Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

En las circunstancias que atraviesa en la actualidad el planeta, observamos un constante desequilibrio de orden político, social, moral y religioso, porque el hombre demuestra todos los días de su vida que es incapaz de entenderse consigo mismo.
Son públicas e innumerables las ocasiones en que algún moralista de la clase política se lamenta y se rasga la vestidura clamando contra la inmoralidad reinante hoy en nuestra sociedad. Y no pocos han sido, los que han señalado que se ha producido un divorcio entre la moral y la sabiduría social.
Es inútil para la existencia humana, que el hombre presuma de haber creado nuevas culturas, de haber derribado tabúes y haber originado nuevas formas de convivencia. Pero la verdad es que pese a todo el hombre no ha podido desarraigar de su espíritu ni de su mente atormentada la figura legendaria de ser el culpable de un gran pecado.
En las circunstancias que atraviesa en la actualidad el planeta, observamos un constante desequilibrio de orden político, social, moral y religioso, porque el hombre demuestra todos los días de su vida que es incapaz de entenderse consigo mismo.
Pero en un mundo al que llaman nuevo, con sinfín de adelantos y progresos científicos, todavía no ha podido una persona creyente olvidarse de la firme presencia de Luzbel.
Es inútil para la existencia humana, que el hombre presuma de haber creado nuevas culturas, de haber derribado tabúes y haber originado nuevas formas de convivencia. Pero la verdad es que pese a todo el hombre no ha podido desarraigar de su espíritu ni de su mente atormentada la figura legendaria de ser el culpable de un gran pecado.
Por orgullo, los seres civilizados comenzamos una era que se llama atómica, porque algún hombre a conseguido fraccionar el átomo, que es la partícula más pequeña de la materia, pero que es a la vez el más terrible azote para el hombre mismo.
Pero en un mundo al que llaman nuevo, con sinfín de adelantos y progresos científicos, todavía no ha podido una persona creyente olvidarse de la firme presencia de Luzbel.
Con excesivo orgullo y prepotencia, el hombre se considera hecho a la imagen y la semejanza de Dios. Y por esa condición, el hombre rechaza siempre lo que le puede desmerecer en la vida social del país en donde le ha tocado vivir
Por orgullo, los seres civilizados comenzamos una era que se llama atómica, porque algún hombre a conseguido fraccionar el átomo, que es la partícula más pequeña de la materia, pero que es a la vez el más terrible azote para el hombre mismo.
El orgullo y la envidia son las particularidades más específicas entre los numerosos vicios del hombre. Quizá por ser el autor de la falta más espeluznante contra la ley de su Creador del par de primates que vivían en el llamado Paraíso Terrenal.
Con excesivo orgullo y prepotencia, el hombre se considera hecho a la imagen y la semejanza de Dios. Y por esa condición, el hombre rechaza siempre lo que le puede desmerecer en la vida social del país en donde le ha tocado vivir
Ahora bien, por la circunstancia que se arrogan los hombres, que llaman civilizados, están indefensos por la insuficiente imaginación. Pero al paso de los años se derriban las férreas barreras que permitirán a los seres humanos del planeta Tierra comprender sin prejuicios religiosos, la verdadera inmortalidad que tuvo el hombre en sus orígenes.
El orgullo y la envidia son las particularidades más específicas entre los numerosos vicios del hombre. Quizá por ser el autor de la falta más espeluznante contra la ley de su Creador del par de primates que vivían en el llamado Paraíso Terrenal.
En las antiguas quimeras tropezamos con la verdad de hechos y cosas inconcebibles.
Nuestro propio ser nos hace ser culpables de gozar del sentido de la honradez para conservarnos con firmeza sobre un pequeño planeta llamado Tierra y estar dispuestos y confiados viviendo en ella.
En la época actual cualquier teoría que sea audaz nos parece una utopía. ¿Pero cuantas teorías se han hecho realidad a lo largo del tiempo?
Ahora bien, por la circunstancia que se arrogan los hombres, que llaman civilizados, están indefensos por la insuficiente imaginación. Pero al paso de los años se derriban las férreas barreras que permitirán a los seres humanos del planeta Tierra comprender sin prejuicios religiosos, la verdadera inmortalidad que tuvo el hombre en sus orígenes.
