Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Una vez finalizada la silenciosa comida uno de los viajeros se levantó de su triclinio y dirigiéndose a Noé dijo que ellos habían venido para comunicarle algo importantísimo para él y para toda la familia de parte del Dios creador de todas las cosas de la tierra y de la existencia humana.
Noé asintió humildemente muy nervioso y con voz temblorosa les dijo:
¡Quien deba de hablarnos por boca del Señor que diga lo que tenga que decirnos y que Él nos proteja en el templo de nuestro obediente hogar, que todos nosotros le ofrecemos al Señor para que Él haga su santa voluntad de los moradores de esta casa!
Los Nefelin observaban atentamente y cuando las plegarias de Noé finalizaron sus rezos al Señor, se miraron en silencio dando a entender el buen hacer y la bondad de Noé para el creador del hombre.
Una vez finalizada la silenciosa comida uno de los viajeros se levantó de su triclinio y dirigiéndose a Noé dijo que ellos habían venido para comunicarle algo importantísimo para él y para toda la familia de parte del Dios creador de todas las cosas de la tierra y de la existencia humana.
Noé asintió humildemente muy nervioso y con voz temblorosa les dijo:
Cuando la sabrosa y abundante comida finalizó, el silencio en la sala se podía cortar con un cuchillo.
Siguiendo los ritos familiares y antes de empezar la comida, Noé había suplicado al Señor, como era la costumbre en su casa para agradecer al Creador del hombre los alimentos que todos iban a tomar.
Los Nefelin observaban atentamente y cuando las plegarias de Noé finalizaron sus rezos al Señor, se miraron en silencio dando a entender el buen hacer y la bondad de Noé para el creador del hombre.
Después de la buena acogida por parte de Noé y después de haberse lavado y refrescado adecuada-mente, los viajeros fueron invitados y se sentaron en la mesa a comer de Noé, con su mujer y los tres hijos varones. Nadie, una vez reunidos en la mesa y mientras comían, realizo ninguna demanda a los forasteros aun cuando los presentes se miraban con impaciencia como esperando que algo sobrenatural pudiese ocurrir en la sala en cualquier momento.
Cuando la sabrosa y abundante comida finalizó, el silencio en la sala se podía cortar con un cuchillo.
Siguiendo los ritos familiares y antes de empezar la comida, Noé había suplicado al Señor, como era la costumbre en su casa para agradecer al Creador del hombre los alimentos que todos iban a tomar.
El encuentro con los Nefelin.
Noé recibió en su casa la visita de dos misteriosos viajeros que le pidieron posada y toda su familia sin dudarlo un instante los acogió con alegría en su humilde morada, intuyendo por el especial aspecto que los aparentes viajeros tenían que los viajeros estaban destinados al servicio del Señor.
Después de la buena acogida por parte de Noé y después de haberse lavado y refrescado adecuada-mente, los viajeros fueron invitados y se sentaron en la mesa a comer de Noé, con su mujer y los tres hijos varones. Nadie, una vez reunidos en la mesa y mientras comían, realizo ninguna demanda a los forasteros aun cuando los presentes se miraban con impaciencia como esperando que algo sobrenatural pudiese ocurrir en la sala en cualquier momento.
Noé el justo.
Noé es hombre justo.
Resultó exento de tacha entre su familia y por eso era maldecido.
Noé andaba con su Dios creador.
Con el tiempo Noé llegó a ser padre de tres hijos, Sem, Cam y Jafet.
Y toda la tierra llegó a estar arruinada a la vista del Creador y se llenó la tierra de violencia y mi-seria, de tal manera que vio el Creador perdido al hombre.
¡Vean su iniquidad!
Estaba estéril porque todas las familias carnales habían arruinado su camino sobre la tierra.
Después de eso ... (ver texto completo)
El encuentro con los Nefelin.
Noé recibió en su casa la visita de dos misteriosos viajeros que le pidieron posada y toda su familia sin dudarlo un instante los acogió con alegría en su humilde morada, intuyendo por el especial aspecto que los aparentes viajeros tenían que los viajeros estaban destinados al servicio del Señor.
