Cuando al fin, después de vaciar la mesa de bollos y chuchearías, dio término a su desmedido apetito, la reunión de ese día comenzó con unas palabras de introducción que decía siempre el Abad:
-Mis devotos fraternos de la Iglesia del Señor.
-Hoy estamos inmersos entre las piadosas plegarias y oraciones a la Inmaculada María, madre de Jesús el Cristo; el que fue enviado por el Creador para el tormento de la Cruz; un hecho que fue trazado por los judíos en Jerusalén y al que vosotros mancilláis todos los días sin recato alguno.
Reinaldo, sentado en su despacho, espera paciente-mente pensando en que finalizase de comer de una vez, el tragón del Cardenal, antes de que produjera su enorme glotonería el confirmado ataque de gota que su Eminencia padecía de continuo.
Cuando al fin, después de vaciar la mesa de bollos y chuchearías, dio término a su desmedido apetito, la reunión de ese día comenzó con unas palabras de introducción que decía siempre el Abad:
Los demás se conformaban con mirar con el rabillo del ojo al experto manejo del desayuno que tenía el príncipe de la Iglesia.
Reinaldo, sentado en su despacho, espera paciente-mente pensando en que finalizase de comer de una vez, el tragón del Cardenal, antes de que produjera su enorme glotonería el confirmado ataque de gota que su Eminencia padecía de continuo.
La mesa estaba repleta de golosinas y de bizcochos calientes, que acompañaban al bienoliente café que tomaba el Cardenal Mariani.
Los demás se conformaban con mirar con el rabillo del ojo al experto manejo del desayuno que tenía el príncipe de la Iglesia.
Mientras el instinto frío y calculador de Remigio se afanaba en planificar convenientemente su taimada traición al Cardenal y al Prior, otros personajes y el Cardenal, tenían la rutinaria reunión en el despacho del Abad.
La mesa estaba repleta de golosinas y de bizcochos calientes, que acompañaban al bienoliente café que tomaba el Cardenal Mariani.
Ahora estaba a punto de dar el paso definitivo, para ayudar al Temple y preparaba minuciosamente un encuentro con el Maestre, porque Remigio ya savia por espías de la Iglesia que llegaban al Monasterio, que los caballeros templarios estaban en la zona de Santa María de Lebeña.
Mientras el instinto frío y calculador de Remigio se afanaba en planificar convenientemente su taimada traición al Cardenal y al Prior, otros personajes y el Cardenal, tenían la rutinaria reunión en el despacho del Abad.
Victoriano, sin imaginarse que había sido recono-cido por sus muchas andanzas mujeriegas por toda Cantabria, fue ayudado sin mesura por el cocinero mayor, aún sabiendo el riesgo que corría si el espía es descubierto dentro de los muros del complejo de la Iglesia.
Ahora estaba a punto de dar el paso definitivo, para ayudar al Temple y preparaba minuciosamente un encuentro con el Maestre, porque Remigio ya savia por espías de la Iglesia que llegaban al Monasterio, que los caballeros templarios estaban en la zona de Santa María de Lebeña.
Victoriano es conocido como caballero de la Orden del Temple por Remigio y por sus muchas aventuras con los caballeros templarios del pueblo de Los Corrales de Buelna, cercano a Torrelavega.
Victoriano, sin imaginarse que había sido recono-cido por sus muchas andanzas mujeriegas por toda Cantabria, fue ayudado sin mesura por el cocinero mayor, aún sabiendo el riesgo que corría si el espía es descubierto dentro de los muros del complejo de la Iglesia.
Aunque Remigio no era un caballero templario, sus maneras y su comportamiento se parecían mucho a los gestos y a la manera de ser de los servidores de Cristo y estaba decidido a darle su ayuda al Temple por encima de alguna duda que más razonable para tener que abandonar ese descabellado proceder.
Victoriano es conocido como caballero de la Orden del Temple por Remigio y por sus muchas aventuras con los caballeros templarios del pueblo de Los Corrales de Buelna, cercano a Torrelavega.
