Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

Los que eran en realidad inmortales, porque jamás el tiempo contaba para ellos, después de tener cada cual un tesoro particular que les protegía de todo el mal que existía sobre la Tierra, toman una decisión de común acuerdo con el señor Alcalde de la aldea de Templanza, de convocar una reunión general de todos los vecinos en el salón principal de la posada y añadiendo, que los que no podían salir de su casa debido al viento que corría, fuesen lastrados en sus bolsillos con piedras, para que no estar ... (ver texto completo)
Penosamente y con extraordinarias dificultades, el pueblo lograba al final reunirse en la posada, todos los habitantes, ya sean los vetustos esqueletos, que no podían ni andar y los otros ochentones, que aún realizaban labores sociales y económicas, estaban reunidos en el amplio salón.
ahora.
Nuestros tres amigos reflexionaron y llegaron a la conclusión, de que el mal anterior y el actual, están ligados a la existencia o muerte del dragón asesino que los lugareños de la aldea de Templanza habían soltado años atrás.
Los que eran en realidad inmortales, porque jamás el tiempo contaba para ellos, después de tener cada cual un tesoro particular que les protegía de todo el mal que existía sobre la Tierra, toman una decisión de común acuerdo con el señor Alcalde de la aldea de Templanza, de convocar una reunión general de todos los vecinos en el salón principal de la posada y añadiendo, que los que no podían salir de su casa debido al viento que corría, fuesen lastrados en sus bolsillos con piedras, para que no estar ... (ver texto completo)
El galeno de Templanza ponía los medios posibles para que las escasas mujeres casadas, tuvieran una estirpe tradicional para la multiplicación normal de las pocas familias jóvenes que aún quedaban, pero desde aquel día jamás había nacido una criatura en la comunidad. Y cómo nadie se moría y nadé nacía la prosperidad se estaba encallando por la escasez de fuerzas de una mayoría decrepita, que con gente de edad centenaria y con el resto de edad avanzada que no podían atender a sus campos y sus negocios ... (ver texto completo)
ahora.
Nuestros tres amigos reflexionaron y llegaron a la conclusión, de que el mal anterior y el actual, están ligados a la existencia o muerte del dragón asesino que los lugareños de la aldea de Templanza habían soltado años atrás.
Los treinta y tres habitantes que habitan en la aldea de Templanza, comentan todos los días, a nuestros Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas, que los chicos que se unieron a las chicas, no han tenido descendencia, lo que hacía sospechar a su Alcalde y al pueblo, que algo anormal había sucedido al aceptar del dragón la inmortalidad.
El galeno de Templanza ponía los medios posibles para que las escasas mujeres casadas, tuvieran una estirpe tradicional para la multiplicación normal de las pocas familias jóvenes que aún quedaban, pero desde aquel día jamás había nacido una criatura en la comunidad. Y cómo nadie se moría y nadé nacía la prosperidad se estaba encallando por la escasez de fuerzas de una mayoría decrepita, que con gente de edad centenaria y con el resto de edad avanzada que no podían atender a sus campos y sus negocios ... (ver texto completo)
Los mismos treinta vecinos que seguían sanos y salvos desde aquellos entonces, constatando desde entonces que en el termino municipal jamás había nacido un niño o niña humana, desde el mismo día que los vecinos aceptan del dragón la inmortalidad a cambio de la existencia de un cernícalo fabuloso que tenía siete cuellos y siete cabezas.
Los treinta y tres habitantes que habitan en la aldea de Templanza, comentan todos los días, a nuestros Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas, que los chicos que se unieron a las chicas, no han tenido descendencia, lo que hacía sospechar a su Alcalde y al pueblo, que algo anormal había sucedido al aceptar del dragón la inmortalidad.