Luzbel muy interesado le preguntó el nombre de la familia al Nefelin y este le contestó:
¡Mi Señor se llama Noé y tiene esposa e hijos!
¡Tenemos que salvarlos!
Afirmo Luzbel
¿Cómo salvamos a Noé mí Señor?
Pregunta el Nefelin.
Vosotros les salvaréis, porque yo tengo decidida la eliminación de toda la peste humana y lo haremos por medio del castigo del agua.
Antes de terminar la entrevista Luzbel ordenó a los Nefelin que ayudaran a Noé y a toda su familia a prepararlo todo para el trágico ... (ver texto completo)
Noé el justo.
Noé es hombre justo.
Resultó exento de tacha entre su familia y por eso era maldecido.
Noé andaba con su Dios creador.
Con el tiempo Noé llegó a ser padre de tres hijos, Sem, Cam y Jafet.
Y toda la tierra llegó a estar arruinada a la vista del Creador y se llenó la tierra de violencia y mi-seria, de tal manera que vio el Creador perdido al hombre.
¡Vean su iniquidad!
Estaba estéril porque todas las familias carnales habían arruinado su camino sobre la tierra.
Después de eso ... (ver texto completo)
Le informaron de que la maldad era tanta, que no habían encontrado en toda la tierra nada más que una familia que se asemeje a la pureza y que fuese consecuente y justa con los demás.
Luzbel muy interesado le preguntó el nombre de la familia al Nefelin y este le contestó:
¡Mi Señor se llama Noé y tiene esposa e hijos!
¡Tenemos que salvarlos!
Afirmo Luzbel
¿Cómo salvamos a Noé mí Señor?
Pregunta el Nefelin.
Vosotros les salvaréis, porque yo tengo decidida la eliminación de toda la peste humana y lo haremos por medio del castigo del agua.
Antes de terminar la entrevista Luzbel ordenó a los Nefelin que ayudaran a Noé y a toda su familia a prepararlo todo para el trágico ... (ver texto completo)
Pasado algún tiempo el informe que le presentaron fue determinante para su próxima actuación. Había solamente entre los habitantes de la tierra una sola familia con los méritos éticos y morales suficientes para librarse del castigo de Luzbel.
Le informaron de que la maldad era tanta, que no habían encontrado en toda la tierra nada más que una familia que se asemeje a la pureza y que fuese consecuente y justa con los demás.
Luzbel llamó a sus fuerzas de choque y les ordenó a los Nefelin que elaborasen un informe completo de la situación actual en la Tierra.
Pasado algún tiempo el informe que le presentaron fue determinante para su próxima actuación. Había solamente entre los habitantes de la tierra una sola familia con los méritos éticos y morales suficientes para librarse del castigo de Luzbel.
Sabía que en la historia del Universo había casos parecidos, pero ahora estaba dispuesto a poner fin y acabar con una atrocidad, que solamente podía beneficiar al poderoso Satán. El haría su trabajo de Querubín vengador y mortal enemigo del Imperio.
Luzbel llamó a sus fuerzas de choque y les ordenó a los Nefelin que elaborasen un informe completo de la situación actual en la Tierra.
Bestias y hombres.
Los gigantes y los hombres no se entendían sobre la tierra porque estos por su poderosa fuerza y su poderío divino superior dominaban al hombre y le esclavizaban. No valorando en nada que su madre original había sido una humana como ellos. En el bello planeta azul reinaba el caos por doquier. Los Arcángeles que habían copulado con la mujer del hombre en enredadas experimentaciones oscuras y sólo por divertirse de la misericordia humana, se habían atrevido a mezclar el semen de ... (ver texto completo)
Sabía que en la historia del Universo había casos parecidos, pero ahora estaba dispuesto a poner fin y acabar con una atrocidad, que solamente podía beneficiar al poderoso Satán. El haría su trabajo de Querubín vengador y mortal enemigo del Imperio.
La perversidad del hombre.