Pero sobre todo, después de la dura purga de jalapa que les metió a Monseñor y al Prior en el excelente banquete de bienvenida al Monasterio.
Aunque Remigio no era un caballero templario, sus maneras y su comportamiento se parecían mucho a los gestos y a la manera de ser de los servidores de Cristo y estaba decidido a darle su ayuda al Temple por encima de alguna duda que más razonable para tener que abandonar ese descabellado proceder.
Remigio sabía que estaba siendo vigilado por órdenes de Reinaldo.
Pero sobre todo, después de la dura purga de jalapa que les metió a Monseñor y al Prior en el excelente banquete de bienvenida al Monasterio.
El carácter generoso del maestro cocinero, le hacía enfrentase de continuo con el Prior del Monasterio, a sabiendas que ese comportamiento le perjudicaba las posteriores acciones contra la Iglesia que ahora parecía defender.
Remigio sabía que estaba siendo vigilado por órdenes de Reinaldo.
Remigio, mientras la guardia vigilaba sus piadosas vidas, se entrega sólo a los rezos y maitines, algo antes de prender con la leña seca los fogones de las cocinas de hierro y así disponer el desayuno para la clientela de tan belicosa época.
El carácter generoso del maestro cocinero, le hacía enfrentase de continuo con el Prior del Monasterio, a sabiendas que ese comportamiento le perjudicaba las posteriores acciones contra la Iglesia que ahora parecía defender.
La rutina se anquilosaba, por la diaria rutina dentro del viejo Monasterio y Reinaldo el Abad sabía, que esa sorprendente relajación, era enormemente delicada para todos. En cualquier momento el Temple podía atacar el Monasterio y eliminarlos a todos.
Remigio, mientras la guardia vigilaba sus piadosas vidas, se entrega sólo a los rezos y maitines, algo antes de prender con la leña seca los fogones de las cocinas de hierro y así disponer el desayuno para la clientela de tan belicosa época.
Los turnos de la vigilancia diaria, se repartían entre los curas Dominicos, Rufino, Claudio y Basilio por orden expresa del Cardenal Mariano y porque este no deseaba dejar su vida entre las manos inexpertas de los oficiales de la guardia Papal.
La rutina se anquilosaba, por la diaria rutina dentro del viejo Monasterio y Reinaldo el Abad sabía, que esa sorprendente relajación, era enormemente delicada para todos. En cualquier momento el Temple podía atacar el Monasterio y eliminarlos a todos.
Basilio el viejo inquisidor de Roa, estaba esa noche de encargado del servicio de la guardia y el sueño le estaba haciendo mella en su fatigoso organismo.
Los turnos de la vigilancia diaria, se repartían entre los curas Dominicos, Rufino, Claudio y Basilio por orden expresa del Cardenal Mariano y porque este no deseaba dejar su vida entre las manos inexpertas de los oficiales de la guardia Papal.
Las órdenes eran concretas y simples, disparar ente la duda, contra todo ser vivo que se aproximara al complejo defensivo exterior.
Basilio el viejo inquisidor de Roa, estaba esa noche de encargado del servicio de la guardia y el sueño le estaba haciendo mella en su fatigoso organismo.
Eran las cinco de la mañana y la guardia nocturna que estaba de servicio en el interior y en el exterior del complejo defensivo del Monasterio, se alegraba del buen final de esta jornada de fatigoso trabajo de vigilancia.
Las órdenes eran concretas y simples, disparar ente la duda, contra todo ser vivo que se aproximara al complejo defensivo exterior.
15
La estancia se hallaba repleta de guardias del Papa durmiendo apaciblemente en las literas distribuidas por las paredes de una nave, las armas automáticas de los apacibles durmientes estaban en el centro del pasillo, apoyadas unas contra las otras, esperando a los guardias del Santo Padre.