Capitulo 12
Había transcurrido mucho tiempo desde la extraña aventura con el dragón de las siete cabezas y los amigos Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas cómo no habían trabajado jamás, si al trabajar le llaman el traer patos y peces de los alrededores del pueblo y vendérselos en exclusiva a una rechoncha señora de una salchichería que había abierto al pie de la taberna en la plaza del pueblo.
Los mismos treinta vecinos que seguían sanos y salvos desde aquellos entonces, constatando desde entonces que en el termino municipal jamás había nacido un niño o niña humana, desde el mismo día que los vecinos aceptan del dragón la inmortalidad a cambio de la existencia de un cernícalo fabuloso que tenía siete cuellos y siete cabezas.
Tuercebotas, que estaba versado en la criptografía hermética, sabía interpretar estos códices antiguos sin pestañear un ápice, ni equivocarse jamás en las disquisiciones que debía realizar de cada texto.
El misterioso ente que lo había entregado, después de darle alguna vianda para saciar su hambre real, era la prueba definitiva, de que estaban los tres en el sendero y el camino recto, que les llevaría al fin delante de sus ansiadas metas personales.
Capitulo 12
Había transcurrido mucho tiempo desde la extraña aventura con el dragón de las siete cabezas y los amigos Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas cómo no habían trabajado jamás, si al trabajar le llaman el traer patos y peces de los alrededores del pueblo y vendérselos en exclusiva a una rechoncha señora de una salchichería que había abierto al pie de la taberna en la plaza del pueblo.
El códice de cuero, con el texto más santificado de la historia humana, que llevaba siempre consigo el compadre Rascahuertos, lo decía claramente en las hojas escritas con esos latines arcaicos de antiguos monjes Benedictinos.
Tuercebotas, que estaba versado en la criptografía hermética, sabía interpretar estos códices antiguos sin pestañear un ápice, ni equivocarse jamás en las disquisiciones que debía realizar de cada texto.
El misterioso ente que lo había entregado, después de darle alguna vianda para saciar su hambre real, era la prueba definitiva, de que estaban los tres en el sendero y el camino recto, que les llevaría al fin delante de sus ansiadas metas personales.
Rascahuertos y Chupahuesos le acogieron cuando llegó a esta aldea y Tuercebotas se alegraba de ver de nuevo a los compañeros de fatigas y de hambre.
Un nuevo episodio en su andarina vida comenzaba para los tres vagamundos después del reencuentro que suponía para todos el emprender otras nuevas aventuras.
El códice de cuero, con el texto más santificado de la historia humana, que llevaba siempre consigo el compadre Rascahuertos, lo decía claramente en las hojas escritas con esos latines arcaicos de antiguos monjes Benedictinos.
Tuercebotas se frotaba las manos de contento ante las sabias palabras que había pronunciado sin parar un instante, su amigo Rascahuertos.
Estaba curado de la fiebre negra y del espanto que su enfermedad había provocado en la aldea donde le acogieron con tanta piedad y compasión.
La vuelta al redil después de haberse curado con la pócima de un nigromante que se había echado en el pueblo como amigo, fue una salvación para los deteriorados huesos de su famélico cuerpo.
Rascahuertos y Chupahuesos le acogieron cuando llegó a esta aldea y Tuercebotas se alegraba de ver de nuevo a los compañeros de fatigas y de hambre.
Un nuevo episodio en su andarina vida comenzaba para los tres vagamundos después del reencuentro que suponía para todos el emprender otras nuevas aventuras.
-Cristo supremo e inmortal en estos señalados días los tres más veteranos vagabundos os pedimos con humildad la inmensa clemencia, para que bendigas a los caminos de la tierra y a los habitantes de ese inmenso techo celestial, que nos protege todos los días del año en el instante crucial de servirnos de tú fuerza y de tú inmenso poder.
Tuercebotas se frotaba las manos de contento ante las sabias palabras que había pronunciado sin parar un instante, su amigo Rascahuertos.
Estaba curado de la fiebre negra y del espanto que su enfermedad había provocado en la aldea donde le acogieron con tanta piedad y compasión.