En consecuencia vio Jehová que abundaba la mal-dad del hombre en toda la tierra habitada y que toda su inclinación del pensamiento y del corazón era solamente mala todo el tiempo.
Y sintió pesar Jehová por haber hecho hombres en la tierra y se sintió herido en su corazón.
De modo que dijo Jehová:
Voy a borrar a los hombres que e creado sobre la superficie de la tierra.
Desde los hombres hasta los animales domésticos hasta el animal vivo y hasta la criatura volátil ... (ver texto completo)
Bestias y hombres.
Los gigantes y los hombres no se entendían sobre la tierra porque estos por su poderosa fuerza y su poderío divino superior dominaban al hombre y le esclavizaban. No valorando en nada que su madre original había sido una humana como ellos. En el bello planeta azul reinaba el caos por doquier. Los Arcángeles que habían copulado con la mujer del hombre en enredadas experimentaciones oscuras y sólo por divertirse de la misericordia humana, se habían atrevido a mezclar el semen de ... (ver texto completo)
Bien cierto es que vivieron sobre la Tierra durante largos años, pero su misma congénita soledad les fue apartando uno a uno del camino de la vida.
Fue ciertamente lento su ocaso, pero con el tiempo dejaron sólo para el hombre el bello planeta azul.
La perversidad del hombre.
En consecuencia vio Jehová que abundaba la mal-dad del hombre en toda la tierra habitada y que toda su inclinación del pensamiento y del corazón era solamente mala todo el tiempo.
Y sintió pesar Jehová por haber hecho hombres en la tierra y se sintió herido en su corazón.
De modo que dijo Jehová:
Voy a borrar a los hombres que e creado sobre la superficie de la tierra.
Desde los hombres hasta los animales domésticos hasta el animal vivo y hasta la criatura volátil del cielo porque de veras me pesa haberlos hecho.
Pero Noé halla favor a los ojos de Jehová.
Génesis. ... (ver texto completo)
Y entre las sombras del crepúsculo que llegaba, los grandiosos gigantes al hallarse solos y huérfanos, se consumen lentamente, al no encontrar entre los habitantes de la Tierra mujeres grandes como ellos para copular y procrear.
Bien cierto es que vivieron sobre la Tierra durante largos años, pero su misma congénita soledad les fue apartando uno a uno del camino de la vida.
Fue ciertamente lento su ocaso, pero con el tiempo dejaron sólo para el hombre el bello planeta azul.
¡Me diste la fuerza Satán!
Por ello la parte de mí esencia divina es fuerte y poderosa.
Pero me alejaste del bien que posee el hombre y me negaste su valor.
Madre humana tengo.
Padre divino tengo.
Pero yo navego siempre envuelto en las tinieblas de la monstruosidad.
Entre enanos humanos me muevo.
Estoy sin amor en la tierra y soy despreciado por el hombre.
Soy potente miseria de carne.
Soy burlado en la Tierra. ... (ver texto completo)
Y entre las sombras del crepúsculo que llegaba, los grandiosos gigantes al hallarse solos y huérfanos, se consumen lentamente, al no encontrar entre los habitantes de la Tierra mujeres grandes como ellos para copular y procrear.
El imperio de los gigantes había nacido, ya que su gran estatura les hacía que fueran invencibles en todo. Su aparición sobre la tierra fue una plaga que se extendió como el aceite, sembrando el caos y la desolación entre las tribus y los pueblos. La era de la primera tiranía humana había llegado de la mano de las hijas del hombre y Luzbel sabía que todo se había hecho bajo el amparo de Satán que le esperaba pacientemente en el cosmos para la final aniquilación de los hombres.
Sólo quedó en la tierra ... (ver texto completo)
¡Me diste la fuerza Satán!
Por ello la parte de mí esencia divina es fuerte y poderosa.
Pero me alejaste del bien que posee el hombre y me negaste su valor.
Madre humana tengo.
Padre divino tengo.
Pero yo navego siempre envuelto en las tinieblas de la monstruosidad.
Entre enanos humanos me muevo.
Estoy sin amor en la tierra y soy despreciado por el hombre.
Soy potente miseria de carne.
