AL COMPAÑERO DE AQUELLOS CAMINOS:
Bajo el sol inclemente y la fría mañana,
caminas paciente, sin prisa ni engaño.
Llevando en tus hombros la carga liviana
del surco y la tierra, del campo y el año.
De piel cenicienta y mirada profunda,
con orejas largas que escuchan al viento,
eres la nobleza que el mundo circunda,
el paso seguro y el fiel sufrimiento. ... (ver texto completo)
Bajo el sol inclemente y la fría mañana,
caminas paciente, sin prisa ni engaño.
Llevando en tus hombros la carga liviana
del surco y la tierra, del campo y el año.
De piel cenicienta y mirada profunda,
con orejas largas que escuchan al viento,
eres la nobleza que el mundo circunda,
el paso seguro y el fiel sufrimiento. ... (ver texto completo)