La vuelta al redil después de haberse curado con la pócima de un nigromante que se había echado en el pueblo como amigo, fue una salvación para los deteriorados huesos de su famélico cuerpo.
Rascahuertos siguió leyendo con un extraño ritual de latín arcaico:
-Elohím gala uní la bapalatat et brózale.
-Schem ha mephohasch.
-Visita interiora térrea rectificando ivenies occul-tum lapiden.
-Sanctus Michael Archangele defende nos in proe-mio contra nequitiam et insidias diaboli esto prae-sidium.
Imperet illi Deus suplices deprecamur tuque princeps militioe coelestis.
Satanian aliosque spiritus malignos qui ad perditionem animarum pergavantur mundo divina virtude in infernun detrude. ... (ver texto completo)
-Cristo supremo e inmortal en estos señalados días los tres más veteranos vagabundos os pedimos con humildad la inmensa clemencia, para que bendigas a los caminos de la tierra y a los habitantes de ese inmenso techo celestial, que nos protege todos los días del año en el instante crucial de servirnos de tú fuerza y de tú inmenso poder.
Después Rascahuertos siguió leyendo:
-Los objetos que ven las personas sólo son reflejos celestiales que únicamente observan cuando vibran los éteres de una determinada forma; y cuando no percibimos lo que tenemos delante de nuestra nariz por nuestra ceguera humana, los éteres dejaban de vibrar alejándose de este ecosistema y de nuestro mundo para siempre.
Rascahuertos siguió leyendo con un extraño ritual de latín arcaico:
-Elohím gala uní la bapalatat et brózale.
-Schem ha mephohasch.
-Visita interiora térrea rectificando ivenies occul-tum lapiden.
-Sanctus Michael Archangele defende nos in proe-mio contra nequitiam et insidias diaboli esto prae-sidium.
Imperet illi Deus suplices deprecamur tuque princeps militioe coelestis.
Satanian aliosque spiritus malignos qui ad perditionem animarum pergavantur mundo divina virtude in infernun detrude.
Amen. ... (ver texto completo)
-La montaña de los hombres da siete leguas de su sombra al Norte, en cuarenta largos días, desde el siete de un mes, en el cual crecen las flores.
-Cincuenta jornadas más tarde, salen seis hombres de un lugar en donde se encuentra un trozo de cruz y andan hacía al Este, cien codos sagrados.
-Cuando llegan, deben de unir el vértice al ángulo de la sombra.
-Una vez allí trazaran un círculo en ese punto de la tierra mientras se ponen a rezar seis padrenuestros, dos rosarios y una novena.
-Cavad ... (ver texto completo)
Después Rascahuertos siguió leyendo:
-Los objetos que ven las personas sólo son reflejos celestiales que únicamente observan cuando vibran los éteres de una determinada forma; y cuando no percibimos lo que tenemos delante de nuestra nariz por nuestra ceguera humana, los éteres dejaban de vibrar alejándose de este ecosistema y de nuestro mundo para siempre.
Cuando finalizaron el ágape subieron los tres hasta la habitación que ocupaban para holgar y para que descansara Tuercebotas de la fatiga del largo viaje.
Una vez asentados los tres en la lujosa habitación, equipada con muebles tallados con maderas pre-ciosas, que había elaborado para ellos en el pueblo el ebanista, agradecido por liberarles de un terrible dragón, Rascahuertos abrió el libro por la mitad y se dispuso a leer en voz alta lo que sigue:
-La montaña de los hombres da siete leguas de su sombra al Norte, en cuarenta largos días, desde el siete de un mes, en el cual crecen las flores.
-Cincuenta jornadas más tarde, salen seis hombres de un lugar en donde se encuentra un trozo de cruz y andan hacía al Este, cien codos sagrados.
-Cuando llegan, deben de unir el vértice al ángulo de la sombra.