Y habrá algún licencioso que ante la posibilidad de poder descubrir un futuro misterioso, más aleatorio y turbio que nuestro pasado, se meterán dentro de la retorcida cáscara de mente de caracol de su más que confortable mundo. Pero algo sí es bien cierto, que nuestro pasado en el planeta se remonta hasta hace millones de años y dentro de ese desconocido paso del tiempo están escritas con letras de sangre y oro los hechos y las palabras que a pronunciado la sabiduría humana.
En las antiguas quimeras tropezamos con la verdad de hechos y cosas inconcebibles.
Nuestro propio ser nos hace ser culpables de gozar del sentido de la honradez para conservarnos con firmeza sobre un pequeño planeta llamado Tierra y estar dispuestos y confiados viviendo en ella.
En la época actual cualquier teoría que sea audaz nos parece una utopía. ¿Pero cuantas teorías se han hecho realidad a lo largo del tiempo?
Introducción
Escribir un libro consagrado a la figura de Luzbel, es un atrevimiento, pero no es menos atrevimiento leerlo. Habrá personas perspicaces que lo califica-rán con rigor pedagógico y lo relegarán al lugar de unas obras a las cuales es adelantado no definirlas.
Y habrá algún licencioso que ante la posibilidad de poder descubrir un futuro misterioso, más aleatorio y turbio que nuestro pasado, se meterán dentro de la retorcida cáscara de mente de caracol de su más que confortable mundo. Pero algo sí es bien cierto, que nuestro pasado en el planeta se remonta hasta hace millones de años y dentro de ese desconocido paso del tiempo están escritas con letras de sangre y oro los hechos y las palabras que a pronunciado la sabiduría humana.
Reservados los derechos de ésta obra por el autor que prohíbe la publicación sin su autorización.
El original de esta obra se haya depositado ante un notario. FRSJ: 47755531-19-37-11
Introducción
Escribir un libro consagrado a la figura de Luzbel, es un atrevimiento, pero no es menos atrevimiento leerlo. Habrá personas perspicaces que lo califica-rán con rigor pedagógico y lo relegarán al lugar de unas obras a las cuales es adelantado no definirlas.
Dedico estas páginas a todos los seres humanos de buena voluntad, para que a través del contenido del libro puedan analizar con fuerza y capacidad de sentido y entendimiento, la verdad sobre los orígenes del hombre.
C. C. Cortés
El Hombre de la Rosa.
Reservados los derechos de ésta obra por el autor que prohíbe la publicación sin su autorización.
El original de esta obra se haya depositado ante un notario. FRSJ: 47755531-19-37-11
Dedico estas páginas a todos los seres humanos de buena voluntad, para que a través del contenido del libro puedan analizar con fuerza y capacidad de sentido y entendimiento, la verdad sobre los orígenes del hombre.
C. C. Cortés
El Hombre de la Rosa.
como cambio el tiempo yo pase frio en san pedro pero no vi nunca la nieve solo las helasasy el carambano en los charcos
También nieva en nuestro pueblo
cuando se descubrio estas ruinas yo vivia en san pedro
Están pegadas a la Iglesia
dos buenas amigas, mias
Dos señoras
yo me comia una que ricas
muy sabrosas
purien el puerto del lago leman de lausanne
Cuantos recuerdos de Suiza
La bella señora, respondió de inmediato:
-Pasad…entrar dentro…porque sois bienvenidos a esta humilde casa, porque dentro de ella habitamos tres mujeres y no hemos visto por estas tierras a un hombre desde hacía veintiséis años.
Nuestros vagabundos Rascahuertos, Tuercebotas y Chupahuesos, al ver sus ansiadas oportunidades no se lo pensaron dos veces y sin acordarse más de su extraño sueño, se sumergieron en el remolino de la agradable existencia que les esperaba en la cabaña.
Una vida que les había prometido el dragón, en un fantástico sueño que se había hecho realidad.
FIN
Nuestros vagabundos, Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas bastante sorprendidos y nerviosos la preguntan al unísono:
- ¡Buena mujer!
