Mensajes enviados por antonio:

Hola Antonioooooooooooooooo muy buenas tardes
¿Que tal pasaste el dia?
Un abrazooooooooooooooooooooooo
hola victoria, el dia lo pasé bien, la misma rutina de siempre
No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
La verdad es una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla.
La verdad no está de parte de quién grite más.
Según A. B. Cook, Minos y el minotauro son dos formas del mismo personaje, que simbolizaría al sol-dios de los cretenses. Cabe mencionar que la hipótesis es viable: este pueblo representaba al Sol con la forma de toro.

Por este motivo, Cook y J. G. Frazer explican la unión de Pasifae con el toro como una “ceremonia sagrada”.
Se han hallado las ruinas del palacio de Minos, en Cnosos, pero no existe ninguna evidencia de la construcción del laberinto mitológico. Sin embargo, el gran número de habitaciones, escaleras y pasillos que tenía el palacio ha llevado a los arqueólogos a creer que el edificio en sí era la fuente de inspiración del mito.

Por otra parte, algunos arqueólogos y mitólogos contemporáneos creen que el minotauro es una personificación minoica del dios fenicio Baal-Moloch.
Algunas inscripciones muestran un vértice del laberinto donde se halla el héroe Teseo, y en el otro extremo se dibuja al temible minotauro rodeado de pequeñas esferas, que probablemente representan estrellas, dado que uno de los nombres del monstruo era Asterión (que significa “estrella”).

La caída del minotauro marcó la suspensión del tributo ateniense al gobierno de Creta.
Ícaro y Dédalo planearon escaparse fabricando alas con las plumas de las aves que volaban cerca de la torre, pero Ícaro murió durante el escape porque había volado demasiado arriba –dado que deseaba ver el carro dorado de Apolo– y entonces la cera que unía las plumas se derritió.

Cabe mencionar que la pelea que libraron Teseo y el minotauro fue representada con frecuencia en el arte griego.
El rey cretense Minos, furioso por la huida de Teseo, encarceló al arquitecto del laberinto, el glorioso Dédalo, y también a su hijo Ícaro. Ambos fueron recluidos en una alta torre.
La escena en que este dios descubre a Ariadna dormida se convirtió en un tema común en el arte grecorromano. También la relata Cátulo.

En su viaje de regreso a Atenas, la nave en la que viajaba Teseo fue asediada por una terrible tormenta que dio lugar a la pérdida de las velas blancas. Por este motivo, debió mantener las velas negras el resto del viaje.

Su padre, al ver llegar el navío, creyendo que su hijo había muerto, se lanzó desde un acantilado sobre el mar que baña las costas del hoy ... (ver texto completo)
Así, Teseo mató a la bestia con su espada y condujo a los demás atenienses fuera del laberinto. Ariadna huyó con él, pero una versión del mito afirma que su amante la abandonó al llegar a la isla de Naxos.

Según Homero, fue Artemisa quien mató a Ariadna, en base al testimonio ofrecido por el dios Dionisio. Fuentes tardías divulgan que Teseo la olvidó dormida en la citada isla griega y allí la princesa de enamoró de Dionisio.
Cuando fue la hora del tercer sacrificio, Teseo se ofreció voluntariamente para ir a matar al animal. Prometió a su padre Egeo que, de vencer, colocaría una vela blanca en la embarcación de retorno. Si moría, sus marineros habrían de colocar velas negras.

Ya en la isla de Creta, Ariadna, la hija de Minos, se enamoró del héroe Teseo y lo ayudó a sortear exitosamente el obstáculo del laberinto. Le otorgó un ovillo de hilo para ir trazando la trayectoria y poder salir de él.
La versión más común es que Minos emprendió la guerra para vengarse la muerte de su hijo y la ganó. Según la variante de Cátulo, Atenas estaba siendo afectada por una terrible peste, a causa de asesinado a Androgeo.

Entonces los ciudadanos preguntaron a Minos qué podían hacer para detener esa cruel plaga y el rey cretense estipuló el requisito de enviar siete doncellas y siete jóvenes cada nueve años, para ser devorados por el monstruo.
Pero entonces sucedió que Androgeo, hijo de Minos, resultó asesinado por una horda de atenienses celosos de las victorias que el príncipe atleta había obtenido durante el Festival Panateneo. Otros afirman que un toro lo mató durante una maratón, por orden del rey ateniense Egeo.
Minos, después de recibir consejo del oráculo en Delfos, mandó construir a Dédalo un laberinto gigantesco para encerrar al minotauro, situado cerca del Palacio de Cnosos.
El Minotauro, según lo imaginaron los griegos, tenía cuerpo de hombre pero cabeza y cola de toro. Su madre Pasifae lo habría cuidado durante su infancia, hasta que éste creció y se transformó en una bestia feroz.
Le pidió a Dédalo, el famoso arquitecto, que le fabricara una vaca de madera. De esta manera, la reina se ubicó en la trampa para seducir el toro blanco. El descendiente de esta cópula artificial fue el citado monstruo cretense.