-Una vez allí trazaran un círculo en ese punto de la tierra mientras se ponen a rezar seis padrenuestros, dos rosarios y una novena.
-Cavad ... (ver texto completo)
Rascahuertos era el custodio del cofre con el libro y Chupahuesos tenía en custodia el preciado juego de ajedrez.
Cuando finalizaron el ágape subieron los tres hasta la habitación que ocupaban para holgar y para que descansara Tuercebotas de la fatiga del largo viaje.
Una vez asentados los tres en la lujosa habitación, equipada con muebles tallados con maderas pre-ciosas, que había elaborado para ellos en el pueblo el ebanista, agradecido por liberarles de un terrible dragón, Rascahuertos abrió el libro por la mitad y se dispuso a leer en voz alta lo que sigue:
Hartos de comer y beber, el trío de vagabundos se contaron sus aventuras y desdichas y le entregaron a Tuercebotas para su custodia el cofre del dominó que había olvidado uno de los danzarines.
Rascahuertos era el custodio del cofre con el libro y Chupahuesos tenía en custodia el preciado juego de ajedrez.
Y este era el motivo de que le pusieran el nombre de Tuercebotas, porque pisaba torcido en la planta de los dos pies.
El abrazo de los tres amigos, unido a la alegría de estar juntos otra vez, era lo más emocionante de la llegada de Tuercebotas al prospero pueblo.
Entraron cogidos del hombro los tres en la taberna y Rascahuertos ordenó al mesonero que preparara la mejor pitanza que tuviese para tres y ordenó que a la habitación que ahora ocupaban le añadiera una cama más para su amigo Tuercebotas.
Hartos de comer y beber, el trío de vagabundos se contaron sus aventuras y desdichas y le entregaron a Tuercebotas para su custodia el cofre del dominó que había olvidado uno de los danzarines.
Cuando llegó hasta la plaza la diligencia correo, de su interior se bajo el más extravagante personaje, que alma humana pueda imaginarse. Tuercebotas, cómo llamaban al insólito personaje, iba acicalado de jubón y sayón de lienzo rústico, que tenía atado al cinto una correa de cuero de la cual colgaba una daga curva primorosamente grabada.
Unos botines de borrego remataban las delgadas y arqueadas formas de sus piernas.
Y este era el motivo de que le pusieran el nombre de Tuercebotas, porque pisaba torcido en la planta de los dos pies.
El abrazo de los tres amigos, unido a la alegría de estar juntos otra vez, era lo más emocionante de la llegada de Tuercebotas al prospero pueblo.
Entraron cogidos del hombro los tres en la taberna y Rascahuertos ordenó al mesonero que preparara la mejor pitanza que tuviese para tres y ordenó que a la habitación que ahora ocupaban le añadiera una cama más para su amigo Tuercebotas.
Capitulo 11
Pasado cierto tiempo el pueblo maldito prospero y casas y callejas se transformaron en una maravillo-sa y prospera aglomeración de palacios lujosos.
Rascahuertos y Chupahuesos esperaban delante de la posada la llegada del amigo Tuercebotas, que ya estaba curado de la fiebre negra que había cogido por esos mundos de Dios.
Cuando llegó hasta la plaza la diligencia correo, de su interior se bajo el más extravagante personaje, que alma humana pueda imaginarse. Tuercebotas, cómo llamaban al insólito personaje, iba acicalado de jubón y sayón de lienzo rústico, que tenía atado al cinto una correa de cuero de la cual colgaba una daga curva primorosamente grabada.
Unos botines de borrego remataban las delgadas y arqueadas formas de sus piernas.
Ninguno sabía entonces en la aldea, que desearían con ansiedad, en un futuro no lejano, ver pasar a mendigos cómo Rascahuertos o Chupahuesos para que volviese a traerles de nuevo a todos la muerte natural de los hombres.
Lo desearían todos con ansia para dar un punto y final a la eterna y decrepita vida de ser esqueletos vivientes, que todos habían elegido.
