Dedico estas páginas a todos los seres humanos de buena voluntad, para que a través del contenido del libro puedan analizar con fuerza y capacidad de sentido y entendimiento, la verdad sobre los orígenes del hombre.
C. C. Cortés
El Hombre de la Rosa.
C. C. Cortés
El Hombre de la Rosa.
Reservados los derechos de ésta obra por el autor que prohíbe la publicación sin su autorización.
El original de esta obra se haya depositado ante un notario. FRSJ: 47755531-19-37-11
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Introducción
Escribir un libro consagrado a la figura de Luzbel, es un atrevimiento, pero no es menos atrevimiento leerlo. Habrá personas perspicaces que lo califica-rán con rigor pedagógico y lo relegarán al lugar de unas obras a las cuales es adelantado no definirlas.
Escribir un libro consagrado a la figura de Luzbel, es un atrevimiento, pero no es menos atrevimiento leerlo. Habrá personas perspicaces que lo califica-rán con rigor pedagógico y lo relegarán al lugar de unas obras a las cuales es adelantado no definirlas.
Y habrá algún licencioso que ante la posibilidad de poder descubrir un futuro misterioso, más aleatorio y turbio que nuestro pasado, se meterán dentro de la retorcida cáscara de mente de caracol de su más que confortable mundo. Pero algo sí es bien cierto, que nuestro pasado en el planeta se remonta hasta hace millones de años y dentro de ese desconocido paso del tiempo están escritas con letras de sangre y oro los hechos y las palabras que a pronunciado la sabiduría humana.
En las antiguas quimeras tropezamos con la verdad de hechos y cosas inconcebibles.
Nuestro propio ser nos hace ser culpables de gozar del sentido de la honradez para conservarnos con firmeza sobre un pequeño planeta llamado Tierra y estar dispuestos y confiados viviendo en ella.
En la época actual cualquier teoría que sea audaz nos parece una utopía. ¿Pero cuantas teorías se han hecho realidad a lo largo del tiempo?
Nuestro propio ser nos hace ser culpables de gozar del sentido de la honradez para conservarnos con firmeza sobre un pequeño planeta llamado Tierra y estar dispuestos y confiados viviendo en ella.
En la época actual cualquier teoría que sea audaz nos parece una utopía. ¿Pero cuantas teorías se han hecho realidad a lo largo del tiempo?
Ahora bien, por la circunstancia que se arrogan los hombres, que llaman civilizados, están indefensos por la insuficiente imaginación. Pero al paso de los años se derriban las férreas barreras que permitirán a los seres humanos del planeta Tierra comprender sin prejuicios religiosos, la verdadera inmortalidad que tuvo el hombre en sus orígenes.
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