-Llevan varios días sin poder yantar nuestras bocas hambrientas.
- ¿Podría vuestra merced darnos algo para mitigar nuestro mucho apetito?
La bella señora, respondió de inmediato:
-Pasad…entrar dentro…porque sois bienvenidos a esta humilde casa, porque dentro de ella habitamos tres mujeres y no hemos visto por estas tierras a un hombre desde hacía veintiséis años.
Sorprendidos y curiosos se acercaron los tres a la puerta y tocan con los nudos al no tener llamador.
De pronto la puerta se abrió y vieron asombrados a una hermosa señora que se estaba enjuagando las manos con un delantal que estaba grasiento y sucio de lamparones que le daban a esa prenda un color indefinido.
Nuestros vagabundos, Rascahuertos, Chupahuesos y Tuercebotas bastante sorprendidos y nerviosos la preguntan al unísono:
- ¡Buena mujer!
-Llevan varios días sin poder yantar nuestras bocas hambrientas.
- ¿Podría vuestra merced darnos algo para mitigar nuestro mucho apetito?
Recordando el sueño anterior, los tres vagabundos emprendieron la marcha hacía la salida de la aldea para continuar el errante caminar, cuando al doblar la última ruina del pueblo, encontraron los tres de repente, una cabaña de la que sale un hilo de humo por la chimenea, que se elevaba hacía arriba lo que les daba a entender que no soplaba el aire.
Sorprendidos y curiosos se acercaron los tres a la puerta y tocan con los nudos al no tener llamador.
De pronto la puerta se abrió y vieron asombrados a una hermosa señora que se estaba enjuagando las manos con un delantal que estaba grasiento y sucio de lamparones que le daban a esa prenda un color indefinido.
Rascahuertos se aproximó a la fuente para tratar de calmar su sed y después emprendió el camino muy preocupado al relacionar el sueño que había tenido con el entorno que ahora le rodeaba.
Recordando el sueño anterior, los tres vagabundos emprendieron la marcha hacía la salida de la aldea para continuar el errante caminar, cuando al doblar la última ruina del pueblo, encontraron los tres de repente, una cabaña de la que sale un hilo de humo por la chimenea, que se elevaba hacía arriba lo que les daba a entender que no soplaba el aire.
Por las calles por donde pasaban, las casas, aunque estaban construidas de piedra de sillería, eran pura ruina y desolación. Penetrando por una calle llena de escombros ciados de las paredes medio derrui-das, llegaron hasta una plaza que a Rascahuertos y Chupahuesos les recordaba alguna de las cosas que habían estado soñando en el puente. Vieron que en el centro de la misma, había un enorme abeto, el cual había medio derribado con sus fuertes raíces, una primorosa fuente que no manaba agua por sus ... (ver texto completo)
Rascahuertos se aproximó a la fuente para tratar de calmar su sed y después emprendió el camino muy preocupado al relacionar el sueño que había tenido con el entorno que ahora le rodeaba.
Aviso Rascahuertos a Chupahuesos y Tuercebotas lo le parecía esa montaña que veían a lo lejos y los tres con sus zurrones a cuestas se echaron a andar, hasta que después de varias horas de duro caminar llegan a la entrada de una aldea que tenia aspecto ruinoso.
Por las calles por donde pasaban, las casas, aunque estaban construidas de piedra de sillería, eran pura ruina y desolación. Penetrando por una calle llena de escombros ciados de las paredes medio derrui-das, llegaron hasta una plaza que a Rascahuertos y Chupahuesos les recordaba alguna de las cosas que habían estado soñando en el puente. Vieron que en el centro de la misma, había un enorme abeto, el cual había medio derribado con sus fuertes raíces, una primorosa fuente que no manaba agua por sus ... (ver texto completo)
Nuestro amigo Rascahuertos se revolvió nervioso, volviéndose boca abajo sobre la olorosa pradera de verde hierba, pensando obsesivamente en el sueño que había tenido y elevando su ligera anatomía de joven y bello galán, que el dragón de siete cabezas les había prometido, se apoyo sobre las piedras de un puente que atravesaba un riachuelo y al mirar a su alrededor, vio en la lejanía una montaña con un cierto parecido al monte en donde estaba ubicada la aldea de Templaza.