Capitulo 11
Pasado cierto tiempo el pueblo maldito prospero y casas y callejas se transformaron en una maravillo-sa y prospera aglomeración de palacios lujosos.
Rascahuertos y Chupahuesos esperaban delante de la posada la llegada del amigo Tuercebotas, que ya estaba curado de la fiebre negra que había cogido por esos mundos de Dios.
Cómo el drama de los aldeanos había finalizado felizmente, Rascahuertos y Chupahuesos felices se alejan con su paso cansino, por entre los estrechos senderos que tiene la tierra, de las casas de gentes tan olvidadizas y de sus haciendas.
Ninguno sabía entonces en la aldea, que desearían con ansiedad, en un futuro no lejano, ver pasar a mendigos cómo Rascahuertos o Chupahuesos para que volviese a traerles de nuevo a todos la muerte natural de los hombres.
Lo desearían todos con ansia para dar un punto y final a la eterna y decrepita vida de ser esqueletos vivientes, que todos habían elegido.
Cuando Chupahuesos a requerimiento del Alcalde, desató la cuerda que tenían atado al dragón en los zurrones una brillante luz brotó desde los capachos y rapidísima, se elevó hasta perderse de vista entre las nubes del firmamento.
Cómo el drama de los aldeanos había finalizado felizmente, Rascahuertos y Chupahuesos felices se alejan con su paso cansino, por entre los estrechos senderos que tiene la tierra, de las casas de gentes tan olvidadizas y de sus haciendas.
Todos se miraban a los ojos, para verse en ellos la misma férrea decisión de existir para siempre des-pués del horripilante calvario que habían pasado.
El Alcalde que había votado también vivir, cómo los demás, ordenaba a los dos amigos que abriesen los zurrones y que dejasen libre al dragón de siete cabezas.
Cuando Chupahuesos a requerimiento del Alcalde, desató la cuerda que tenían atado al dragón en los zurrones una brillante luz brotó desde los capachos y rapidísima, se elevó hasta perderse de vista entre las nubes del firmamento.
-Vivir…vivir…vivir y de esa guisa nombraron la palabra vivir en voz alta por treinta veces nuestros sorprendidos amigos. Era una mayoría absoluta la que votó que liberara al dragón de las siete cabezas de inmediato.
Cuando finalizó el recuento el silencio era total en la plaza del pueblo.
Todos se miraban a los ojos, para verse en ellos la misma férrea decisión de existir para siempre des-pués del horripilante calvario que habían pasado.
El Alcalde que había votado también vivir, cómo los demás, ordenaba a los dos amigos que abriesen los zurrones y que dejasen libre al dragón de siete cabezas.
Rascahuertos y Chupahuesos con infinita pacien-cia desdoblaban cada uno de los votos de papel y leían en voz alta el resultado:
-Vivir…vivir…vivir y de esa guisa nombraron la palabra vivir en voz alta por treinta veces nuestros sorprendidos amigos. Era una mayoría absoluta la que votó que liberara al dragón de las siete cabezas de inmediato.
Cuando finalizó el recuento el silencio era total en la plaza del pueblo.
Cómo nada se había quedado al azar, Rascahuertos y Chupahuesos se encargaron de recopilar el voto de los treinta vecinos que tenía el pueblo y contar delante de todos los resultados finales.
Rascahuertos y Chupahuesos con infinita pacien-cia desdoblaban cada uno de los votos de papel y leían en voz alta el resultado:
-Tenéis que escribir en un papel blanco con tinta negra una de estas dos palabras:
- ¡Vivir ó morir!
Cómo nada se había quedado al azar, Rascahuertos y Chupahuesos se encargaron de recopilar el voto de los treinta vecinos que tenía el pueblo y contar delante de todos los resultados finales.
-La decisión que todos vosotros queráis tomar, al respecto, tiene que ser votada y decidida ahora por mayoría absoluta, sin más apelativos.
