Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

Finalizó el espía del Temple saliendo del despacho tras cerrar suavemente la puerta.
Victoriano había estado el día anterior en el pueblo de Los Corrales de Buelna a buscar las piezas que necesitaba para montar los servicios de escucha en el perímetro de la base y había jugado una partida de bolos en la bolera que tenia detrás el Bar Tama.
Jugó mano a mano en contra de un amigo llamado Eleuterio, que era muy bueno jugando al pulgar.
-Mañana muy temprano, trataré de introducirme en territorio enemigo, si Cristo condesciende conmigo en la difícil tarea que debo realizar.
Finalizó el espía del Temple saliendo del despacho tras cerrar suavemente la puerta.
-Tendrás que hacerlo tú, personalmente.
Contestó Corona.
-Mañana muy temprano, trataré de introducirme en territorio enemigo, si Cristo condesciende conmigo en la difícil tarea que debo realizar.
Dijo con fuerte acento, el maestro espía Victoriano.
-Tendrás que hacerlo tú, personalmente.
Contestó Corona.
-Hay unas pautas que nosotros tenemos que seguir si queremos sobrevivir al misterio que esta Arca de Dios conlleva.
Dijo con fuerte acento, el maestro espía Victoriano.
-Es el pergamino más fenomenal que yo haya leído en mi vida y nos quemará la carne si lo utilizamos mal, querido Corona.
-Hay unas pautas que nosotros tenemos que seguir si queremos sobrevivir al misterio que esta Arca de Dios conlleva.
- ¿Qué conclusiones has sacado del documento?
Le preguntó Corona de inmediato.
-Es el pergamino más fenomenal que yo haya leído en mi vida y nos quemará la carne si lo utilizamos mal, querido Corona.
Cuando penetra Campo Corona en su despacho, ya estaba Victoriano dispuesto a dilucidar el siguiente movimiento que el Temple debería dar para resol-ver este extraordinario enigma.
- ¿Qué conclusiones has sacado del documento?
Le preguntó Corona de inmediato.
Dotes no le faltaban a Victoriano, para desarrollar de acuerdo con la Orden los aspectos materiales del extraordinario pergamino y voto al mismo Satanás, que estaba dispuesto a descubrir el raro galimatías que el monje Alexis le planteaba en el documento secreto.
Cuando penetra Campo Corona en su despacho, ya estaba Victoriano dispuesto a dilucidar el siguiente movimiento que el Temple debería dar para resol-ver este extraordinario enigma.
Cuando el templario Victoriano, concluía la lectura del manuscrito del monje Alexis, su talante dejaba una rara impronta sobre el entrecejo que barruntaba la enorme sorpresa que había experimentado según iba leyendo el afable latín.
Dotes no le faltaban a Victoriano, para desarrollar de acuerdo con la Orden los aspectos materiales del extraordinario pergamino y voto al mismo Satanás, que estaba dispuesto a descubrir el raro galimatías que el monje Alexis le planteaba en el documento secreto.
24 de diciembre del año de Dios de 1050.
El día en que nació Cristo Jesús, que fue enviado para redimir nuestros pecados a través del creador de la vida.
Estando a punto de dejarme en el mar la condición de mi alma pecadora, escribo mi última voluntad a los fuertes vientos que ahora me están arrebatando la existencia, dejando en mi alma un vacío que no podré rellenar jamás, al tener que expirar sólo con mí culpable conciencia pecadora.
Quien descubra los escritos sagrados que están en el cofre ... (ver texto completo)
Cuando el templario Victoriano, concluía la lectura del manuscrito del monje Alexis, su talante dejaba una rara impronta sobre el entrecejo que barruntaba la enorme sorpresa que había experimentado según iba leyendo el afable latín.
Victoriano leyó con verdadera fruición las palabras manuscritas en una primorosa caligrafía de latín antiguo.
24 de diciembre del año de Dios de 1050.
El día en que nació Cristo Jesús, que fue enviado para redimir nuestros pecados a través del creador de la vida.