Aviso Rascahuertos a Chupahuesos y Tuercebotas lo le parecía esa montaña que veían a lo lejos y los tres con sus zurrones a cuestas se echaron a andar, hasta que después de varias horas de duro caminar llegan a la entrada de una aldea que tenia aspecto ruinoso.
-No consigo entender por más que aguzo los oídos, lo escrito en el libro de Rascahuertos.
Dijo con sorna Tuercebotas mientras Chupahuesos roncaba a pierna suelta, con tan fuertes soplos, que asustaban a gorriones y cuervos que pasaban por la verde pradera.
Nuestro amigo Rascahuertos se revolvió nervioso, volviéndose boca abajo sobre la olorosa pradera de verde hierba, pensando obsesivamente en el sueño que había tenido y elevando su ligera anatomía de joven y bello galán, que el dragón de siete cabezas les había prometido, se apoyo sobre las piedras de un puente que atravesaba un riachuelo y al mirar a su alrededor, vio en la lejanía una montaña con un cierto parecido al monte en donde estaba ubicada la aldea de Templaza.
El rey le respondió.
-La muerte no existe, más que en la corta vida que tiene el ser humano, porque el cuerpo se queda en un planeta esférico, al que llamamos la Tierra, a la cual él pertenece. Mientras la energía cuadrada del juicio y una mentalidad razonada, permanece, para volver a comenzar de nuevo el ciclo eterno de otra vida orgánica, en otras esferas paralelas.
Les leía Rascahuertos a los amigos que se hallaban tendidos sobre la fresca y espesa hierba de la verde y maravillosa campiña.
-No consigo entender por más que aguzo los oídos, lo escrito en el libro de Rascahuertos.
Dijo con sorna Tuercebotas mientras Chupahuesos roncaba a pierna suelta, con tan fuertes soplos, que asustaban a gorriones y cuervos que pasaban por la verde pradera.
Capitulo 14
Cuando el brillante sol azotaba con toda su fuerza, nuestros tres amigos se volvieron nerviosos sobre el verde césped, pensando en el extraño sueño que todos habían tenido a la vez.
Rascahuertos, en la entrevela de su sueño y de la cruda realidad, se dispuso a leer en voz alta uno de los capítulos de su precioso libro de cuero:
-Dime rey de las tinieblas.
- ¿Que es la muerte?
El rey le respondió.
-La muerte no existe, más que en la corta vida que tiene el ser humano, porque el cuerpo se queda en un planeta esférico, al que llamamos la Tierra, a la cual él pertenece. Mientras la energía cuadrada del juicio y una mentalidad razonada, permanece, para volver a comenzar de nuevo el ciclo eterno de otra vida orgánica, en otras esferas paralelas.
Les leía Rascahuertos a los amigos que se hallaban tendidos sobre la fresca y espesa hierba de la verde y maravillosa campiña.
Rascahuertos, al ver el resultado de la demanda, de los compañeros de fatigas, se decidió por pedirle al dragón lo mismo que sus amigos.
-Los tres vagabundos seréis recompensados al salir por el portón del castillo, con la misma juventud y el mismo destino.
La bestia desapareció de repente, cómo antes había desaparecido Tapafuegos y el misterio y la mágica luz de la existencia humana resplandecía para los tres vagabundos en los entresijos de una fantástica subsistencia.
Capitulo 14
Cuando el brillante sol azotaba con toda su fuerza, nuestros tres amigos se volvieron nerviosos sobre el verde césped, pensando en el extraño sueño que todos habían tenido a la vez.
Rascahuertos, en la entrevela de su sueño y de la cruda realidad, se dispuso a leer en voz alta uno de los capítulos de su precioso libro de cuero:
-Dime rey de las tinieblas.
- ¿Que es la muerte?
Chupahuesos viendo el éxito de su amigo, pidió al dragón:
-Deseo lo mismo que mi compadre Tuercebotas.
En cuanto salgas por la puerta del castillo tu deseo será satisfecho igual que tú amigo.