Eran las cinco de la mañana y la guardia nocturna que estaba de servicio en el interior y en el exterior del complejo defensivo del Monasterio, se alegraba del buen final de esta jornada de fatigoso trabajo de vigilancia.
-Cífrala en retruécano y envíala ahora mismo.
Le dijo Corona a Maica a la par que abandonaba el laboratorio y se retiraba a sus aposentos.
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La estancia se hallaba repleta de guardias del Papa durmiendo apaciblemente en las literas distribuidas por las paredes de una nave, las armas automáticas de los apacibles durmientes estaban en el centro del pasillo, apoyadas unas contra las otras, esperando a los guardias del Santo Padre.
CENTRE DE CONTACT DU TEMPLE
M. Gran Maestre Guatire.
1023 Tour du Midi.
B-1060 Bruxelles.
Belgique.
Centro Templario de Santa María de Lebeña.
Comunidad Autónoma de Cantabria.
España.
Lebeña, jueves, 30 de noviembre de 2006. ... (ver texto completo)
-Cífrala en retruécano y envíala ahora mismo.
Le dijo Corona a Maica a la par que abandonaba el laboratorio y se retiraba a sus aposentos.
-Excelente…excelente… mi buen nigromante.
Le comento Corona y dirigiéndose a su secretaria, la ordenó que escribiera lo siguiente:
CENTRE DE CONTACT DU TEMPLE
M. Gran Maestre Guatire.
1023 Tour du Midi.
B-1060 Bruxelles.
Belgique.
-Mi humilde consejo, si vuestra señoría desea aceptarlo, es que pida a nuestra central de París el mejor cartógrafo que tenga el Temple en Europa.
Dijo Marañón a Corona.
-Excelente…excelente… mi buen nigromante.
Le comento Corona y dirigiéndose a su secretaria, la ordenó que escribiera lo siguiente:
Marañón sabiendo la dificultad que tenía el Temple para poder comprender sin excesivos nervios la larga espera que se avecinaba entes de poder dilucidar la investigación del Arca, le insinuó a Corona:
-Mi humilde consejo, si vuestra señoría desea aceptarlo, es que pida a nuestra central de París el mejor cartógrafo que tenga el Temple en Europa.
Dijo Marañón a Corona.
-Mientras vosotros dos descansáis esta noche en la cama, la ilusión del Gran Maestre navegara entre la incertidumbre y la preocupación.
Dijo Corona bastante disgustado.
Marañón sabiendo la dificultad que tenía el Temple para poder comprender sin excesivos nervios la larga espera que se avecinaba entes de poder dilucidar la investigación del Arca, le insinuó a Corona:
-Palabras largas, no faltan en vuestros labios, señor espía, porque después del excelente trabajo que habéis realizado, vuestra paciente señoría descansará despreocupadamente en lecho bien caliente sin más pamplinas ni otras gazmoñerías ni desasosiegos por los hermanos del Temple.
-Mientras vosotros dos descansáis esta noche en la cama, la ilusión del Gran Maestre navegara entre la incertidumbre y la preocupación.
Dijo Corona bastante disgustado.
-Porque querido Maestre, la fe en Cristo es la única forma de acelerar milagrosamente la investigación.
-Palabras largas, no faltan en vuestros labios, señor espía, porque después del excelente trabajo que habéis realizado, vuestra paciente señoría descansará despreocupadamente en lecho bien caliente sin más pamplinas ni otras gazmoñerías ni desasosiegos por los hermanos del Temple.
-Si tenéis premuras por situar el Arca del Creador, amigo Corona, debéis de buscar en vuestro corazón de aguerrido miembro del Temple y lo hallareis sin espera alguna.
-Porque querido Maestre, la fe en Cristo es la única forma de acelerar milagrosamente la investigación.
Victoriano, que estaba a la vez dibujando y oyendo las palabras que se decían los dos, se arrancó y les dijo:
- ¿La paciencia es la madre de todas las ciencias?
-Si tenéis premuras por situar el Arca del Creador, amigo Corona, debéis de buscar en vuestro corazón de aguerrido miembro del Temple y lo hallareis sin espera alguna.