Soy burlado en la Tierra.
Sin cobijo y mísero me ayo.
Sin mujer que caliente mi lecho.
Sin patria que vele mí vida.
Sin nadie que me de consuelo.
Soy gigante sin querer yo serlo. ... (ver texto completo)
Pasado un corto tiempo comenzaron a nacer en la tierra unos seres especialmente dotados de fuerza, de estatura y de poder. Y esa plaga se esparció por todo el planeta como un reguero de pólvora y en pocos años ya dominaban la vida de los hombres.
El imperio de los gigantes había nacido, ya que su gran estatura les hacía que fueran invencibles en todo. Su aparición sobre la tierra fue una plaga que se extendió como el aceite, sembrando el caos y la desolación entre las tribus y los pueblos. La era de la primera tiranía humana había llegado de la mano de las hijas del hombre y Luzbel sabía que todo se había hecho bajo el amparo de Satán que le esperaba pacientemente en el cosmos para la final aniquilación de los hombres.
Sólo quedó en la tierra ... (ver texto completo)
Los demás Arcángeles al momento de copular con ellas perdieron al instante la inmortalidad y todos se convirtieron de inmediato en seres humanos, tan mortales como las mismas hembras que todos ellos estaban inseminando.
Pasado un corto tiempo comenzaron a nacer en la tierra unos seres especialmente dotados de fuerza, de estatura y de poder. Y esa plaga se esparció por todo el planeta como un reguero de pólvora y en pocos años ya dominaban la vida de los hombres.
Luzbel que desde su ciudad abisal controlaba todo lo que sucedía en la superficie de la tierra observó que aún quedaba algún Arcángel casto y puro y se compadeció de todos los que habían renunciado al acto sexual y estos fueron rescatados prontamente por los Nefelin regresando a la ciudad submarina divina, en el fondo del mar.
Los demás Arcángeles al momento de copular con ellas perdieron al instante la inmortalidad y todos se convirtieron de inmediato en seres humanos, tan mortales como las mismas hembras que todos ellos estaban inseminando.
Los Arcángeles escogieron entre las mujeres a las más bellas, a las más robustas y las más sanas, y las repartieron entre los continentes que habitaban.
Pero algunos Arcángeles se negaron a efectuar esa aberración para no perder la inmortalidad, renunciando a mantener contacto carnal con las hijas del hombre.
Luzbel que desde su ciudad abisal controlaba todo lo que sucedía en la superficie de la tierra observó que aún quedaba algún Arcángel casto y puro y se compadeció de todos los que habían renunciado al acto sexual y estos fueron rescatados prontamente por los Nefelin regresando a la ciudad submarina divina, en el fondo del mar.
Adán atemorizado se arrodilló y se inclinó ante su creador humildemente y tocando con su frente el suelo le dijo:
Bendito seas Señor, hágase tú voluntad así en la tierra cómo en el Cielo.
Los Arcángeles escogieron entre las mujeres a las más bellas, a las más robustas y las más sanas, y las repartieron entre los continentes que habitaban.
Pero algunos Arcángeles se negaron a efectuar esa aberración para no perder la inmortalidad, renunciando a mantener contacto carnal con las hijas del hombre.
El Arcángel con soberbia le respondió:
Adán, eres carne de mi carne y por eso tu vida me pertenece. Yo fui tu creador y es por eso que cuanto tú posees en la tierra me pertenece y así cómo todas tus descendientes las mujeres.
Adán atemorizado se arrodilló y se inclinó ante su creador humildemente y tocando con su frente el suelo le dijo:
Bendito seas Señor, hágase tú voluntad así en la tierra cómo en el Cielo.
Adán preocupado por sus mujeres y por el extraño requerimiento que le hacían los dioses le pregunto al Arcángel:
¡Señor con humildad! ¿Podíais decirme para que necesitéis a las mujeres?
El Arcángel con soberbia le respondió:
Adán, eres carne de mi carne y por eso tu vida me pertenece. Yo fui tu creador y es por eso que cuanto tú posees en la tierra me pertenece y así cómo todas tus descendientes las mujeres.
