Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Emma había sido la última incorporación de la familia. Era una niña rubia, regordeta y acababa de cumplir nueve meses. Era raro que su madre le hubiera pedido que vigilase a Emma. Habían creado una barrera invisible alrededor de ella para que no se acercase. De repente Pablo empezó a notar un olor extraño. Se dejó llevar por su olfato y no tardó en darse cuenta que su hermanita se había cagado. Así que, ni corto ni perezoso, despejó la mesa de la cocina, cogió a la niña por debajo de los brazos y ... (ver texto completo)
Pablo, ve a lavarte las manos y ven a la cocina. Le estoy dando de comer a la niña y necesito que la vigiles un instante mientras bajo a la despensa a por los yogures de tu hermana –le ordenó su madre.
Fue al garaje y cogió uno de los balones de Enzo. Votó varias veces el balón y lo lanzó con todas sus fuerzas a la canasta. ¡Crash! La moto de Enzo estaba tirada en el suelo y no tenía buen aspecto. Escondió la pelota y entró por la puerta del jardín, vigilando que no le viera su madre.
¡Pablo, por el amor de Dios, sal fuera a jugar o juro que te estrangulo!
Mamá, me aburro. Mamá, me aburro. Mamá, me a…
Eran casi las doce, todos habían salido y Pablo se dedicaba a perseguir a su madre por toda la casa para que no se le olvidase lo aburrido que estaba.
Como de costumbre su hermano Enzo había acabado con todas las tostadas y ahora se encontraba dando buen partido de los cereales y de las magdalenas. Adriana estaba sentada al lado de su padre y no dejaba de hablar por el móvil con su amiga Claudia. Por lo visto, estaba enamorada de un chico de su instituto llamado Juan. Su madre siempre decía que estaba en la edad del pavo, que con 13 años era normal, que ya se le pasaría. Su padre, José Antonio era abogado y debido al exceso de trabajo llegaba muy ... (ver texto completo)
Su padre y sus hermanos ya estaban en la cocina desayunando. Su padre leía el periódico.
- ¿Que es verano? ¿Que los técnicos están de vacaciones? ¡Pues qué bien! ¿Y con qué entretengo al niño? ¿Con un libro?
El primer día de vacaciones de Pablo.

Era el peor día de su vida. Acababan de comenzar las vacaciones de verano y Pablo, a sus ocho años recién cumplidos, se encontraba en su habitación sentado en la cama tremendamente aburrido. Sus mejores amigos se habían ido de vacaciones al pueblo y ya no vendrían hasta el comienzo de curso. Encima la televisión se había estropeado. Su madre hablaba con el servicio técnico. Cuando colgó, se dirigió a la cocina medio llorando:
Como parece que me han dejado sola, estos asiduos del foro que escriben casi todos los días, osea Sherlock Holmes y Jessica Fletcher y Justy, jeejejejej.
Me aprovecho y copio y pego lo que me gusta, ahhhh y en las fotos que como se puede comprobar, jejejje no son de Alconchel.

Bueno guapos vamos a comenzar la mañana, que ya faltan menos días "pa" irme de vacances.
Eso digo yo, POR FIIIIIIIINNNNNNNNNN!, lo que yo les diría a los de Pueblos de ESPAÑA, es que por favor no pongan fotos que no estén relacionadas con ALCONCHEL de la ESTRELLA y que quiten todas las que se rechazan. Y que se respeten las normas que ponen. De la foto te diré que a quedado de profesionalllllllllll.
Espero que con el contenido de los mensajes no os metaís, jejejje porque si solo comentáramos cosas de Alconchel, creo que seríamos el primer pueblo empezando por la cola en mensajes, jejejejje.
Eso digo yo, POR FIIIIIIIINNNNNNNNNN!, lo que yo les diría a los de Pueblos de ESPAÑA, es que por favor no pongan fotos que no estén relacionadas con ALCONCHEL de la ESTRELLA y que quiten todas las que se rechazan. Y que se respeten las normas que ponen. De la foto te diré que a quedado de profesionalllllllllll.
Uffffffffffffffffff! que dilema con las fotos, a este paso tendré que dejar de poner fotos, ya que parece que solo quereís que sean de Alconchel, y yo lo tengo un poco difícil, jejejejje.