Dictaminaron las siete bocas del dragón.
Rascahuertos, al ver el resultado de la demanda, de los compañeros de fatigas, se decidió por pedirle al dragón lo mismo que sus amigos.
-Los tres vagabundos seréis recompensados al salir por el portón del castillo, con la misma juventud y el mismo destino.
La bestia desapareció de repente, cómo antes había desaparecido Tapafuegos y el misterio y la mágica luz de la existencia humana resplandecía para los tres vagabundos en los entresijos de una fantástica subsistencia.
-En cuanto salgas por la puerta del castillo volve-rás a ser el joven y apuesto galán que deseáis ser y lo demás será dado por añadidura durante tú vida.
Le predijo el dragón.
Chupahuesos viendo el éxito de su amigo, pidió al dragón:
-Deseo lo mismo que mi compadre Tuercebotas.
En cuanto salgas por la puerta del castillo tu deseo será satisfecho igual que tú amigo.
Dictaminaron las siete bocas del dragón.
- ¿Puedo pedir mí deseo ahora?
Dijo Tuercebotas, que estaba nervioso por exponer su deseo el primero.
- ¡Habla y pide lo que más quieras!
Respondieron las siete bocas, al unísono.
-Quiero ser joven, apuesto y tener tres mujeres que me den cinco hijos y tres nietos.
-En cuanto salgas por la puerta del castillo volve-rás a ser el joven y apuesto galán que deseáis ser y lo demás será dado por añadidura durante tú vida.
Le predijo el dragón.
-Vosotros me disteis la vida de nuevo y agradecido y generoso, mí más apasionada apetencia, es ahora concederos un deseo a cada uno de los tres.
- ¿Puedo pedir mí deseo ahora?
Dijo Tuercebotas, que estaba nervioso por exponer su deseo el primero.
- ¡Habla y pide lo que más quieras!
Respondieron las siete bocas, al unísono.
-Quiero ser joven, apuesto y tener tres mujeres que me den cinco hijos y tres nietos.
Estos habitantes de Templanza, quisieron vivir en un Paraíso eternamente, pero el egoísmo y la mal-dad, pudieron mucho más que el ciclo de la vida, desaprovechando los 30 malvados vecinos, el posi-ble perdón, por el horrendo crimen en contra de la familia y los bienes de Tapafuegos en Templanza.
Estaban todavía admirados los tres amigos, cuando por el dintel de una puerta aparecieron de repente, las siete cabezas del dragón, que les hablaban a los vagabundos de esta guisa:
-Vosotros me disteis la vida de nuevo y agradecido y generoso, mí más apasionada apetencia, es ahora concederos un deseo a cada uno de los tres.
Es el más asombroso sortilegio que el ojo humano pueda observar en el transcurso de la existencia en la Tierra. Nada de lo que allí sucedió asombraba a los tres avezados vagabundos, porque ya conocían los muchos encantamientos y sortilegios de gentes que eran nigromantes profesionales y engañabobos de una legítima ley que era secreta y hermética.
Estos habitantes de Templanza, quisieron vivir en un Paraíso eternamente, pero el egoísmo y la mal-dad, pudieron mucho más que el ciclo de la vida, desaprovechando los 30 malvados vecinos, el posi-ble perdón, por el horrendo crimen en contra de la familia y los bienes de Tapafuegos en Templanza.
Estaban todavía admirados los tres amigos, cuando por el dintel de una puerta aparecieron de repente, las siete cabezas del dragón, que les hablaban a los vagabundos de esta guisa:
-Ellos se han buscado el destino por su maldad y el encargo de recuperar la vida y la muerte, a cambio de oro y de plata, debéis de desecharlo desde ahora mismo porque nuestro más ferviente deseo se halla unido a la legítima venganza de vuestra merced.
Tapafuegos se levantó despacio de su majestuoso sillón del trono y dando un fuerte abrazo a los tres amigos, desapareció incomprensiblemente sin salir por ninguna de las puertas que tenía el salón.