Lo hacían los Arcángeles sobre todo por el trágico y solitario destino que todos ellos tenían.
Adán preocupado por sus mujeres y por el extraño requerimiento que le hacían los dioses le pregunto al Arcángel:
¡Señor con humildad! ¿Podíais decirme para que necesitéis a las mujeres?
Pero sucedió un día que los Arcángeles que vivían esparcidos por los continentes y contemplaban sin intervenir en los pueblos la veloz evolución de los hombres. Observaron desde sus invisibles naves la delicada belleza que tenían las hembras humanas y aun cuando ellos no necesitasen para vivir ejercer promiscuidad alguna, estando sometidos a la pena de la perdida de la inmortalidad por su divinidad inmortal, exigieron a Adán al verlas tan bellas que les entregasen unas cuantas de la hembras jóvenes ... (ver texto completo)
Lo hacían los Arcángeles sobre todo por el trágico y solitario destino que todos ellos tenían.
Todos los oficios artesanos florecían con mucho arte y premura, dando a sus tristes existencias, un complemento de objetos nuevos y originales que les hacían a todos la vida más fácil.
Pero sucedió un día que los Arcángeles que vivían esparcidos por los continentes y contemplaban sin intervenir en los pueblos la veloz evolución de los hombres. Observaron desde sus invisibles naves la delicada belleza que tenían las hembras humanas y aun cuando ellos no necesitasen para vivir ejercer promiscuidad alguna, estando sometidos a la pena de la perdida de la inmortalidad por su divinidad inmortal, exigieron a Adán al verlas tan bellas que les entregasen unas cuantas de la hembras jóvenes ... (ver texto completo)
Adán que tenía una edad muy cercana al límite que los Arcángeles habían anunciado y próxima a los ochocientos años, había triplicado su descendencia con infinidad de hijos e hijas que se esparcieron por doquier entre los pueblos. La tierra se poblaba sin pausa ni respiro y los hombres de las tribus de Adán aprendían adaptándose con suma presteza a cualquier circunstancia por difícil que ella fuese en cualquier lugar de la tierra conocida.
Todos los oficios artesanos florecían con mucho arte y premura, dando a sus tristes existencias, un complemento de objetos nuevos y originales que les hacían a todos la vida más fácil.
Génesis.
Los gigantes.
La familia de Adán había crecido y la expansión de las ramas de su descendencia aunque todavía no era grande se multiplicaba día a día. Todos vivían en torno a los grandes bosques que había cercanos de la intercesión de los dos grandes ríos Eufrates y Tigris en donde el transcurso de su vivir resultaba placentero.
Adán que tenía una edad muy cercana al límite que los Arcángeles habían anunciado y próxima a los ochocientos años, había triplicado su descendencia con infinidad de hijos e hijas que se esparcieron por doquier entre los pueblos. La tierra se poblaba sin pausa ni respiro y los hombres de las tribus de Adán aprendían adaptándose con suma presteza a cualquier circunstancia por difícil que ella fuese en cualquier lugar de la tierra conocida.
La promiscuidad.
Ahora bien aconteció que al paso de los tiempos comenzaron a crecer en número sobre la superficie de la tierra y les nacieron hijas; entonces los hijos de Jehová empezaron a observar que las hijas de los hombres eran bellas.
Se pusieron a tomar esposas para sí a saber todas las que escogieron.
Después de eso dijo Jehová:
Ciertamente no obrará mi espíritu contra el mal del hombre por un tiempo indefinido ya que tam-bién el es carne.
Por consiguiente sus días tienen que llegar ... (ver texto completo)
Génesis.
Los gigantes.
La familia de Adán había crecido y la expansión de las ramas de su descendencia aunque todavía no era grande se multiplicaba día a día. Todos vivían en torno a los grandes bosques que había cercanos de la intercesión de los dos grandes ríos Eufrates y Tigris en donde el transcurso de su vivir resultaba placentero.
¡Señor del ciego imperio prepotente!
¡Señor que fuisteis el generador del caos!