Le respondió Corona muy serio.
Victoriano, que estaba a la vez dibujando y oyendo las palabras que se decían los dos, se arrancó y les dijo:
- ¿La paciencia es la madre de todas las ciencias?
- ¿Tanto tiempo precisáis para decidir en qué país, ó en qué lugar de la Tierra, está sepultada el Arca?
Le respondió Corona muy serio.
- ¡Tener la entereza de Cristo!, Maestre, porque la cogida de datos ya nos indicará cuando y como hay que comenzar la búsqueda del objeto sagrado.
- ¿Tanto tiempo precisáis para decidir en qué país, ó en qué lugar de la Tierra, está sepultada el Arca?
Marañón con ese carácter pausado e indolente que tenía, se volvió algo enfadado por tanta premura y le dijo a Corona:
- ¡Tener la entereza de Cristo!, Maestre, porque la cogida de datos ya nos indicará cuando y como hay que comenzar la búsqueda del objeto sagrado.
- ¿Tenéis alguna fecha dispuesta para comenzar a buscarla?
Marañón con ese carácter pausado e indolente que tenía, se volvió algo enfadado por tanta premura y le dijo a Corona:
-Tengo a mis hombres preparados para emprender otra vez la búsqueda del Arca.
- ¿Tenéis alguna fecha dispuesta para comenzar a buscarla?
Corona impaciente por obtener resultados positivos sobre estas investigaciones realizadas por su agente secreto en el Monasterio Benedictino, requiere:
-Tengo a mis hombres preparados para emprender otra vez la búsqueda del Arca.
Esperando que consigan ulteriores acontecimientos en la búsqueda del Arca, Marañón dejó a un lado la lectura del bello códice miniado y se enfrascó en el estudio de los bosquejos que iba entregando poco a poco su compañero de armas Victoriano.
Corona impaciente por obtener resultados positivos sobre estas investigaciones realizadas por su agente secreto en el Monasterio Benedictino, requiere:
La polémica cristiana, con su espíritu hostil, suele calificar frecuentemente de pura arbitrariedad la misericordia de Dios, tal como la concibe Cristo.
Final del texto primero
Esperando que consigan ulteriores acontecimientos en la búsqueda del Arca, Marañón dejó a un lado la lectura del bello códice miniado y se enfrascó en el estudio de los bosquejos que iba entregando poco a poco su compañero de armas Victoriano.
Pero la imagen del rey del día del juicio final, del Dios omnipotente, a cuya voluntad incomprensible el hombre no puede más que someterse con humil-dad, queda dulcificada por una férrea voluntad de comunicarse con los hombres a través del Arca de la Alianza. El Padre de Cristo además de ser Dios, es un ente de la gracia, de la misericordia y del perdón, para todos los hombres del Universo.
La polémica cristiana, con su espíritu hostil, suele calificar frecuentemente de pura arbitrariedad la misericordia de Dios, tal como la concibe Cristo.
Final del texto primero
Una de las tradiciones seculares señala que su creación se realizó en el desierto del Sinaí por el mandato de Dios a su iluminado Moisés.
Pero la imagen del rey del día del juicio final, del Dios omnipotente, a cuya voluntad incomprensible el hombre no puede más que someterse con humil-dad, queda dulcificada por una férrea voluntad de comunicarse con los hombres a través del Arca de la Alianza. El Padre de Cristo además de ser Dios, es un ente de la gracia, de la misericordia y del perdón, para todos los hombres del Universo.
No sabemos con seguridad, cuándo ni donde nació la idea de construir el Arca de la Alianza.
Una de las tradiciones seculares señala que su creación se realizó en el desierto del Sinaí por el mandato de Dios a su iluminado Moisés.
Lo que se cuenta a los hombres, sobre los destinos posteriores donde se esconde el Arca de la Alianza con el Creador de los seres misericordiosos, es lo básico para confundir a los infieles que tratan de tenerla en sus manos, pero sobre todo porque son escépticos por naturaleza propia al no tener dere-cho espiritual alguno para poseerla.