saludos y buén día.
¡Arriba remolón que comienza el día!
¡Qué frío!… ¡Qué frío!…exclama de pronto Wiki, abriendo sus ojos grandes bajo el espeso flequillo.
Claro, mamá lo destapó.
Y Mayo, con su frío, anunciará el pronto regreso de su hermano Invierno.
¡Buen viaje!…
Cuánto calor!

Menos mal que pronto aparecerá Otoño refrescándolo todo, con sus hijos. Marzo. Abril y Mayo.
Marzo recogerá los frutos maduros y te llevara de la mano a la escuela.
Abril teñirá las hojas de amarillo, las desprenderá de los árboles y las despedirá con un….
En Noviembre finalizarán las clases.
Y luego llegará Verano. También con sus hijos: Diciembre, Enero y Febrero.
Diciembre vestirá los arbolitos navideños.
Enero recibirá a los Reyes Magos.
Febrero aún dejará brillar el sol con tanta fuerza, que podrás seguir “bronceando” tu piel mientras papá y mamá se refugian bajo la sombrilla y abuelita sigue usando su viejo abanico.
Septiembre con su brisa tibia recorrerá jardines, prados, bosques y montañas despertando brotes verdes en las plantas, flores multicolores y mariposas.
Con Octubre habrán llegado las golondrinas, trinarán los pájaros y piaran sus pichones.
Soplará las nubes grises, limpiará el cielo, brillará el sol y su calorcito derretirá el hielo alejando el frío.
Y pronto vendrá Primavera con sus hijos: Septiembre, Octubre y Noviembre. Siempre alegres y juguetones.
Julio derramó nieve y congeló el agua de los arroyos en muchas partes.

¡Achís!… ¡Achís!…

¡Cuántos resfríos y tos nos trajo!
Claro que ya llega Agosto.
Tiene cuatro hijos: Invierno, Primavera, Verano y Otoño, que lo visitan siempre trayéndole sus doce nietos, uno tras otro.
Ahora está Invierno con sus tres hijos traviesos: Junio, Julio y Agosto.
Junio hizo soplar un viento helado y dejo caer una llovizna fría y molesta.
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Los nietos del señor tiempo

Por EnCuentos - 19 de marzo de 2008
¡Ay!… ¡Ay!… ¡Ay!… ¡Señor Tiempo!…dijo mamá esta mañana al abrir la ventana. ¿Quién es el Señor Tiempo? Preguntó Wiki, mientras asomaba su naricita entre las sábanas. Pero antes que mamá contestara, volvió a quedar dormido en la tibieza de su camita. Entonces… escuchó una dulce voz que, desde su sueño, le contaba… Señor Tiempo […]