Ninguna versión del mito ha sido expresada de modo más sucinto que la de Herodes, atribuida a Ovidio, donde la hija de Pasifae se queja de la maldición de un amor no recompensado: “el aspecto del toro disfrazó al dios, y Pasífae, mi madre, fue víctima del toro engañoso, ... (ver texto completo)
Él debía sacrificar el toro en honor de Poseidón –practicar una hecatombe– pero la belleza del animal lo tentó a conservarlo, matando otro menos bonito.

Para castigar esta acción de desobediencia, Poseidón hizo que la reina Pasifae, esposa de Minos, se enamorara de ese toro y engendrara al híbrido minotauro.
En la lengua helénica, “minotauro” significa “el toro de Minos”. Éste era conocido en Creta con el nombre de “Asterión”, apelativo compartido con el bisabuelo de Minos.

Después de que ascendiera el trono de Creta, Minos luchó contra sus hermanos por el derecho a gobernar. Rogó al dios olímpico Poseidón el envío de un toro blanco como la nieve, como muestra de su aprobación en tal empresa.
El histórico palacio de Cnosos es habitualmente identificado como el correlato geográfico de tal laberinto. El animal fue derrotado y asesinado por el héroe ateniense Teseo, gracias a la ayuda de la enamorada Ariadna –a su vez hermana del minotauro–.
En la mitología griega, el minotauro era una criatura mitad hombre, mitad toro. Vivía en el centro de un intrincado laberinto construido por el célebre arquitecto Dédalo y su hijo Ícaro, diseñado a pedido del rey cretense Minos, con el objetivo de mantener encerrada a la bestia.
Este cuento es una clara alegoría cristiana. En el mensaje literal encontramos a una bestia humanizada, que reflexiona y sufre. La lectura subliminal nos revela al hombre. El laberinto es metáfora del mundo. El redentor –Teseo, según un abordaje superficial– alude a Cristo, cuya llegada garantizará la trascendencia humana en el más allá, en virtud de las acciones buenas. Y el “lugar con menos galerías y menos puertas” es evidentemente el cielo, paraíso.

Como vemos, la mirada borgiana reformula ... (ver texto completo)
Es que el minotauro considera la muerte como una salvación del suplicio, del encierro auto-impuesto al que se ha sometido en el laberinto de Cnosos, luego de sufrir la marginación del vulgo exterior. Su soledad y aburrimiento necesitaban fin. Desde que un prisionero profetizó la llegada de su redentor, aguarda esperanzado la salida de la cárcel...
A diferencia de la salvaje bestia alimentada de víctimas humanas –el obligado tributo de Atenas a Creta–, Asterión es inocente del mal que provoca. Los hombres que ingresan a su “casa” mueren sin explicación, o al menos él no la revela... ¿Mueren del susto? ¿Los asesina sin saber que los está matando? ¿O la esperanza de la muerte anula toda conciencia de maldad?
Existen dos focos narrativos: la focalización interna en primera persona protagonista y la focalización externa en tercera persona, cuando Teseo finalmente comenta a Ariadna que la bestia no se había resistido a morir. Aquí asistimos a una elipsis temporal, laguna de acción sugerida por el blanco tipográfico que diferencia visualmente la presencia de ambos narradores.
Este intertexto desplaza al semi-toro de su condición de victimario para convertirlo en víctima, gracias a la eficaz utilización del conocido procedimiento de intertextualidad.
En su cuento “La casa de Asterión”, incluido en el libro El Aleph, Jorge Luis Borges efectúa un original hipertexto del mito de Teseo y Ariadna. El escritor argentino ficcionaliza y personifica al minotauro, esa bestia mitológica híbrida, a quien le atribuye el derecho a un nombre propio.
Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería.
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.
No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.
El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
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No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague
Buenas tardes Antonio el dia muy bien solo que hace calorrrrrrrrrrrrrrrrr
Hasta luego
Un abrazooooooooooooo
calor tenemos por todos sitios pero que le vamos a hacer, estamos en la época del calor, ya llegará el frio y nos acordaremos del calor
buenas tardes amigos, un saludo y feliz tarde para todos
No hay rosa sin espinas.
Quien adelante no mira, atrás se queda.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
Mientras hay vida hay esperanza.
Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Más rápido se coge al mentiroso que al cojo.
Antes que te cases, mira lo que haces.
A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
Nunca es tarde para bien hacer; haz hoy lo que no hiciste ayer.
un saludo amigo Arsenio, espero que te encuentres bien
que pases buena tarde
hola Antonio, ¡que pase ya, no es por nada, pero lo respeto! jajaja
aqui un calor sofocante, en Ibiza, sera menos con la brisa del mar, un abrazo
hola berta, buenas tardes, por aqui hay menos grados de temperatura pero tenemos mucha humedad y eso unido a la calor es sofocante, sudar se suda como un condenado a muerte
bueno, que pases una buena tarde
saludos
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.