Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

El anciano al verlo, le ayudó a recoger las uvas. El zorrillo se lo agradeció.
Al día siguiente, el zorrillo que estaba esperando al anciano en el camino, al verlo lo llamó haciéndole señas con la mano.
Un día, camino a casa, se encontró con un zorrillo, el cual quería recoger uvas pero no podía porque tenía paralizada una pierna.
EL ANCIANO Y LA ZORRA
Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano en el fondo de una montaña. Éste iba todos los días a la montaña para recoger leña.
Por supuesto, ella accedió y tardaron muy poco en preparar la boda y la fiesta y el banquete posteriores. Y dicen que nunca se comieron manjares más exquisitos que los servidos en la mesa mágica, y gracias al asno nunca les faltó ninguna cosa.
Las jóvenes, llevando sus joyas más valiosas en los delantales, se colocaron en fila para que él pudiera valorarlas, pero su amada, al ser pobre, tenía el delantal vacío: -Da un paso atrás, puesto que no tienes nada de valor dijo a su prometida, que no entendía nada de lo que estaba pasando. Y cuando se hubo separado de las demás, ordenó al palo que pegara a todas las otras, que salieron corriendo asustadas, quedándose ella sola.
Entonces, retorció las orejas del asno y colocó en el mandil de la chica todas las monedas que cayeron al suelo: -Ahora eres la mujer más rica del pueblo: ¿Quieres casarte conmigo? ... (ver texto completo)
Nada más ver al dueño de la posada, el chico azuzó el palo contra él, y no tardó en recuperar el asno y la mesa que le habían sido robadas. Después se encaminó a pedir de nuevo la mano de su amada, pues ahora sí la podría mantener sin que le faltara nada. Pero durante el tiempo que había estado fuera, el padre de la chica había muerto, de forma que decidió convocar a todas las doncellas casaderas: -Que traigan sus riquezas, pues me casaré con la más rica.
Caminando, caminando se encontró con un leñador que trataba de talar un árbol para construir un puente sobre el río. -Si me ayudas -dijo al muchacho- mi recompensa será generosa. Y cuando cayó el árbol, el leñador talló un bastón y se lo tendió al chico diciendo: -El bastón golpeará a todo aquel al que apuntes con él. Úsalo con sabiduría. Encantado con el regalo, el muchacho decidió ajustar cuentas con el posadero.
- ¡Ahora podré pedir la mano de mi amada! -y se dirigió a la posada para pasar la noche. Hizo uso de la mesa para cenar y el posadero que lo vio, cambió la mesa por otra muy parecida mientras todos dormían. Así que cuando a la mañana siguiente se presentó ante el padre de su amada para demostrarle que podría mantener a su hija, hizo de nuevo el ridículo más espantoso. Pues por más que le gritara a la mesa, no había ni rastro de comida. Y fue arrojado de nuevo fuera de la casa.
- ¡Si se trata de un número de circo, es patético! -dijo el padre echándole a patadas. El pobre chico salió corriendo y topó con un carpintero que le ofreció trabajo a cambio de un generoso pago. Tras doce meses y un día a su servicio, el carpintero le entregó una mesa: -No es una mesa corriente -le dijo, y después exclamó- ¡Mesa, cúbrete! Y la mesa se llenó de suculentos platos y delicados manjares.
El muchacho, ante tal fortuna, decidió que iría al día siguiente a pedir la mano de la chica que siempre le había gustado. En la posada, el dueño, que vio las cualidades del mágico asno, lo cambió por otro mientras todos dormían. Por la mañana, el chico se presentó ante el padre de ella: -Ya puedo mantenerla, señor, con este asno no le faltará nada -pero, no habiéndose dado cuenta del cambio, por más que giró y retorció las orejas del asno, no cayó oro.
Accedió el joven y se puso a trabajar inmediatamente. Tras doce meses y un día de dura labor, la mujer le llamó y le dijo: -Has sido de mucha ayuda, honrado y trabajador, y quiero recompensarte con este asno. ¡Mira lo que ocurre cuando giras sus orejas! - ¡Hiiiii-haaaaa! -rebuznó el asno. Y en ese preciso momento, un montón de monedas de oro empezaron a caer al suelo.
EL ASNO, LA MESA Y EL PALO
Vivió hace mucho tiempo en un lejano país, a menudo cubierto por la niebla, un joven que, habiéndose hecho mayor, decidió probar fortuna buscando trabajo en otras tierras. Andando por el camino se encontró con una mujer viuda: -Ahora que mi marido no está, hay demasiado trabajo en la granja para mí sola, además de atender a mis hijos. ¿Querrías ayudarme? Te recompensaré generosamente.
La chica volvió a tomar su apariencia original de grulla y levantó vuelo. El anciano al verla volar pensó: "Perdóname. ¡No nos olvides!" y le lanzó el peine que le había regalado a la "chica". La grulla lo cogió y se fue volando.
