote generoso. Aunque teniendo en cuenta mi carrera, deberíamos habernos levantado todos y aplaudir, porque no es algo que se suela ver a menudo allí. Mujeres, quiero decir. ... (ver texto completo)
El sobrao: Este viene a clase como el que viene a hacernos un favor. Como diciendo: "Bah, yo hago clases porque sino no me dejan investigar, sino de qué iba a estar con esta panda de futuros perdedores". Va explicando con el pecho henchido y aunque la clase esté en silencio oye el más mínimo murmullo que pueda estorbar su perfecta prosa. "Vosotros dos, ¿qué es lo que estáis diciendo tan interesante? Que pueda ser más interesante de lo que yo estoy diciendo, como todo lo que digo, que siempre es interesante, genial y perfecto, ¿eh? ¿EH?" Y los dos chavales: "Nada, nada" "Pues eso, a callar, cojones". Y sigue la clase. Estos podrían ponerles un espejo en vez de una pizarra, no solo para vigilar a los alumnos mientras escriben, sino para poder admirarse todo el rato. "Qué bien hablo, qué listo soy, qué guapo soy, tengo que publicar otro paper". Se quieren. ... (ver texto completo)
La Rottenmeyer: Este tipo puede ser un hombre, pero por lo general son mujeres con la misma complexión física que la señorita Rottenmeyer. Es decir, delgadez extrema, arrugas y gafas. Un poco como la vicepresidenta De la Vega, para que nos entendamos. Están tan delgadas por la adrenalina que sueltan por la boca cada vez que echan a alguien de clase o lo manda a callar. Al contrario que el sufrido, mantienen la clase a raya y los alumnos la temen. En sus ratos libres aprovechan sus dotes y amaestran leones y tigres como el que enseña a un gato a cagar en la arena. ... (ver texto completo)
El sufrido: Este tipo de profesor no se suele dar en la universidad, pero sí en bachillerato, eso y egb. Estos son los profesores que no consiguen ganarse el respeto de ninguna de las maneras, pero ni de una forma ínfima y sufren las consecuencias de la cabronura, esta vez, de los alumnos. Las clases con estos profes son un infierno para ellos y para cualquiera que quiera enterarse de algo. Gritos, golpes en las paredes, papeles por los aires, collejas danzantes... De todo. Este tipo de profe a veces intenta hacer callar a los alumnos, sin éxito, o se desgañita. Pero muchas veces dan la clase tal cual, como si no pasara nada mientras el bullicio aumenta. Siempre acaba entrando el profe de la clase de al lado, que no puede seguir por el jaleo que hay, y al abrir la puerta se hace el silencio. " ¿Qué pasa aquí?" "Nada, mis alumnos se portan perfectamente" Y entonces el muro que separa las dos clases cae. Y un niño eructa una bola de papel. ... (ver texto completo)
El pasota: Este podría parecerse al empanao despistado, pero con una diferencia fundamental: este lo hace porque le da la gana. ¿Por qué no ha corregido los exámenes? Porque no le da la gana. Para algo es profe y no tiene plazos. Excepto antes de evaluaciones curriculares, claro. Cuando está en clase pasa olímpicamente de todo, llega tarde y todos los temas le parecen de poca importancia con el consiguiente desconcierto de los alumnos. "Esto no los saltamos, que no vale para nada y podéis echarle un vistazo en casa" Entonces, siempre hay alguno que levanta la mano, tembloroso, con la gota fría de sudor cayendo por la frente y dice: "Pero... Pero esto no... No... ¿No entrará en examen, no?" "Claro que no, chaval, le echais un vistacito y ya está, no tiene importancia" Entrará en examen. Fijo. Y pregunta de 5 puntos. El jefe de departamento, que pone los exámenes, es el típico cabrón. ... (ver texto completo)
El empanao: Este es el típico profe que entra en clase y no es la suya. Lo ves con cara sudada, el traje perdido, un maletín en la mano y los ojos como platos mirando a la clase. " ¿Es aquí Procesos Industriales?" "Sí, sí" Grita uno. Siempre hay un chistoso en clase. Entonces viene el profesor de verdad y se lía la de San Quintín. Cuando al fin llegan a la clase que les toca nunca saben por cual tema van, así que para ello contratan a la típica-estudiante-pelota-de-pr imera-fila que hace las veces ... (ver texto completo)