Estando a punto de dejarme en el mar la condición de mi alma pecadora, escribo mi última voluntad a los fuertes vientos que ahora me están arrebatando la existencia, dejando en mi alma un vacío que no podré rellenar jamás, al tener que expirar sólo con mí culpable conciencia pecadora.
Quien descubra los escritos sagrados que están en el cofre ... (ver texto completo)
Corona sabiendo la importante decisión del amigo, le dejo en su despacho, haciendo una señal a Maica para dejarle solo con tan importante documento.
Victoriano leyó con verdadera fruición las palabras manuscritas en una primorosa caligrafía de latín antiguo.
El templario se enfrasco en la lectura del pergamino manuscrito.
El último documento que el monje Alexis había escrito antes de morir por una galerna del mar Cantábrico, en un crudo invierno en el año del Señor de 1050.
Corona sabiendo la importante decisión del amigo, le dejo en su despacho, haciendo una señal a Maica para dejarle solo con tan importante documento.
- ¡Sí!...
¿Quiero que leas atentamente el documento que tengo aquí en la mesa y des tu experta opinión si el contenido del documento es peligroso para el Temple a largo ó corto plazo?
El templario se enfrasco en la lectura del pergamino manuscrito.
El último documento que el monje Alexis había escrito antes de morir por una galerna del mar Cantábrico, en un crudo invierno en el año del Señor de 1050.
- ¿Alguna novedad Corona?
Preguntó el espía del Temple al entrar.
- ¡Sí!...
¿Quiero que leas atentamente el documento que tengo aquí en la mesa y des tu experta opinión si el contenido del documento es peligroso para el Temple a largo ó corto plazo?
Cuando entró Victoriano en el despacho de Corona la tarde estaba cayendo en las altas montañas que rodeaban el perímetro donde había sido construida la vieja casona de piedra.
- ¿Alguna novedad Corona?
Preguntó el espía del Temple al entrar.
Victoriano Iglesias, además de ser buen pescador, era el mejor especialista en espionaje que tenían los templarios en el Norte de España.
Es amigo íntimo de Corona desde hacía tiempo y estaba al día en las fullerías y en los sucios trucos que monopolizaba el Servicio Secreto de Monseñor Mariani.
Cuando entró Victoriano en el despacho de Corona la tarde estaba cayendo en las altas montañas que rodeaban el perímetro donde había sido construida la vieja casona de piedra.
- ¡Dile a Victoriano que se presente de inmediato!
Ordenó Corona a Maica la secretaria mayor.
Victoriano Iglesias, además de ser buen pescador, era el mejor especialista en espionaje que tenían los templarios en el Norte de España.
Es amigo íntimo de Corona desde hacía tiempo y estaba al día en las fullerías y en los sucios trucos que monopolizaba el Servicio Secreto de Monseñor Mariani.
Corona, estudia atentamente las últimas novedades sobre los documentos de la Iglesia que le ha traído Marañón, reflexionando sobre los siguientes pasos que ellos darían para poder realizar el eterno sueño, que tenía el Gran Maestre Jacques de Moley, antes de perecer quemado y vilipendiado en las hogueras inquisitoriales, a finales del siglo trece, por el Papa y por el rey francés Felipe el Hermoso.
- ¡Dile a Victoriano que se presente de inmediato!
Ordenó Corona a Maica la secretaria mayor.
Leopoldo y Victoriano, colocaban en el almacén de la intendencia las provisiones que necesitan para la larga estancia que tenían que pasar en las montañas del hermoso Valle.
Corona, estudia atentamente las últimas novedades sobre los documentos de la Iglesia que le ha traído Marañón, reflexionando sobre los siguientes pasos que ellos darían para poder realizar el eterno sueño, que tenía el Gran Maestre Jacques de Moley, antes de perecer quemado y vilipendiado en las hogueras inquisitoriales, a finales del siglo trece, por el Papa y por el rey francés Felipe el Hermoso.