Es el más asombroso sortilegio que el ojo humano pueda observar en el transcurso de la existencia en la Tierra. Nada de lo que allí sucedió asombraba a los tres avezados vagabundos, porque ya conocían los muchos encantamientos y sortilegios de gentes que eran nigromantes profesionales y engañabobos de una legítima ley que era secreta y hermética.
- ¡Al pretender ayudar a los demás, hemos errado en una indulgencia que no se merecen los asesinos de tu mujer y tus hijos!
Dijo Rascahuertos mirando a sus afligidos amigos, a la vez que pregunta a Tapafuegos, curioso:
- ¡No consigo comprenderte!
-Nos hablas de la muerte de tus seres queridos y de la venganza del dragón de las siete cabezas, contra la aldea de Templanza y nos creemos afligidos por haber eliminado al monstruo de la montaña, pero tendréis que considerar, que también hemos hecho ... (ver texto completo)
-Ellos se han buscado el destino por su maldad y el encargo de recuperar la vida y la muerte, a cambio de oro y de plata, debéis de desecharlo desde ahora mismo porque nuestro más ferviente deseo se halla unido a la legítima venganza de vuestra merced.
Tapafuegos se levantó despacio de su majestuoso sillón del trono y dando un fuerte abrazo a los tres amigos, desapareció incomprensiblemente sin salir por ninguna de las puertas que tenía el salón.
-Te rogamos con humildad, que perdones nuestras culpas; que hemos realizado creyendo ayudar a los demás, sin rencores ni odios hacía nadie. Ellos son los únicos culpables del engaño y vuestra merced si tiene a bien, debe perdonar nuestra ignorancia.
- ¡Al pretender ayudar a los demás, hemos errado en una indulgencia que no se merecen los asesinos de tu mujer y tus hijos!
Dijo Rascahuertos mirando a sus afligidos amigos, a la vez que pregunta a Tapafuegos, curioso:
- ¡No consigo comprenderte!
-Nos hablas de la muerte de tus seres queridos y de la venganza del dragón de las siete cabezas, contra la aldea de Templanza y nos creemos afligidos por haber eliminado al monstruo de la montaña, pero tendréis que considerar, que también hemos hecho ... (ver texto completo)
-Quieren vivir y morir, con regularidad, a cambio de oro y plata; y me envían a tres vagabundos para negociar los posibles términos de un acuerdo.
- ¡Vosotros fuisteis los que lacerasteis al dragón de la justicia y también fuisteis los que le partisteis en dos mitades sin tener compasión, ni tampoco nada de respeto a mí, que era su dueño y señor!
- ¿Y ahora me rogáis y me pedís, que yo tenga clemencia para estos criminales que mataron a mi mujer y a mis hijos y además me arrebataron con las armas, ... (ver texto completo)
-Te rogamos con humildad, que perdones nuestras culpas; que hemos realizado creyendo ayudar a los demás, sin rencores ni odios hacía nadie. Ellos son los únicos culpables del engaño y vuestra merced si tiene a bien, debe perdonar nuestra ignorancia.
- ¿Quieren cambiar la virtud de vivir siempre y de no morir jamás, por la normalidad en la existencia de cualquier sencillo mortal?
Dijo Chupahuesos.
-Quieren vivir y morir, con regularidad, a cambio de oro y plata; y me envían a tres vagabundos para negociar los posibles términos de un acuerdo.
- ¡Vosotros fuisteis los que lacerasteis al dragón de la justicia y también fuisteis los que le partisteis en dos mitades sin tener compasión, ni tampoco nada de respeto a mí, que era su dueño y señor!
- ¿Y ahora me rogáis y me pedís, que yo tenga clemencia para estos criminales que mataron a mi mujer y a mis hijos y además me arrebataron con las armas, ... (ver texto completo)
- ¿Es que ahora quieren morir todos los habitantes de Templanza, cuando disfrutaron y aún disfrutan de una salud de hierro y de la inmortalidad?
-Dijo sorprendido Tapafuegos.
- ¿Quieren cambiar la virtud de vivir siempre y de no morir jamás, por la normalidad en la existencia de cualquier sencillo mortal?
Dijo Chupahuesos.
-Una bestia que indultaron los aldeanos del pueblo a cambio de ser inmortales y que ahora duerme en tu fortaleza.
