Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

—De nada. Encantado de poder servirte. —Y con esto, el curioso hombrecillo se esfumó en el aire. Al anochecer, cuando regresó el rey y vio el oro creyó que estaba soñando. Pero en vez de dar las gracias a la muchacha, se negó a dejarla volver a su casa y la mantuvo encerrada toda la noche.
Eloísa rió y le entregó su brazalete al hombrecillo, dándole las gracias repetidas veces.
Y el curioso hombrecillo saltó sobre el taburete y comenzó a hilar. A los pocos minutos había transformado todo el montón de paja en un centenar de bobinas de hilo de oro puro! —Ahora entrégame el brazalete.
— ¿Tu hermoso brazalete?
— ¡Oh, lo que sea! ¡Lo que sea!
—Eso déjalo de mi cuenta. ¿Qué recompensa me darás si hilo esta paja y la convierto en oro para ti?
— ¿Dices que tú sí puedes? —repitió Eloísa—, ¿Cómo?
Frente a ella estaba el hombrecillo,, más curioso que jamás había visto. Apenas, era mayor que un enano y tenía las orejas en punta, una nariz colorada y úna barba larga y sedosa. Sus ropas eran de un verde y rojo estridentes, y lucía un inmenso sombrero de ala ancha adornado con una pluma de avestruz.
— ¡Yo sí puedo!
—Y sentándose en el taburete, rompió a llorar.
—No puedo hilar paja y convertirla en oro —se lamentó la joven amargamente—. ¡Nadie puede hacerlo!
Eloísa trató de disuadirle, mas fue inútil. El rey salió de la estancia y echó la llave a la puerta.
—Tu padre asegura que sabes hilar paja y convertirla en oro —dijo el rey—. Muy bien, ¡pues si no transformas toda esta paja en oro antes del anochecer encerraré a tu padre en la cárcel por haber mentido!
En seguida los guardias reales fueron al molino en busca de la muchacha. Cuando Eloísa llegó al palacio, el rey la condujo por una oscura escalera hasta los sótanos. Allí, en el rincón de una pequeña estancia, había una rueca, un taburete y un montón de paja.
—Pamplinas —dijo el rey— Es un fanfarrón. Yo le enseñaré a no decir más mentiras. Traedme a la hija del molinero. ¡Pronto veremos si es capaz de convertir la paja en oro!
El sirviente, sabiendo lo mucho que el rey amaba el oro, le contó aquella noche la absurda baladronada del molinero.
— ¿Sabes? —empezó a jactarse el molinero—. Mi hija no sólo es la más bella del reino, sino también la más lista. Es tan lista que sabe…, que hasta es capaz… ¡de hilar paja y convertirla en oro!
Un buen día se presentó en el molino un sirviente de palacio, que venía a buscar harina para los pasteles del rey.
Rumpelstiltskin

Erase una vez un molinero que siempre andaba jactándose. Decía que él molía la harina más fina, que su mujer preparaba las tartas más sabrosas y que su gato era capaz de atrapar a un millar de ratones en un solo día. Pero sobre todo estaba orgulloso de su hija Eloísa.
Esta es la flor que le corresponde al mes de mayo.
Hay de más colores, pero los que tengo son amarillos y granates.
Como estaba abierta una ventana de la casita, salto`por ella Ricitos de Oro, y corrio sin parar por el bosque hasta que encontro el camino de su casa.
Se desperto entonces la niña, y al ver a los tres Osos tan enfadados, se asusto tanto, que dio un salto y salio de la cama.
- ¡Alguien esta durmiendo en mi cama!
Al mirar la cama pequeñita, vieron en ella a Ricitos de Oro, y el Osito pequeño dijo:
Siguieron buscando por la casa, y entraron en el cuarto de dormir. El Oso grande dijo: - ¡Alguien se ha acostado en mi cama! El Oso mediano dijo: - ¡Alguien se ha acostado en mi cama!