Marañón, montó el laboratorio para sus alquimias secretas, en la vieja guardilla del edificio principal, mientras Canive, alijaba los explosivos y las armas que eran necesarias para organizar como se debe la defensa de la compleja central del Temple.
Leopoldo y Victoriano, colocaban en el almacén de la intendencia las provisiones que necesitan para la larga estancia que tenían que pasar en las montañas del hermoso Valle.
Mientras, Becerril organiza en la antigua casona de piedra de sillería, el despacho para establecer como estaba prescrito las finanzas y el tesoro de la Orden del Temple, los demás templarios se distribuían el trabajo según su profesión y su especialidad.
Marañón, montó el laboratorio para sus alquimias secretas, en la vieja guardilla del edificio principal, mientras Canive, alijaba los explosivos y las armas que eran necesarias para organizar como se debe la defensa de la compleja central del Temple.
Todos los miembros que tenía ese día operativos la Orden, en la ciudad de Torrelavega, se afanaban en la descarga del trailer, conducido por Canive, hasta una despejada finca que tenía el Temple en lo más impenetrable del espeso bosque lebaniego.
Mientras, Becerril organiza en la antigua casona de piedra de sillería, el despacho para establecer como estaba prescrito las finanzas y el tesoro de la Orden del Temple, los demás templarios se distribuían el trabajo según su profesión y su especialidad.
10
Leopoldo Argos, el proveedor de Orden, se atareaba en la fría jornada de noviembre, acondicionando el almacén que necesitan los templarios para poder trasladar temporalmente los materiales necesarios a la base que tenían en el término municipal de Santa María de Lebeña.
Todos los miembros que tenía ese día operativos la Orden, en la ciudad de Torrelavega, se afanaban en la descarga del trailer, conducido por Canive, hasta una despejada finca que tenía el Temple en lo más impenetrable del espeso bosque lebaniego.
El Cardenal gritando de dolor de estomago llamaba a gritos a su asistente pidiendo ayuda para poderse aliviar de tan apestosa cagalera.
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Leopoldo Argos, el proveedor de Orden, se atareaba en la fría jornada de noviembre, acondicionando el almacén que necesitan los templarios para poder trasladar temporalmente los materiales necesarios a la base que tenían en el término municipal de Santa María de Lebeña.
Reinaldo sintió de repente tanta vergüenza, que era más propia de un discípulo que de un Prior y se fue precipitadamente del comedor, dejando al Cardenal Mariani bañado en su propia mierda.
El Cardenal gritando de dolor de estomago llamaba a gritos a su asistente pidiendo ayuda para poderse aliviar de tan apestosa cagalera.
Cuando no habían terminado de comerse el postre, los dos representantes de la Iglesia sintieron en el vientre fuertes retortijones que les impedían hablar, del fortísimo dolor que sintieron de repente.
Todo ello, acompañado de una espantosa cagalera la cual se deslizada liquida y maloliente serpenteando por debajo de las sotanas.
Reinaldo sintió de repente tanta vergüenza, que era más propia de un discípulo que de un Prior y se fue precipitadamente del comedor, dejando al Cardenal Mariani bañado en su propia mierda.
Remigio ya estaba bastante arto de la glotonería del representante del Papa en España y para remediarlo les preparó a los curas tragones una pócima secreta para que tuviesen que ir al servicio bastante más de la cuenta.
Dicho y hecho; les sirvió entremezclado con los licores una buena dosis del purgante jalapa, que los dos se bebieron sin pestañear.
Cuando no habían terminado de comerse el postre, los dos representantes de la Iglesia sintieron en el vientre fuertes retortijones que les impedían hablar, del fortísimo dolor que sintieron de repente.
Todo ello, acompañado de una espantosa cagalera la cual se deslizada liquida y maloliente serpenteando por debajo de las sotanas.
La tropa y los otros monjes ya habían desaparecido del amplio comedor dejando a la buena comida y al excelente vino en las recias y alcohólicas manos de un representante de la Iglesia apostólica, y también en las de un Abad muy poco espiritual, de un viejo Monasterio Benedictino.