Dijo el Alcalde y continuó:
-Tenéis que escribir en un papel blanco con tinta negra una de estas dos palabras:
- ¡Vivir ó morir!
-La segunda opción es la que nos ofrece el dragón, porque si le dejásemos libre, todos los habitantes de esta ladea viviremos eternamente y en completa libertad. Entonces será cuando la bestia se irá para siempre de la montaña, cediéndonos a cambio de su vida, la inmortalidad eterna para los vecinos del pueblo.
-La decisión que todos vosotros queráis tomar, al respecto, tiene que ser votada y decidida ahora por mayoría absoluta, sin más apelativos.
Dijo el Alcalde y continuó:
- ¡Ciudadanos!
-Tenemos dos opciones:
-La primera opción es que si dejamos morir ahora al dragón, concluye para siempre el fin de nuestra pesadilla.
-La segunda opción es la que nos ofrece el dragón, porque si le dejásemos libre, todos los habitantes de esta ladea viviremos eternamente y en completa libertad. Entonces será cuando la bestia se irá para siempre de la montaña, cediéndonos a cambio de su vida, la inmortalidad eterna para los vecinos del pueblo.
Al día siguiente celebraban una asamblea todos los vecinos, organizada por el señor Alcalde a petición de Rascahuertos y Chupahuesos y el señor alcalde fue el iniciador y el exponente de los hechos:
- ¡Ciudadanos!
-Tenemos dos opciones:
-La primera opción es que si dejamos morir ahora al dragón, concluye para siempre el fin de nuestra pesadilla.
Capitulo 10
Cuando los aldeanos supieron que la bestia había sido capturada y aun cuando estaba partido en dos mitades les pedía clemencia a cambio de la vida de los aldeanos, ayudaron a Rascahuertos y al amigo Chupahuesos y en una carreta bajaron entre todos de la montaña el traje de escamas de plomo y los dos pesados zurrones con el dragón dentro.
Al día siguiente celebraban una asamblea todos los vecinos, organizada por el señor Alcalde a petición de Rascahuertos y Chupahuesos y el señor alcalde fue el iniciador y el exponente de los hechos:
Rascahuertos y Chupahuesos fuertemente sorpren-didos por tan extraordinaria maravilla que estaban escuchando por la boca del dividido dragón de las siete cabezas, que debería ser mudo; y por esa rara proposición hacía; decidieron avisar al Alcalde y a los vecinos para que fueran ellos los que tomasen la decisión más idónea.
Capitulo 10
Cuando los aldeanos supieron que la bestia había sido capturada y aun cuando estaba partido en dos mitades les pedía clemencia a cambio de la vida de los aldeanos, ayudaron a Rascahuertos y al amigo Chupahuesos y en una carreta bajaron entre todos de la montaña el traje de escamas de plomo y los dos pesados zurrones con el dragón dentro.
- ¡Líbrame de esta pena compasivos seres! Dejad que se prolongue mi existencia si vosotros que sois buenos humanos deseáis que los aldeanos que me han dado el diario sustento vivan eternamente.
Rascahuertos y Chupahuesos fuertemente sorpren-didos por tan extraordinaria maravilla que estaban escuchando por la boca del dividido dragón de las siete cabezas, que debería ser mudo; y por esa rara proposición hacía; decidieron avisar al Alcalde y a los vecinos para que fueran ellos los que tomasen la decisión más idónea.
Entre los excrementos de cabra y oveja que había esparcidos por doquier, nuestros hombres hallaron tirado en el suelo un brillante traje que les llamó la tención por su extraña forma y su confección. Al pretender levantar el vestido del suelo el excesivo peso que esta prenda tenía le doblegó al instante y Chupahuesos tuvo que hacer un gran esfuerzo para poder levantar el extraño traje de plomo del suelo.