El Oso grande grito muy fuerte: - ¡Alguien ha tocado mi silla! El Oso mediano gruño un poco menos fuerte.. - ¡Alguien ha tocado mi silla! El Osito pequeño dijo llorando con voz suave: se han sentado en mi silla y la han roto!
¿Que ocurrio entonces?.
Se levantaron de la mesa, y fueron a la salita donde estaban las sillas.
Los tres Osos se miraron unos a otros y no sabian que pensar.
Pero el Osito pequeño lloraba tanto, que su papa quiso distraerle. Para conseguirlo, le dijo que no hiciera caso, porque ahora iban a sentarse en las tres sillas de color azul que tenian, una para cada uno.
El Oso grande, grito muy fuerte: - ¡Alguien ha probado mi leche! El Oso mediano, gruño un poco menos fuerte: - ¡Alguien ha probado mi leche! El Osito pequeño dijo llorando con voz suave: se han tomado toda mi leche!
Estando dormida Ricitos de Oro, llegaron los dueños de la casita, que era una familia de Osos, y venian de dar su diario paseo por el bosque mientras se enfriaba la leche. Uno de los Osos era muy grande, y usaba sombrero, porque era el padre. Otro, era mediano y usaba cofia, porque era la madre. El otro, era un Osito pequeño y usaba gorrito: un gorrito muy pequeño.
Despues, se acosto, en la cama pequeña. Y esta la encontro tan de su gusto, que Ricitos de Oro se quedo dormida.
La niña se acosto en la cama grande, pero la encontro muy dura. Luego, se acosto en la cama mediana, pero tambien le perecio dura.
Entro en un cuarto que tenia tres camas. Una, era grande; otra, era mediana; y otra, pequeña.
Habia tambien en la casita tres sillas azules: una silla era grande, otra silla era mediana, y otra silla era pequeñita. Ricitos de Oro fue a sentarse en la silla grande, pero esta era muy alta. Luego, fue a sentarse en la silla mediana. Pero era muy ancha. Entonces, se sento en la silla pequeña, pero se dejo caer con tanta fuerza, que la rompio.
Luego, probo del tazon mediano. ¡Uf! ¡Esta muy caliente! Despues, probo del tazon pequeñito, y le supo tan rica que se la tomo toda, toda.
Encima de la mesa habia tres tazones con leche y miel. Uno, era grande; otro, mediano; y otro, pequeño. Ricitos de Oro tenia hambre, y probo la leche del tazon mayor. ¡Uf! ¡Esta muy caliente!
La puerta estaba abierta. Y vio una mesa.
Ricitos de oro

Erase una vez una tarde, se fue Ricitos de Oro al bosque y se puso a coger flores. Cerca de alli, habia una cabaña muy bonita, y como Ricitos de Oro era una niña muy curiosa, se acerco paso a paso hasta la puerta de la casita. Y empujo.
Desde el inicio de la historia Alicia se va volviendo poco a poco cada vez más contestona y reivindicativa, sobre todo con las autoridades. Cuando le toca testificar en el juicio, Alicia se enfada mucho y va creciendo mucho su tamaño, hasta que se opone fuertemente a las opiniones de la Reina, y ésta ordena que le corten la cabeza, pero ella le dice, que como una baraja de naipes les va a cortar la cabeza a ella, y entonces de repente, Alicia se despierta junto a su hermana, se había dormido leyendo ... (ver texto completo)
Entonces Alicia es llamada a presenciar el juicio contra la sota de corazones, que era acusada de robar unas tartas, con todo lo que ya ha pasado, Alicia empieza a entender que todas las criaturas que va conociendo están locas, y que en cierta medida se parece a su mundo. Al final el juicio es una pantomima, y la reina solo quiere condenar a la sota, y el rey busca e inventa pruebas falsas aa acusar a la sota.