La chica abrió la puerta y se dirigió al anciano: "Yo soy aquella grulla que salvó de la trampa. Por salvarme la vida quise devolverle el favor y para ello se me dio la oportunidad de convertirme en un ser humano por una sola vez y venir aquí, pero ya no puedo permanecer aquí con ustedes. Deseaba convertirme en su hija para siempre".
Una noche, el anciano no pudo contenerse y dijo: "Voy a verla", la anciana replicó: "Tenemos que cumplir con nuestra promesa". El anciano, haciendo caso omiso a su mujer, se dirigió a la habitación en donde se encontraba trabajando la chica. Miró a través de la puerta que estaba entreabierta y para su sorpresa divisó a una grulla trabajando en el lugar. La grulla utilizaba su pico para quitarse plumas, las cuales las utilizaba para decorar las hermosas piezas de tela que hacía. Esta advirtió que ... (ver texto completo)
El anciano le decía: " ¡Tienes que descansar, no trabajes demasiado!", pero la chica respondía: "Voy a seguir trabajando sólo un poco más" y entraba en la habitación.
Los ancianos no podían dormir pensando en la salud de la chica.
La chica tejía cada noche una pieza de tela que se vendían como "pan caliente", pero cada día se ponía más delgada y no tenía ánimo.
El anciano recibió mucho dinero a cambio de la pieza de tela, ya que ésta era muy bonita, y compró lo necesario para vivir además de un peine muy bonito para la chica.
Esa noche los tres estaban muy contentos y se quedaron conversando hasta muy tarde. En eso el abuelo dijo: "Ya vamos a dormir", pero la chica contestó: "Yo voy a continuar trabajando un poco más". Los ancianos se sorprendieron y le dijeron: " ¡No! hoy ya no trabajes! es mejor que descanses". La chica contestó: "Quiero hacer más piezas ... (ver texto completo)
En ese momento, la chica divisó un telar en una habitación contigua y en unos instantes se empezó a oír el sonido del telar mecánico.
Cuando los ancianos se despertaron, la chica les entregó una pieza de tela bellísima diciéndoles: "vendan esta tela y compren lo necesario para vivir". Ellos se sorprendieron y estuvieron muy contentos.
Los ancianos que eran muy amables no dudaron en invitarla a dormir.
Esa noche los tres conversaron y ella les contó que no tenía casa a donde ir ni familia con quien estar. Los ancianos le propusieron: " ¡Queremos que seas nuestra hija!"
Ella se puso muy contenta. Al rato los tres se fueron a descansar.
Al día siguiente, la chica se levantó muy temprano para preparar el desayuno, pero no había ni arroz ni nada
Esa noche le contó a su mujer sobre lo ocurrido y ella le dijo: "Hiciste bien. Yo también estoy contenta", y los dos se pusieron alegres.
En ese momento, alguien llamó a la puerta: "toc-toc...", el anciano salió y encontró a una chica muy bonita que dijo: "Me desorienté en el camino, ¿Podría quedarme en su casa esta noche?".
EL ANCIANO Y LA GRULLA
Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobre.
Un día el anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa.
El anciano se compadeció al verla y decidió soltarla.
-Que este manto se borde en oro y plata: será el de vuestra boda.
A continuación, extendió ante sí las tres capas tomadas en noches anteriores. El rey, al reconocer que uno de ellos era el de su hija, dictó mirándola con reproche:
-La princesa ha espiado mis sueños para obtener la respuesta.
La multitud contuvo el aliento, y el príncipe exclamó:
-Tramposa -gritó el príncipe.
-El veneno de la bruja, no mató al cuervo cuando comió carne del caballo, y mató a los doce ladrones que comieron carne del cuervo -contestó ella.
- ¿Qué es una cosa que no mató a ninguno, y mató a doce? -preguntó el príncipe.
A la mañana siguiente, toda la ciudad estaba reunida para ver la respuesta que daba la hija del rey al acertijo.
El veneno de la bruja, no mató al cuervo cuando comió carne del caballo, y mató a los doce ladrones que comieron carne del cuervo -contestó el príncipe, y tirando de la capa que llevaba ella consiguió quitársela antes de que ella huyera.
Cuando el príncipe fingió dormir, apareció la princesa colocándose a su lado:
- ¿Qué cosa es -preguntó con voz queda- que no mató a ninguno y mató a doce?
La princesa, al ver que sus enviadas habían fracasado, se preparó para acechar ella misma al príncipe.
El criado, astuto, recomendó a su príncipe que intercambiaran sus camas. Así, el criado se hizo el dormido, y cuando la criada entró a espiar por la noche, éste le quitó la capa antes de que ella huyera. Lo mismo ocurrió la segunda noche, y cuando el príncipe lo supo, decidió ser él mismo quien esperara a la camarera.
- ¿Qué es una cosa que no mató a ninguno, y mató a doce?
La princesa pensó y pensó, pero no lograba dar con la respuesta. Dándose por vencida, pero sin aceptar la derrota, resolvió enviar a su camarera a la habitación del príncipe mientras éste durmiera, por ver si decía la solución al enigma en sueños.
-Quédatelas, bella niña -dijo el príncipe.