Llevando el traje a sus espaldas se acerco hasta el árbol en donde habían dejado los zurrones ... (ver texto completo)
- ¡Líbrame de esta pena compasivos seres! Dejad que se prolongue mi existencia si vosotros que sois buenos humanos deseáis que los aldeanos que me han dado el diario sustento vivan eternamente.
Sorprendidos, Rascahuertos y Chupahuesos, por la velocidad con que se daba por concluido el pelia-gudo problema de los aldeanos, dejan los zurrones bien atados colgados del árbol más alto y entraron en las cuevas para curiosearlo todo antes de bajar del monte y dar la noticia del final de la pesadilla al Alcalde y a los vecinos.
Entre los excrementos de cabra y oveja que había esparcidos por doquier, nuestros hombres hallaron tirado en el suelo un brillante traje que les llamó la tención por su extraña forma y su confección. Al pretender levantar el vestido del suelo el excesivo peso que esta prenda tenía le doblegó al instante y Chupahuesos tuvo que hacer un gran esfuerzo para poder levantar el extraño traje de plomo del suelo.
Llevando el traje a sus espaldas se acerco hasta el árbol en donde habían dejado los zurrones ... (ver texto completo)
Cuando ese formidable y extraordinario fenómeno finalizo, al instante todos los rumores que conlleva la naturaleza volvieron a oírse en la montaña.
Sorprendidos, Rascahuertos y Chupahuesos, por la velocidad con que se daba por concluido el pelia-gudo problema de los aldeanos, dejan los zurrones bien atados colgados del árbol más alto y entraron en las cuevas para curiosearlo todo antes de bajar del monte y dar la noticia del final de la pesadilla al Alcalde y a los vecinos.
Una poderosa fuerza de luz, cómo si de un relám-pago se tratase, brotó del lugar donde se hallaba la bestia y la luminosidad intensa, giró por tres veces en el aire, cómo si de un torbellino se tratase, antes de introducirse dentro del zurrón de Rascahuertos y Chupahuesos.
Cuando ese formidable y extraordinario fenómeno finalizo, al instante todos los rumores que conlleva la naturaleza volvieron a oírse en la montaña.
¡Con la fuerza del Creador y con el poder que nos ha sido otorgado por la largueza y el desinterés de nuestros actos y sólo con nuestra propia voluntad, deseamos que este dragón de las siete cabezas se parta en dos y se meta dentro de los zurrones!
Una poderosa fuerza de luz, cómo si de un relám-pago se tratase, brotó del lugar donde se hallaba la bestia y la luminosidad intensa, giró por tres veces en el aire, cómo si de un torbellino se tratase, antes de introducirse dentro del zurrón de Rascahuertos y Chupahuesos.
El bicho, estaba devorando con ansiosa glotonería las provisiones que los aldeanos le habían dejado a la entrada. Y al saber Rascahuertos y Chupahuesos que no tenían defensa si se enfrentaban ellos solos con semejante bestia, decidieron utilizar el poder que les habían otorgado los extraños pedigüeños y sacaron sus zurrones a la vez que pronunciaban las siguientes palabras, en la placida noche:
¡Con la fuerza del Creador y con el poder que nos ha sido otorgado por la largueza y el desinterés de nuestros actos y sólo con nuestra propia voluntad, deseamos que este dragón de las siete cabezas se parta en dos y se meta dentro de los zurrones!
Cuando después de infinitas fatigas los hombres se acercaron a la entrada donde se hallaban las vallas de los rediles de las cuevas, sus semblantes palide-cieron cuando comprobaron, que la maligna bestia que tenía aterrorizados a los aldeanos es un simple y enorme dragón de siete cabezas.
El bicho, estaba devorando con ansiosa glotonería las provisiones que los aldeanos le habían dejado a la entrada. Y al saber Rascahuertos y Chupahuesos que no tenían defensa si se enfrentaban ellos solos con semejante bestia, decidieron utilizar el poder que les habían otorgado los extraños pedigüeños y sacaron sus zurrones a la vez que pronunciaban las siguientes palabras, en la placida noche:
Mientras trepaban por la estrecha vereda, notaron un excepcional silencio que dominaba el ambiente y la noche.
