Pueblos de España


Mensajes de PAMPLONA (Navarra) enviados por R,F,B.:

LA VALENTIA DE UNA JOVEN
Solo quiero decirte que has sido muy valiente y por eso te admiro, lo primero por denunciar a esos cinco salvajes, que te atacaron, segundo porque sabiendo a lo que te enfrentabas, con los juicios has seguido adelante, para eso hay que ser muy fuerte, has demostrado que tú lo eres, eso anima a otras mujeres hacerlo, muchas de ellas no lo hacen, por no enfrentarse a lo que viene después, que es casi peor que lo primero, gracias en nombre de todas las mujeres. No puedo ni imaginarme por lo que pasaste, siendo tan joven, y por lo que estas teniendo que oír, también lo siento por tus padres, la pena que sentirán, no dejes que esto condicione tú vida, sigue adelante, aunque sé, que será muy difícil olvidar, a esos cinco animales, entiendo que nadie podemos saber por lo que estás pasando, como todo en la vida, hay que vivirlo, por desgracia, muchas jóvenes lo están sufriendo, no te sientas culpable de nada, en tu situación, nada podías hacer, ellos son los culpables de todo.
LA MANADA:
El nombre lo dice todo, no puedo entender, como unos chicos jóvenes, pudieron cometer tal barbaridad, no sé qué es peor, si lo de ese fatídico día, o lo de ahora, como pueden decir, que los susurros eran de placer, o que si tenía los ojos cerrados, que ella se dejó, pero que se espera de una mujer en esa situación, con cinco tíos esperando turno, es humillante, acaso le dieron, opción para otra cosa, como podía defenderse, o es que tenía que perder la vida, para demostrar que no quería, ya está bien de que siempre la victima sea la culpable, ni los animales se comportan así, el hombre se diferencia de los animales porque pensamos, en este caso no lo hicieron, ninguno pensó que tenía, MADRE, O HERMANAS, NOVIAS… es que no hubo ninguno que estuviera lucido, para poder parar esa barbarie, y defender a la joven.
Me dirijo a vosotros, ¿os sentisteis muy hombres por lo que hicisteis? Me dais pena, sois unos cobardes, solo sabéis ir en manada, solos no valéis nada, por lo menos tener la hombría y la decencia de pedirle perdón, porque solo ella os puede perdonar, aunque salgáis libres de cargos, porque tengáis un buen abogado, sabéis que sois culpables, espero y deseo que todo el peso de la ley caiga sobre vosotros, y cumpláis integra la condena que os pongan, cuando alguno de vosotros tengáis una hija, la podréis mirar a los ojos, que le diréis lo bien que lo pasasteis agrediendo a una joven, de dieciocho años, cinco tíos, y que no fuisteis capaces de pedirle perdón, no creo que a ella le haga mucha gracia. Señor abogado defensor, por mucho que quiera desacreditar a la joven, no se sostiene, confío en la justicia, y en la conciencia cristiana de las leyes españolas.
R, F, B,