Pasaron tres días y tres noches, y el príncipe y su criado llegaron a un país en el que el rey ofrecía la mano de su hija a aquel que consiguiera plantear un acertijo que ésta no pudiera resolver. Pero en caso de que el acertijo fuera resuelto antes de tres días, el pretendiente pagaría con su cabeza. Al ver la belleza de la princesa, nuestro príncipe quedó prendado y decidió probar suerte.
Al llegar ante a la hija del rey le planteó:
Alcanzó el criado al príncipe y de nuevo cabalgaron todo el día. De noche llegaron a una posada, que en realidad era el escondite de doce ladrones, donde el posadero aceptó cocinar el cuervo. Aún no habían empezado a comer, cuando llegaron los bandidos, que redujeron al príncipe y su criado con la intención de matarlos después de la cena.
Y ante la mirada atónita de ambos y de la muchacha que servía la cena, uno tras otro, los doce ladrones fueron cayendo al suelo, pues la carne del cuervo aún contenía ... (ver texto completo)
Al llegar al lugar del suceso, vio a un cuervo comiendo la carne del animal, y pensando que podría ser su cena, lo mató y lo guardó en su morral.
Pero el caballo del criado, asustado por la vieja, se encabritó, rompiendo la vasija. Y resultó contenía un veneno tan potente, que el caballo murió al tocarle. El criado huyó despavorido, pero enseguida se detuvo y volvió sobre sus pasos para recoger la silla de montar
Gracias a la advertencia de la hija de la bruja, consiguieron sobrevivir a la noche. A la mañana siguiente, muy temprano, el príncipe, temiendo nuevos ataques de la bruja, decidió partir. Y cuánta razón tenía. La bruja se acercó al criado, que todavía estaba ensillando a su caballo y tendiéndole una pequeña vasija, le dijo: - ¡Llévale al príncipe este buen vino! Es seguro que le ha de gustar.
-Mi madre no está, -dijo la linda muchacha que les abrió la puerta-. Pero no creo que queráis quedaros aquí, porque es una bruja. Sin embargo el príncipe, que no conocía el miedo, y ante la perspectiva de pasar la noche al raso, decidió dormir allí. Cuando llegó la terrible bruja y sirvió la cena, la hija previno al príncipe y su criado de que no comieran nada, pues estaba envenenado
EL ACERTIJO
Cuentan que un día muy, muy lejano, un príncipe decidió recorrer mundo. Avisó a su criado y ambos se pusieron en camino. Tras mucho cabalgar, llegaron a un profundo bosque del que no podían salir. Mientras daban vueltas y vueltas, buscando un camino adecuado, se hizo de noche, y decidieron buscar un refugio donde pasar la noche. Al fin vieron a lo lejos la luz de una cabaña, a la que se acercaron pidiendo cobijo.
Chavales, cualquier día para pueblos de España el numero de mensajes nos sale en números rojos.
En su desesperación y dolor, el gigante se retorcía de tal modo que todavía hoy se ven las huellas de su cuerpo que forman un valle, y su cabeza se convirtió en piedra.
Muerto el Trauko, ambos hermanos se fueron a la cueva del gigante malo y allí encontraron tanto oro y piedras preciosas, que se hicieron ricos. Los perros Norte y Sur se quedaron siempre con ellos y los reconocieron como sus salvadores no sólo ambos hermanos, sino también todos los habitantes de los alrededores, que tanto había hecho ... (ver texto completo)
El cruel gigante quiso gozar del espectáculo; pero como los perros obedecían al muchacho más que a su hermana, cuando ésta les gritó: “ ¡Norte! ¡Sur! ¡Sus, al gigante!”, ambos se lanzaron con furor salvaje sobre el gigante, mordiéndolo todo en las partes más sensibles de su cuerpo, sin tregua, hasta ultimarlo.
Entonces, la muchacha imitó el chillido del pájaro Fürüfühue y cuando su hermano llegó con los perros Norte y Sur, el terrible Trauko, devorador de hombres, ordenó:
-Ve con tu hermano. Debes ir a la montaña. ¡Llévate a los trewas y lánzalos sobre él para que lo despedacen!
Un día, el pérfido gigante Trauko le dijo a la muchacha:
-Ya que has amaestrado a los perros Norte y Sur, lánzalos contra tu hermano. Llámalo, pues saber donde está: porque si no lo haces, yo aplastaré a ese taimado, lo mismo que a los perros:
-Quédate lejos de la caverna, no te dejes ver. Frota tu cuerpo con grasa de león y adiestra mientras tanto nuestros dos trewuas, nuestros tan fieles perros Norte y Sur. Y cuando te llame con el chillido del pájaro Fürüfühue, apresúrate a venir con los perros, que me buscarán por todas partes.
La muchacha prorrumpió en sollozos, ya que para ella su hermano era todo lo que le quedaba en el mundo fuera de sus padres. Pero, reaccionando, le dijo a su hermano:
-Debes matar a tu hermano. Si no lo haces tú, lo haré yo mismo, pero en forma cruel, ya que estoy harto de su presencia.