El enrollao: ¡Ojo! No confundir con un cabrón disfrazado de enrollao. Son los lobos con piel de cordero. Huid del enrollado que suena falso. Así con d. Un enrollao de verdad, es enrollao, y el falso es enrollaDo. Son los más peligrosos. En clase se comportan como un profe majete, que saluda a los alumnos por los pasillos y les sonríe; pero cuando llega el examen y la luna llena les salen fauces de lobo y acaban los exámenes con tanta sangre como en una peli de Tarantino. El enrollao de verdad es el que te cuenta anécdotas, te aconseja, hace la clase amena, cuenta historias y luego además pone exámenes tan fáciles que hasta la propia chuleta se autodestruye: "Pa' qué me quieres" Y hace pff. Y se deshace. ... (ver texto completo)
El cabroncete: Es lo mismo que el cabrón, pero hace gracia. Se suelen confundir porque este no pone exámenes difíciles ni putea a los alumnos. Pero se comporta como un cabrón en momentos puntuales. Asusta a algún alumno que llega tarde preguntándole el nombre o exige más de la cuenta a alguien que sale a la pizarra solo por diversión. Es inocuo en principio, pero a la vez peligroso porque puede volverse cabrón del todo en cuanto tenga alguna experiencia sexual ingrata o una falta prolongada de cariño.
El cabrón: Todo el mundo ha tenido un profe cabrón. Además, es el insulto que se escoge. Nunca se dice: "Tengo un profe joputa" o "Tengo el típico profe gilipollas". No. Se dice siempre tengo el profe cabrón. Es un prototipo, aunque no todos están cortados por el mismo patrón. Hay distintos grados de cabronura, algunos son los que insultan a los alumnos. Dejándolos en ridículo si no saben contestar algo. En esta anécdota yo no estuve, pero me lo contó un compañero. Una vez uno de estos le preguntó a un alumno con cara de empanao: " ¿Lo has entendido?" Y él dijo: "Un poquillo". A lo que el profesor le contestó: " ¿Cómo que un poquillo? ¿O sí o no? A ti te viene una tía y te pregunta, ¿te gusto? ¿Qué le dirás? ¿Un poquillo? Será SÍ o NO." Para decir seguidamente: "Anda, que nunca te vas a comer un torrao". Si le ves la cara lo entiendes, y la clase se debió partir de risa... Pero... Hay que ser cabrón. Además, estos son los que ponen los exámenes más difíciles, no para comprobar la sapiencia de los alumnos; que eso sería un examen duro. Un examen de cabrón es de los que preguntan cosas que no se han dado en clase, o de idea feliz, o de una mera anécdota. Por ejemplo: "Un día en clase hablé de mi hija, ¿cómo se llamaba? 2 puntos". Esto es de cabrón. ... (ver texto completo)
El que se soba: Este es un caso muy concreto de profesor al que pensé dedicarle un post a él solito. No sé si a alguien le ha sucedido, pero merece la pena ponerlo. Uno se puede quedar dormido en clase por tener a un profesor aburrido o no haber dormido mucho la noche anterior, pero... ¿Alguna vez a alguien se le ha dormido el PROPIO profesor mientras da la clase? Porque a mí sí. Era un profe muy curioso, venía con pantalones subidos hasta el sobaco, riñonera y mosquetón. Que aún no sé como podía ... (ver texto completo)
El aburrido: Alguno dirá: " ¡Eso son todos!" Ojo, no todos. Puede que uno se aburra en clase porque no le interese el tema, pero no todos los profesores son aburridos. Alguno, como excusa de su aburrimiento menciona a Einstein: " ¡Suspendió matemáticas!" Sí, puede que suspendiera, aunque sea una historia apócrifa, pero no por poner que 2 y 2 son 22 y si x tiende a infinito éste se seca. No. A lo que vamos, el profesor aburrido es ese profesor con cara de tristeza, papada, caída de ojos y mirada ausente ... (ver texto completo)