Remigio ya estaba bastante arto de la glotonería del representante del Papa en España y para remediarlo les preparó a los curas tragones una pócima secreta para que tuviesen que ir al servicio bastante más de la cuenta.
Dicho y hecho; les sirvió entremezclado con los licores una buena dosis del purgante jalapa, que los dos se bebieron sin pestañear.
Por la insaciable glotonería de los dos mandatarios de la Iglesia, aún permanecerían después de varias horas los dos en el comedor.
La tropa y los otros monjes ya habían desaparecido del amplio comedor dejando a la buena comida y al excelente vino en las recias y alcohólicas manos de un representante de la Iglesia apostólica, y también en las de un Abad muy poco espiritual, de un viejo Monasterio Benedictino.
Habían pasado, para el Cardenal Mariani y el Prior Reinaldo, cuatro horas largas comiéndose las ricas viandas hasta reventar y todavía no habían acabado de comer ni de saborear los excelentes vinos.
Por la insaciable glotonería de los dos mandatarios de la Iglesia, aún permanecerían después de varias horas los dos en el comedor.
Licor para los postres
Kummel.
Cognac.
Armagnac.
Marasquin.
Angélique.
Habían pasado, para el Cardenal Mariani y el Prior Reinaldo, cuatro horas largas comiéndose las ricas viandas hasta reventar y todavía no habían acabado de comer ni de saborear los excelentes vinos.
Champagne para los servicios de mesa.
Ay.
Bouzy.
Sillery.
Épernay.
Licor para los postres
Kummel.
Cognac.
Armagnac.
Marasquin.
Angélique.
Bourgogne blanco para los peces macerados.
Chablis.
Pouilly.
Meursault.
Montrachet.
Champagne para los servicios de mesa.
Ay.
Bouzy.
Sillery.
Épernay.
Bourgogne tinto para servir con las carnes.
Mácon.
Saint-Georges.
Clos-Vougeot.
Chambertin.
Musigny.
Bourgogne blanco para los peces macerados.
Chablis.
Pouilly.
Meursault.
Montrachet.
Bordeaux blancos para servir los pescados.
Preignac.
Barsac.
Cháteau-Coutet.
Bourgogne tinto para servir con las carnes.
Mácon.
Saint-Georges.
Clos-Vougeot.
Chambertin.
Musigny.
Bordeaux tintos para servir los entremeses
Cháteau-Laffitte.
Mouton-Rothschild.
Médoc.
Saint-Emilion.
Clos-d’Estournel.
Bordeaux blancos para servir los pescados.
Preignac.
Barsac.
Cháteau-Coutet.
Vinos y licores.
Servicio de vino, en la mesa de Monseñor:
Bordeaux tintos para servir los entremeses
Cháteau-Laffitte.
Mouton-Rothschild.
Médoc.
Saint-Emilion.
Clos-d’Estournel.
Postres:
Fromage.
Bombe glacée.
Bonbons au caramel.
Compote de pommes.
Créme a la vanille.
Gáteau au rhum.
Gelée au Kirsch.
Gáteau de Madeleine.
Glaces á la fraise.
Vinos y licores.
Servicio de vino, en la mesa de Monseñor:
Carnes y pescados:
Perdreaux rôtis.
Carpes au court-bouillon.
Filets sautés aux olives.
Escargots à la bourguignonne.
Merlans au gratin.
Harengs fraís maître d’hôtel.
Tripes á la mode de Caen.
Liévre haché en terrine.
Poulet rôti. ... (ver texto completo)
Postres:
Fromage.
Bombe glacée.
Bonbons au caramel.
Compote de pommes.
Créme a la vanille.
Gáteau au rhum.
Gelée au Kirsch.
Gáteau de Madeleine.
Glaces á la fraise.
Potajes y sopas:
Potage á la Conti.
Pot-au-feu.
Soupe á la farine.
Potage paysanne.
Carnes y pescados:
Perdreaux rôtis.
Carpes au court-bouillon.
Filets sautés aux olives.
