PELAYOS DE LA PRESA: AL COMPAÑERO DE AQUELLOS CAMINOS:...

AL COMPAÑERO DE AQUELLOS CAMINOS:

Bajo el sol inclemente y la fría mañana,
caminas paciente, sin prisa ni engaño.
Llevando en tus hombros la carga liviana
del surco y la tierra, del campo y el año.
De piel cenicienta y mirada profunda,
con orejas largas que escuchan al viento,
eres la nobleza que el mundo circunda,
el paso seguro y el fiel sufrimiento.
No pides aplausos, no exiges coronas,
ni buscas la gloria que el hombre ambiciona.
Te basta el cariño que a veces le abonas,
y el poco alimento que el campo te dona.
Amigo sin mancha, soporte en la huida,
pilar de la historia, del yugo y del pan.
Tu nombre humilde enaltece la vida,
¡oh, noble borrico, del rudo guardián!