¡Detén tú insensatez!
¿Por qué siembras la muerte en la materia?
¡Tú!... ser inmortal que naciste de ella, ¡devuélvela a la vida!
Envuelve en misericordia tú orgullo y tú divinidad y llora por el hombre.
La promiscuidad.
Ahora bien aconteció que al paso de los tiempos comenzaron a crecer en número sobre la superficie de la tierra y les nacieron hijas; entonces los hijos de Jehová empezaron a observar que las hijas de los hombres eran bellas.
Se pusieron a tomar esposas para sí a saber todas las que escogieron.
Después de eso dijo Jehová:
Ciertamente no obrará mi espíritu contra el mal del hombre por un tiempo indefinido ya que tam-bién el es carne.
Por consiguiente sus días tienen que llegar a ser ciento veinte años.
Los Arcángeles habitaban en la tierra en aquellos días y fue cunado los Arcángeles continuaron te-niendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos.
Eran unos hijos gigantes fuertes y de gran peso por prematuros de nacimiento, con el estigma de ser sólo varones que alcanzan en muy corto tiempo una altura descomunal y fueron los que dominaron a la Tierra y al hombre. ... (ver texto completo)
Luzbel se sintió muy sólo cuando sintió el vació de su tensión divina penetró en la medula de su eterna inmortalidad, haciéndole levantar los brazos hacía el cosmos a la vez que imploraba su impotencia al supremo con unas palabras que surgieron desde el resto de humanidad que aún quedaba en su materia divina:
¡Señor del ciego imperio prepotente!
¡Señor que fuisteis el generador del caos!
¡Detén tú insensatez!
¿Por qué siembras la muerte en la materia?
¡Tú!... ser inmortal que naciste de ella, ¡devuélvela a la vida!
Envuelve en misericordia tú orgullo y tú divinidad y llora por el hombre.
Eran muy poderosos, y lo sabían, no eran dioses, y lo sabían también. Ahora todos ellos se quedarían en el planeta azul por el tiempo, sin tiempo. Pero con la inmortalidad de millares de años terrestres porque el planeta tierra era completamente suyo.
Luzbel se sintió muy sólo cuando sintió el vació de su tensión divina penetró en la medula de su eterna inmortalidad, haciéndole levantar los brazos hacía el cosmos a la vez que imploraba su impotencia al supremo con unas palabras que surgieron desde el resto de humanidad que aún quedaba en su materia divina:
Como dioses que eran, ellos podían realizar con su técnica, milagros que le parecerían extraordinarios al hombre y entonces la ignorancia y la debilidad del ser humano los propagarían por todo el planeta cantando el poder divino y absoluto, y la celestial misericordia del poderoso creador.
Eran muy poderosos, y lo sabían, no eran dioses, y lo sabían también. Ahora todos ellos se quedarían en el planeta azul por el tiempo, sin tiempo. Pero con la inmortalidad de millares de años terrestres porque el planeta tierra era completamente suyo.
Había soldados Nefelin que vigilaban la entrada de la sede de gobierno y saludan a Luzbel que entraba en el edificio por la puerta principal seguido por la comitiva de sus consejeros. Los responsables de la base tenían un cenáculo importante para planificar los siguientes pasos a seguir, cuando ya se habían terminado todas las obras en la base submarina.
Como dioses que eran, ellos podían realizar con su técnica, milagros que le parecerían extraordinarios al hombre y entonces la ignorancia y la debilidad del ser humano los propagarían por todo el planeta cantando el poder divino y absoluto, y la celestial misericordia del poderoso creador.
La nave madre de Luzbel se hallaba en un hangar seco en periodo de revisión, donde un enjambre de los obreros Nefelin se afanaba en ella revisando lo que tuviera dañado.
Había soldados Nefelin que vigilaban la entrada de la sede de gobierno y saludan a Luzbel que entraba en el edificio por la puerta principal seguido por la comitiva de sus consejeros. Los responsables de la base tenían un cenáculo importante para planificar los siguientes pasos a seguir, cuando ya se habían terminado todas las obras en la base submarina.