No sabemos con seguridad, cuándo ni donde nació la idea de construir el Arca de la Alianza.
La verdadera historia del Creador, comenzará de igual modo con la construcción del llamado, Arcón del acuerdo con el poderoso Señor del Cielo y del Universo Celestial que nos protegerá de la maldad humana.
Lo que se cuenta a los hombres, sobre los destinos posteriores donde se esconde el Arca de la Alianza con el Creador de los seres misericordiosos, es lo básico para confundir a los infieles que tratan de tenerla en sus manos, pero sobre todo porque son escépticos por naturaleza propia al no tener dere-cho espiritual alguno para poseerla.
Texto primero:
Los evangelios más arcaicos que tienen los fieles cristianos, comienzan con el bautismo de Jesús en el río Jordán y su evocación como Mesías.
La verdadera historia del Creador, comenzará de igual modo con la construcción del llamado, Arcón del acuerdo con el poderoso Señor del Cielo y del Universo Celestial que nos protegerá de la maldad humana.
LA OCTAVA PROFECIA DE LOS ÁNGELES
Texto secreto escrito expresamente para el Santo Padre de Roma en el Monasterio de Santo Toribio.
Liébana, año del Señor de 1050
Texto primero:
Los evangelios más arcaicos que tienen los fieles cristianos, comienzan con el bautismo de Jesús en el río Jordán y su evocación como Mesías.
Marañón abrió el manuscrito miniado, que se halla-ba dentro de la caja que llevaba el monje Alexis al Papa; y después de ojearlo cuidadosamente para no destruir tan preciosa obra de arte, se enfrasco en la lectura de la primera página y decía en latín:
LA OCTAVA PROFECIA DE LOS ÁNGELES
Texto secreto escrito expresamente para el Santo Padre de Roma en el Monasterio de Santo Toribio.
Liébana, año del Señor de 1050
Por los datos que había aportado Victoriano, sobre el crucero que mencionaba Alexis en el pergamino, sabían que en el motivo escultural del crucero de la Iglesia del Monasterio de Santo Toribio estaban las claves para encontrar el emplazamiento exacto del Arca de la Alianza.
Marañón abrió el manuscrito miniado, que se halla-ba dentro de la caja que llevaba el monje Alexis al Papa; y después de ojearlo cuidadosamente para no destruir tan preciosa obra de arte, se enfrasco en la lectura de la primera página y decía en latín:
La conclusión del afortunado enigma del pescador estaba cercana a resolverse favorablemente para los templarios, si Cristo les apoyaba para resolverlo.
Por los datos que había aportado Victoriano, sobre el crucero que mencionaba Alexis en el pergamino, sabían que en el motivo escultural del crucero de la Iglesia del Monasterio de Santo Toribio estaban las claves para encontrar el emplazamiento exacto del Arca de la Alianza.
Los gráficos de las esculturas que vio en el crucero de la Iglesia del Monasterio, Victoriano los dibujó con una técnica aceptable en la cuartilla blanca que Marañón le había entregado, mientras tanto Corona contemplaba interesado los rasgos del dibujo que el templario estaba realizando encima de la mesa.
La conclusión del afortunado enigma del pescador estaba cercana a resolverse favorablemente para los templarios, si Cristo les apoyaba para resolverlo.
Victoriano había regresado de la arriesgada misión en el Monasterio benedictino y estaba recopilando, en el laboratorio de la guardilla, todos los datos que precisaba Marañón para localizar la precisa ubicación del Arca de Dios.
Los gráficos de las esculturas que vio en el crucero de la Iglesia del Monasterio, Victoriano los dibujó con una técnica aceptable en la cuartilla blanca que Marañón le había entregado, mientras tanto Corona contemplaba interesado los rasgos del dibujo que el templario estaba realizando encima de la mesa.