- ¿Es que ahora quieren morir todos los habitantes de Templanza, cuando disfrutaron y aún disfrutan de una salud de hierro y de la inmortalidad?
-Dijo sorprendido Tapafuegos.
- ¿De que clase de engendro se trata?
Les pregunta Tapafuegos, muy sorprendido por tan extraña demanda.
- ¡El dragón de siete cabezas que tienes escondido para tus malditos fines, en el castillo!
-El el mismo dragón que apresaron, en unas altas montañas, Rascahuertos y Chupahuesos. Que tiene al pie del monte la aldea de Templanza.
-Una bestia que indultaron los aldeanos del pueblo a cambio de ser inmortales y que ahora duerme en tu fortaleza.
Tuercebotas, que andaba curioseando por el salón por si veía algo que pudiese sustraerle al bribón de la casa, se dio cuenta de que estaban ellos solos en el amplio salón y como le pareció que ningún ser extraño vigilaba la reunión le dijo a Tapafuegos lo siguiente:
- ¡Rey de seres extraños!
-Venimos a buscar a uno de tus fétidos engendros.
- ¿Y si quieres a cambio el oro y la plata, nos tienes que demostrar que la bestia esta aún viva?
Finalizo Tuercebotas.
- ¿De que clase de engendro se trata?
Les pregunta Tapafuegos, muy sorprendido por tan extraña demanda.
- ¡El dragón de siete cabezas que tienes escondido para tus malditos fines, en el castillo!
-El el mismo dragón que apresaron, en unas altas montañas, Rascahuertos y Chupahuesos. Que tiene al pie del monte la aldea de Templanza.
- ¡De más de mil doblones, entre el oro y la plata!
Se arranco a decir Tuercebotas, cansado del inútil escarceo del aprovechado Tapafuegos.
Tuercebotas, que andaba curioseando por el salón por si veía algo que pudiese sustraerle al bribón de la casa, se dio cuenta de que estaban ellos solos en el amplio salón y como le pareció que ningún ser extraño vigilaba la reunión le dijo a Tapafuegos lo siguiente:
- ¡Rey de seres extraños!
-Venimos a buscar a uno de tus fétidos engendros.
- ¿Y si quieres a cambio el oro y la plata, nos tienes que demostrar que la bestia esta aún viva?
Finalizo Tuercebotas.
Me llaman Tapafuegos, por saber tapar las fauces a mis dragones, para que no arda ningún mortal sin mi autorización expresa.
- ¿De que cantidad de precioso metal se trata?
Les requiere con curiosa ambición Tapafuegos.
- ¡De más de mil doblones, entre el oro y la plata!
Se arranco a decir Tuercebotas, cansado del inútil escarceo del aprovechado Tapafuegos.
Terminó diciendo Rascahuertos, con la aprobación de Chupahuesos y Tuercebotas.
Me llaman Tapafuegos, por saber tapar las fauces a mis dragones, para que no arda ningún mortal sin mi autorización expresa.
- ¿De que cantidad de precioso metal se trata?
Les requiere con curiosa ambición Tapafuegos.
-Negocios hay en perspectiva de cantidades de oro y de plata, muy firmes, que aran que vuestra bolsa engorde, si llegamos al acuerdo en unas cuestiones que interesan a gentes que no cohabitan en vuestra región, maese Tapafuegos, ó como os llamen otras gentes.
Terminó diciendo Rascahuertos, con la aprobación de Chupahuesos y Tuercebotas.
Al penetrar en el salón del trono se dirigieron entre la medio oscuridad del salón, hacia una larga mesa que había en el centro; y sentado en la cabecera les contemplaba el ladino embustero Tapafuegos, que les acogía con su acostumbrada y burlesca sonrisa.
- ¡Malos tiempos son para negocios, si de verdad los traéis!
Dijo Tapafuegos como saludo de bienvenida.
-Negocios hay en perspectiva de cantidades de oro y de plata, muy firmes, que aran que vuestra bolsa engorde, si llegamos al acuerdo en unas cuestiones que interesan a gentes que no cohabitan en vuestra región, maese Tapafuegos, ó como os llamen otras gentes.