En todo lo alto del extraño complejo, una estación de energía atómica generaba para toda la ciudad la electricidad necesaria para así generar el calor y la luz, haciéndola brillante cómo si del propio sol se tratara.
La nave madre de Luzbel se hallaba en un hangar seco en periodo de revisión, donde un enjambre de los obreros Nefelin se afanaba en ella revisando lo que tuviera dañado.
Una gran compuerta metálica, de doble cara, hacía de compartimiento estanco para que las naves que salían y entraban constantemente hacia el mar, no se atascasen en el agua salada y en el fango de los fondos marinos. Los grandes muelles de atraque se hallaban en actividad constante para descargar los minerales y otras mercancías que venían desde las lejanas y complejas minas submarinas automáticas que habían construido los trabajadores Nefelin por todo el fondo del vasto e inmenso océano.
En todo lo alto del extraño complejo, una estación de energía atómica generaba para toda la ciudad la electricidad necesaria para así generar el calor y la luz, haciéndola brillante cómo si del propio sol se tratara.
La enorme extensión del enorme conglomerado de edificios se hallaba construida sobre las laderas de una montaña submarina.
Una gran compuerta metálica, de doble cara, hacía de compartimiento estanco para que las naves que salían y entraban constantemente hacia el mar, no se atascasen en el agua salada y en el fango de los fondos marinos. Los grandes muelles de atraque se hallaban en actividad constante para descargar los minerales y otras mercancías que venían desde las lejanas y complejas minas submarinas automáticas que habían construido los trabajadores Nefelin por todo el fondo del vasto e inmenso océano.
En un edificio que se destacaba por su elegancia y por sus formas de los demás, se hallaba situada la asamblea de los Arcángeles que gobernaban en la urbe y que asesoraban al comandante Luzbel para la buena gerencia de la misma.
La enorme extensión del enorme conglomerado de edificios se hallaba construida sobre las laderas de una montaña submarina.
Las calles eran concurridas por numerosos vehicu-los personales de transporte, que daban a entender que en la ciudad había una actividad frenética que se desarrollaba sin pausa en su interior.
En un edificio que se destacaba por su elegancia y por sus formas de los demás, se hallaba situada la asamblea de los Arcángeles que gobernaban en la urbe y que asesoraban al comandante Luzbel para la buena gerencia de la misma.
Una gran aglomeración de las edificaciones de la ciudad submarina estaba ordenada con las amplias avenidas, que daban a la totalidad del complejo, un sentido general y geométrico de avenidas paralelas que se entrecruzaban entre si.
Las calles eran concurridas por numerosos vehicu-los personales de transporte, que daban a entender que en la ciudad había una actividad frenética que se desarrollaba sin pausa en su interior.
La base divina.
La base submarina estaba finalizada y a punto, por la ingente y dura tarea que se había efectuado entre los ingenieros, los Nefelin y las máquinas.
Una gran aglomeración de las edificaciones de la ciudad submarina estaba ordenada con las amplias avenidas, que daban a la totalidad del complejo, un sentido general y geométrico de avenidas paralelas que se entrecruzaban entre si.
Después de dividirse en cinco grupos, los cuales equivalían a los cinco continentes que había en la tierra, y se repartieron entre todos ellos las naves, las maquinas y todos los complejos utensilios que habían traído al planeta desde el espacio. Después se separaron con tristeza, pero sin perder jamás el contacto entre ellos porque todos ellos sabían que si se mantenían informados los unos con los otros, se hallarían siempre a salvo de la vida y la muerte, al conservar sus privilegios divinos.
La base divina.
La base submarina estaba finalizada y a punto, por la ingente y dura tarea que se había efectuado entre los ingenieros, los Nefelin y las máquinas.
Y para poder conseguir este deseo, cada grupo de Arcángeles y de sus Nefelin se esparcieron en un continente diferente, porque las tierras del pequeño planeta se hallaban separadas entre sí por masas de agua infinita.