Nada se movía ó respiraba a su alrededor.
La propia naturaleza les pareció que había dejado de existir, porque el profundo silencio lo dominaba todo en el monte.
Cuando después de infinitas fatigas los hombres se acercaron a la entrada donde se hallaban las vallas de los rediles de las cuevas, sus semblantes palide-cieron cuando comprobaron, que la maligna bestia que tenía aterrorizados a los aldeanos es un simple y enorme dragón de siete cabezas.
La negra noche que se iniciaba, se hallaba plagada de estrellas que brillaban centelleantes, haciendo a los esforzados escaladores cómplices guiños desde el hermoso firmamento.
Mientras trepaban por la estrecha vereda, notaron un excepcional silencio que dominaba el ambiente y la noche.
Nada se movía ó respiraba a su alrededor.
La propia naturaleza les pareció que había dejado de existir, porque el profundo silencio lo dominaba todo en el monte.
Ya entrada la noche y cuando los habitantes del pueblo habían dejado la ofrenda diaria de comida a la vera de las cuevas, Rascahuertos y Chupahuesos equipados con todos sus avios se encaminaron, sin pensárselo dos veces, pendiente arriba hacía la alta cima de la montaña, donde estaba ubicada la cueva para el ganado.
La negra noche que se iniciaba, se hallaba plagada de estrellas que brillaban centelleantes, haciendo a los esforzados escaladores cómplices guiños desde el hermoso firmamento.
La generosidad de los dos, sorprendió gratamente al Alcalde, el cual muy satisfecho por el caritativo y generoso gesto, les nombró hijos adoptivos de la aldea.
Ya entrada la noche y cuando los habitantes del pueblo habían dejado la ofrenda diaria de comida a la vera de las cuevas, Rascahuertos y Chupahuesos equipados con todos sus avios se encaminaron, sin pensárselo dos veces, pendiente arriba hacía la alta cima de la montaña, donde estaba ubicada la cueva para el ganado.
Rascahuertos y Chupahuesos tomaron la decisión de que el Alcalde se encargase de repartir, los 90 patos que había contado, entre la gente que más lo necesitada en la aldea para poder mitigar de alguna forma la hambruna que padecían.
La generosidad de los dos, sorprendió gratamente al Alcalde, el cual muy satisfecho por el caritativo y generoso gesto, les nombró hijos adoptivos de la aldea.
Ningún habitante del pueblo les había visto jamás, ni tampoco sabía nadie absolutamente nada, sobre la naturaleza de estas bestias, que devoraban todos los alimentos que producía el pueblo.
Rascahuertos y Chupahuesos tomaron la decisión de que el Alcalde se encargase de repartir, los 90 patos que había contado, entre la gente que más lo necesitada en la aldea para poder mitigar de alguna forma la hambruna que padecían.
-Rascahuertos, contaba ayudado por el asombrado mesonero los esplendidos patos que habían cogido en el lago, era muy consciente de esa peligrosa y arriesgada aventura que iban a emprender contra la terrible y desconocida fuerza mortal que había en la montaña.
Ningún habitante del pueblo les había visto jamás, ni tampoco sabía nadie absolutamente nada, sobre la naturaleza de estas bestias, que devoraban todos los alimentos que producía el pueblo.
Cuando los patos se hallaron esparcidos encima de dos mesas, Rascahuertos y Chupahuesos los conta-ron por curiosidad y cuando terminaron de contar, vieron que había sobre las dos mesas 90 hermosos y apetitosos patos.
-Rascahuertos, contaba ayudado por el asombrado mesonero los esplendidos patos que habían cogido en el lago, era muy consciente de esa peligrosa y arriesgada aventura que iban a emprender contra la terrible y desconocida fuerza mortal que había en la montaña.