Escargots à la bourguignonne.
Merlans au gratin.
Harengs fraís maître d’hôtel.
Tripes á la mode de Caen.
Liévre haché en terrine.
Poulet rôti. ... (ver texto completo)
Platos de entrada:
Tête de veau vinaigrette.
Omelette au jambon.
Harengs marinés.
Moules á la mariniére.
Langue de mouton au gratin.
Pommes de terre en robe de chambre.
Fromage de cochon.
Coquilles de macaroni.
Potajes y sopas:
Potage á la Conti.
Pot-au-feu.
Soupe á la farine.
Potage paysanne.
MONASTERIO DE SANTO TORIBIO.
Platos preparados para el servicio de la Iglesia, por Remigio, cocinero Mayor de la Orden Benedictina, en homenaje a la grata visita del Cardenal Mariani en nuestro Monasterio en el Valle de Liébana.
Banquete del día 24 de noviembre.
Platos de entrada:
Tête de veau vinaigrette.
Omelette au jambon.
Harengs marinés.
Moules á la mariniére.
Langue de mouton au gratin.
Pommes de terre en robe de chambre.
Fromage de cochon.
Coquilles de macaroni.
La única mesa que tenía el servicio a la carta era la del Cardenal, los demás, aunque eran servidos con abundancia no recibían el mismo trato preferencial.
La carta del menú, que tenía Mariani delante de sus gruesos ojos, escrita en perfecto francés, hacía que Mariani y Reinaldo se relamiesen de gusto.
MONASTERIO DE SANTO TORIBIO.
Platos preparados para el servicio de la Iglesia, por Remigio, cocinero Mayor de la Orden Benedictina, en homenaje a la grata visita del Cardenal Mariani en nuestro Monasterio en el Valle de Liébana.
Banquete del día 24 de noviembre.
Siempre tenía a su disposición algún alcahuete de la calaña de los inquisidores que le adulaban.
La única mesa que tenía el servicio a la carta era la del Cardenal, los demás, aunque eran servidos con abundancia no recibían el mismo trato preferencial.
La carta del menú, que tenía Mariani delante de sus gruesos ojos, escrita en perfecto francés, hacía que Mariani y Reinaldo se relamiesen de gusto.
Una de las muchas generosidades que ejercitaba el Cardenal Mariani era nombrar Obispo al que mejor le servía, dentro de la comunidad monacal católica y los abundantes nombramientos que hacía siempre repercutían en su propio beneficio y su voluminosa persona.
Siempre tenía a su disposición algún alcahuete de la calaña de los inquisidores que le adulaban.
Muy cierto era, que si lo que Monseñor quería, se hacía a su manera y a su gusto, el ejecutor de estas voluntades tenía asegurada de su magnánima mano infinidad de prebendas materiales y algún otro fa-vor eclesiástico especial.
Una de las muchas generosidades que ejercitaba el Cardenal Mariani era nombrar Obispo al que mejor le servía, dentro de la comunidad monacal católica y los abundantes nombramientos que hacía siempre repercutían en su propio beneficio y su voluminosa persona.
Nadie le negaba nada al representante de la Iglesia en España por la secular adulación de los inferiores en los cargos eclesiásticos y nadie estaba dispuesto a relegar de inmediato su vida en el olvido si osaba enfrentarse al caprichoso y glotón Cardenal.
Muy cierto era, que si lo que Monseñor quería, se hacía a su manera y a su gusto, el ejecutor de estas voluntades tenía asegurada de su magnánima mano infinidad de prebendas materiales y algún otro fa-vor eclesiástico especial.
Los excelentes caldos de las mejores bodegas de la región, junto con las mejores viandas que había en el mercado estaban siempre dispuestos y aliñados a su completa disposición.
Nadie le negaba nada al representante de la Iglesia en España por la secular adulación de los inferiores en los cargos eclesiásticos y nadie estaba dispuesto a relegar de inmediato su vida en el olvido si osaba enfrentarse al caprichoso y glotón Cardenal.