Después de dividirse en cinco grupos, los cuales equivalían a los cinco continentes que había en la tierra, y se repartieron entre todos ellos las naves, las maquinas y todos los complejos utensilios que habían traído al planeta desde el espacio. Después se separaron con tristeza, pero sin perder jamás el contacto entre ellos porque todos ellos sabían que si se mantenían informados los unos con los otros, se hallarían siempre a salvo de la vida y la muerte, al conservar sus privilegios divinos.
Arcángeles terrestres.
El más veterano científico, que era el regente de la planta, reunió a todos los seres divinos en la base, una vez que todos estaban liberados de su trabajo en el jardín del Edén y en asamblea decidieron por avenencia, dispersarse por la superficie de la tierra en pequeños grupos con el poder y autosuficiencia. La idea que tenían era de construir por el planeta auténticos y sofisticados núcleos urbanos que no se entrometiesen en la vida natural de los hombres.
Y para poder conseguir este deseo, cada grupo de Arcángeles y de sus Nefelin se esparcieron en un continente diferente, porque las tierras del pequeño planeta se hallaban separadas entre sí por masas de agua infinita.
La expulsión del Edén.
Con eso Jehová los echó del jardín del Edén para que cultivaran el suelo del cual había salido.
De modo que expulsó al hombre y situó al Este del jardín del Edén los Querubines y la hoja llamean-te de la espada radiante que daba vueltas de conti-nuó para guardar el camino del árbol de la vida.
Ahora bien Adán tuvo el coito con Eva su esposa y esta llegó a estar encima.
Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo:
He adquirido el nombre con la ayuda de Adán.
Más tarde ... (ver texto completo)
Arcángeles terrestres.
El más veterano científico, que era el regente de la planta, reunió a todos los seres divinos en la base, una vez que todos estaban liberados de su trabajo en el jardín del Edén y en asamblea decidieron por avenencia, dispersarse por la superficie de la tierra en pequeños grupos con el poder y autosuficiencia. La idea que tenían era de construir por el planeta auténticos y sofisticados núcleos urbanos que no se entrometiesen en la vida natural de los hombres.
Ahora la implantación humana se había concluido y como había sido el mismo hombre el que había transgredido las normas del jardín del Edén, ellos deberían seguir solos su camino. Ahora el deber de los seres humanos se debía de centrar en acumular conocimientos útiles dentro del cerebro para que la siembra de los dioses continuara eternamente.
Eso será su meta y será su destino hasta el final de los tiempos.
La expulsión del Edén.
Con eso Jehová los echó del jardín del Edén para que cultivaran el suelo del cual había salido.
De modo que expulsó al hombre y situó al Este del jardín del Edén los Querubines y la hoja llamean-te de la espada radiante que daba vueltas de conti-nuó para guardar el camino del árbol de la vida.
Ahora bien Adán tuvo el coito con Eva su esposa y esta llegó a estar encima.
Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo:
He adquirido el nombre con la ayuda de Adán.
Más tarde ... (ver texto completo)
Cuando toda la tierra fuese poblada y los hombres probaran a constituirse en cerradas colectividades, sería llegado el momento de poder ayudarles.
Ahora la implantación humana se había concluido y como había sido el mismo hombre el que había transgredido las normas del jardín del Edén, ellos deberían seguir solos su camino. Ahora el deber de los seres humanos se debía de centrar en acumular conocimientos útiles dentro del cerebro para que la siembra de los dioses continuara eternamente.
Eso será su meta y será su destino hasta el final de los tiempos.
Luzbel, que desde la profundidad del océano había escuchado con tristeza los lamentos de Adán y Eva y aun cuando estaba informado puntualmente de los avatares en el laboratorio y de la desventura de los primates en el jardín del Edén. Ante la ley de la vida se veía incapaz de arreglar tal desatino. Quizá más tarde en el caminar de las existencias mortales él tendría la ocasión de mitigar de alguna forma su condición humana. Pero en los momentos actuales, todo dependía de ellos mismos, en la trayectoria ... (ver texto completo)
Cuando toda la tierra fuese poblada y los hombres probaran a constituirse en cerradas colectividades, sería llegado el momento de poder ayudarles.