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La ronda ... (ver texto completo)
Estábamos a salvo. Un poco magullados, pero vivos. Salimos corriendo, trepamos la reja del portón y llegamos a la calle. Cuando miramos hacía atrás. El interno 66 de la línea 106 estaba estacionado en el lugar de siempre. Fin
Con el Facha nos arrastramos hacia la puerta delantera y esperamos. Nuevamente Carlos estiró el brazo en un nuevo intento por detener la alocada marcha. El chofer frenó y abrió la puerta delantera. Ahí nos abalanzamos y nos arrojamos rápidamente.
Carlos seguía tramando la manera de detener al colectivo. Entonces, se paró a un costado y estiró el brazo. El chofer detuvo su marcha y abrió la puerta delantera para permitir su ingreso. Pero Carlos no subió. El chofer, entonces, volvió a acelerar en loca carrera.
Pensé que jamás podríamos abandonar esa máquina siniestra ya que el timbre no volvió a sonar.
La noche se acercaba. Mientras tanto, Carlos Y Tavo arrastraron un par de cubiertas para depositarlas en medio de esa pista macabra con la intención de detener al interno 66. Pero el fantasma maniobró esquivando el obstáculo con destreza mientras lanzaba una carcajada que resonó como un tambor.
Carlos y Tavo que estaban a salvo, nos miraban espantados desde el playón. Y nosotros continuamos nuestro viaje estirados en el piso junto a la puerta trasera, entre las carcajadas de los espectros que nos acompañaban, con la esperanza de que alguno tocara el ansiado timbre.
Carlos ya estaba con Tavo junto a la puerta. El colectivo redujo la velocidad, frenó y la puerta se abrió. Carlos y Tavo se arrojaron del colectivo. El Facha y yo no llegamos a tiempo ya que la puerta volvió a cerrarse en segundos.
Carlos comenzó a arrastrarse por el piso mientras se sujetaba de los asientos y tomando a Tavo del brazo lo obligó a tirarse al piso hacia la puerta trasera. De repente, escuchamos nuevamente el timbre de la puerta trasera, era nuestra oportunidad de escapar.
La velocidad impedía que pudiéramos pararnos.
Los cuatro, impávidos sin saber que hacer, veíamos caer la tarde en nuestro viaje misterioso a ninguna parte.
Tavo lloraba y gritaba sin parar. Pronto los cuatro acompañamos sus gritos a coro. A nuestros gritos se sumaron risas fantasmales que agregaron pánico a esa experiencia descontrolada. De pronto sonó el timbre de la puerta trasera. El chofer fantasma redujo la velocidad, la puerta trasera se abrió y se cerró en segundos para volver a tomar carrera rápidamente.
El colectivo avanzaba por el playón, rodeando otro grupo de vehículos estacionados en el centro del mismo a gran velocidad. Teníamos que sujetarnos fuertemente de los asientos para no caernos.
No habíamos salido de nuestro asombro cuando el motor comenzó a rugir. La palanca de cambios se movió como por arte de magia y el colectivo comenzó a avanzar lentamente por el playón, conducido por quién sabe quién. El chofer fantasma puso segunda y avanzó a mayor velocidad. Luego tercera y finalmente pasó en pocos segundos a cuarta.
Nos miramos todos extrañados. Tavo comenzó a transpirar de los nervios y a restregarse las manos.
Carlos sorprendido gritó: - ¡Te juró que no! Y como un resorte saltó de la butaca del conductor para sentarse junto a nosotros, en los asientos de pasajeros.
De pronto se encendieron las luces. - ¡Algo tocaste! Le dijo el Facha.
Nada! ¡No toqué nada! Te lo juro!
¿Qué tocaste? Le grité
De repente se cerraron las puertas automáticamente.
Había un colectivo en perfectas condiciones. El interno 66 de la línea 60. Carlos y el Facha se habían acomodado en su interior. Carlos estaba sentado al volante cual conductor profesional. Subimos y nos sentamos en los primeros asientos. Todos reíamos divertidos. Hasta Tavo parecía contento con el descubrimiento..
! O venís o venís!. Le dije y lo arrastré contra su voluntad.
- ¡No! ¡No quiero! protestó
engan, Vengan! se escuchó la voz de Carlos. Lo agarré del brazo a Tavo y le dije: -Vamos a ver.
Transcurrieron unos minutos y la impaciencia me estaba afectando. ¿Y? Grité con todas mis fuerzas.
Yo también tenía ganas de ir a investigar pero lo vi tan alterado a Tavo que decidí quedarme un rato con el y ver que pasaba.
El Facha, le dijo -Es temprano todavía. - ¡Vamos a ver! y salió corriendo hacía el sitio señalado, seguido a corta distancia por Carlos que estaba a sus anchas.