Entonces la Reina envía a Alicia a ver a la tortuga artificial, una tortuga muy llorona, con cuerpo de tortuga y extremidades de vaca, este ser vuelve a provocar con Alicia una situación alocada, ya que le propone actividades imposibles, como por ejemplo que las langostas bailen cojidas de las manos, ya que sus manos son pinzas y si se cogen se harán daño, todo ello hace enfadar a Alicia que no entienda ni comprende todas esas actividades.
En este momento vuelve a aparecer el Gato de Cheshire, pero sólo aparece su cabeza, y la reina se molesta y manda cortarle a cabeza, pero ello provoca un grave problema, ya que no saben como decapitar una cabeza.
Tras dejar atrás a los tres amigos chiflados, Alicia encuentra por fin, la entrada al jardín que había visto tras la pequeña puerta del principio, pronto descubre que es bonito jardín está lo cuidan unos naipes que están muy preocupados por que la reina no les corte la cabeza, ya que si a la reina no le gusta el jardín, así los a amenazado, entonces pasa la Reina con su corte por el jardín y se sorprende de ver a Alicia, y la invita a jugar la croquet, pero la partida es un desastre, ya que la reina ... (ver texto completo)
Alicia va en busca de la casa de la Liebre de Marzo, y con ella están el Lirón y el Sombrerero, pronto se da cuenta de que la celebración es un poco disparatada, nunca dejan de tomar el te, y cuentan cuentos sin ningún sentido, Alicia sale de esa reunión un poco enfadada, por que se va dando cuenta de que todas las criaturas de ese mundo son maleducadas y extrañas, y tratan con desprecio y mala educación a los demás.
Alicia llega a una casita en un claro del bosque, ve salir a lo que parece un sirviente y tiene curiosidad por entrar en la casa, al entrar en la casa oye como un emisario de la reina lee una invitación de la reina para la duquesa, la está invitando a jugar al croquet. La duquesa se encuentra en la cocina, con un bebe en brazos que no para de llorar, y un cocinero que no para de añadir pimienta en la sopa, y al haber tanta pimienta en el aire, no podía parar de estornudar, y en la casa tambien hay ... (ver texto completo)
Al tardar tanto, el Conejo se dirige a su casa, a recoger el mismo los guantes y el abanico, pero al llegar Alicia había crecido tanto al haberse bebido la botella, que sacaba los brazos por las ventanas, y el Conejo se quedo atónito, y ordenó a Paco, que sacara aquella cosa de su casa, empiezan a atacar la casa con Alicia entro, para hacera salir, los animales se pelean por entrar y tirar a Alicia de la casa, el afortunado es Pepito, que entra por la ventana, pero sale tan rápido como ha entrado, ... (ver texto completo)
Alicia decide seguir al conejo blanco por su madriguera y se encuentra con largo pasillo como muchas puertas. Una de esas puertas, es una puerta pequeña que se abre mediante una llave que descubre en una mesa cercana. A través de la puerta, se ve un hermoso jardín, y Alicia empieza a llorar cuando se da cuenta que no puede pasar a a través de la puerta porque su tamaño no se lo permite. Pero encuentra una botella que lleva un cartel escrito que dice “bébeme y te harás más pequeña”, Alicia bebe de ... (ver texto completo)
Resumen de Alícia en el País de la Maravillas

Alicia estaba sentada a la orilla del río, en un cálido día de verano, estaba junto a su hermana leyendo un libro un poco aburrida, de repende vió un conejo blanco que iba vestido muy bien vestido con un chaleco y corriendo con mucha prisa. El conejo se acerca a Alicia, saca un reloj de bolsillo, y exclama: ¡que tarde es! y desaparece por un agujero que parece la entrada de una madriguera de conejo.
—Te diré que no necesito estas emociones — respondió su primo—. Es verdad que mi vida es aburrida, pero al menos es segura. Cuando no haya moros en la costa, me volveré al campo y me quedaré allí para siempre.