Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
¡No nos dejes solos ahora mí Señor porque somos humanos desvalidos!
¡Adán y Eva, tus siervos, claman arrepentidos para que les unjas de savias providencias!
Acuérdate Señor que los dos nos hallamos tristes y desvalidos en la dura tierra.
Nos hallamos perdidos en la dura vida terrena, con sudor, con fatiga y con infinitas lágrimas de pena por haberte dejado.
Mi alimento mana sudor frío.
Mi hembra sufrirá al concebir.
Yó, que soy carne de tu carne.
Yó, que fui inmortal como tú.
Yó, que comí ... (ver texto completo)
Luzbel, que desde la profundidad del océano había escuchado con tristeza los lamentos de Adán y Eva y aun cuando estaba informado puntualmente de los avatares en el laboratorio y de la desventura de los primates en el jardín del Edén. Ante la ley de la vida se veía incapaz de arreglar tal desatino. Quizá más tarde en el caminar de las existencias mortales él tendría la ocasión de mitigar de alguna forma su condición humana. Pero en los momentos actuales, todo dependía de ellos mismos, en la trayectoria ... (ver texto completo)
El primer día del hombre ya había transcurrido y Adán y Eva al despertarse se vieron desamparados y estaban muy arrepentidos por su mala acción. Y tratando entonces de aminorar su desgracia entonó Adán hacía su creador una plegaria para que no les abandonase:
¡No nos dejes solos ahora mí Señor porque somos humanos desvalidos!
¡Adán y Eva, tus siervos, claman arrepentidos para que les unjas de savias providencias!
Acuérdate Señor que los dos nos hallamos tristes y desvalidos en la dura tierra.
Nos hallamos perdidos en la dura vida terrena, con sudor, con fatiga y con infinitas lágrimas de pena por haberte dejado.
Mi alimento mana sudor frío.
Mi hembra sufrirá al concebir.
Yó, que soy carne de tu carne.
Yó, que fui inmortal como tú.
Yó, que comí del veneno de la vida.
¡Sálvame Señor!
Tú, que te olvidaste de mí.
Tú, que no sabes perdonar a los hombres.
Redimiré Señor ante ti los errores de mi acto.
Sembraré está tierra Señor con mi simiente en dos cuerpos malditos de un pecado. ... (ver texto completo)
Algo más tarde, al despertar del sueño, vieron que la oscuridad de la fría noche estaba avanzando y la mujer rápidamente buscó un cobijo natural que les protegerse de la escarcha. Cuando lo hallaron en la cueva de una montaña amontonaron en el suelo la hierba seca que había por doquier y envolviéndose en ella durmieron hasta el amanecer, y en ese día que es la jornada primera de su estancia en la tierra como auténticos seres humanos inteligentes, Adán y Eva le pidieron el perdón a sus creadores.
El primer día del hombre ya había transcurrido y Adán y Eva al despertarse se vieron desamparados y estaban muy arrepentidos por su mala acción. Y tratando entonces de aminorar su desgracia entonó Adán hacía su creador una plegaria para que no les abandonase:
Ahora los dos sabían porque fueron creados así y se ruborizaron de sus debilidades y tentaciones. Y aun cuando los dos seres habían ya renunciado a la eternidad divina, sentían dentro de sí el gozo del amor que les ataría de por vida y solo entonces los dos primeros humanos se durmieron placidamente.
Algo más tarde, al despertar del sueño, vieron que la oscuridad de la fría noche estaba avanzando y la mujer rápidamente buscó un cobijo natural que les protegerse de la escarcha. Cuando lo hallaron en la cueva de una montaña amontonaron en el suelo la hierba seca que había por doquier y envolviéndose en ella durmieron hasta el amanecer, y en ese día que es la jornada primera de su estancia en la tierra como auténticos seres humanos inteligentes, Adán y Eva le pidieron el perdón a sus creadores.
Cuando fatigados finalizaron sus deseos los dos se tumbaron en la fresca hierba mitigando así el calor de su fragosa experiencia carnal.
Ahora los dos sabían porque fueron creados así y se ruborizaron de sus debilidades y tentaciones. Y aun cuando los dos seres habían ya renunciado a la eternidad divina, sentían dentro de sí el gozo del amor que les ataría de por vida y solo entonces los dos primeros humanos se durmieron placidamente.
De inmediato, como si fuese un relámpago, los dos primeros humanos se hallaron fuera del jardín del Edén y fue entonces cuando el hombre y la mujer vieron a sus cuerpos mortales de simples humanos totalmente desnudos y se llamaron por su nombre. Él llamó a la mujer Eva y ella llamó al varón Adán y desde entonces la pareja de humanos se desearon solo por el instinto cómo si fuesen cualquier otro animal y copularon intensamente con pasión y con deseo infinito, como si el coito fuese el torbellino de ... (ver texto completo)
Cuando fatigados finalizaron sus deseos los dos se tumbaron en la fresca hierba mitigando así el calor de su fragosa experiencia carnal.
En este preciso instante fue cuando los Arcángeles finalizaron su extraordinario trabajo en la tierra y se prepararon para emprender todos los seres de la base divina la más sorprendente aventura sobre la faz de la tierra
De inmediato, como si fuese un relámpago, los dos primeros humanos se hallaron fuera del jardín del Edén y fue entonces cuando el hombre y la mujer vieron a sus cuerpos mortales de simples humanos totalmente desnudos y se llamaron por su nombre. Él llamó a la mujer Eva y ella llamó al varón Adán y desde entonces la pareja de humanos se desearon solo por el instinto cómo si fuesen cualquier otro animal y copularon intensamente con pasión y con deseo infinito, como si el coito fuese el torbellino de ... (ver texto completo)
Ahora tenían que trabajar los dos con el sudor de la frente porque ya eran simples seres mortales con la maldad y la virtud, pero con la sabiduría de los dioses que les habían creado.
En este preciso instante fue cuando los Arcángeles finalizaron su extraordinario trabajo en la tierra y se prepararon para emprender todos los seres de la base divina la más sorprendente aventura sobre la faz de la tierra
Del árbol de la vida comieron y se enfrentaron los dos, a lo desconocido, a lo prohibido, al negro y al blanco, a la sequía y a la lluvia, al hambre y a la abundancia, a la vida y a la muerte.
Ahora tenían que trabajar los dos con el sudor de la frente porque ya eran simples seres mortales con la maldad y la virtud, pero con la sabiduría de los dioses que les habían creado.
Sus voluntades se anularon por un frenético deseo de probar de lo desconocido y lo oculto, porque lo tenían prohibido y finalmente mirándose a los ojos se decidieron a comer el hombre y la mujer, de la fruta del hermoso y solitario árbol.
Del árbol de la vida comieron y se enfrentaron los dos, a lo desconocido, a lo prohibido, al negro y al blanco, a la sequía y a la lluvia, al hambre y a la abundancia, a la vida y a la muerte.
La tentación en los débiles humanos fue superior a los preceptos ordenados y fue entonces cuando los dos se quitaron la venda que cubría anteriormente sus ojos y se les apareció la verdadera realidad de la condición humana.
Sus voluntades se anularon por un frenético deseo de probar de lo desconocido y lo oculto, porque lo tenían prohibido y finalmente mirándose a los ojos se decidieron a comer el hombre y la mujer, de la fruta del hermoso y solitario árbol.
El frondoso árbol era un hermoso manzano que se hallaba cargado de olorosas y verdes manzanas.
¡Los primates humanos tenían prohibido comerse la fruta del enorme manzano!
La tentación en los débiles humanos fue superior a los preceptos ordenados y fue entonces cuando los dos se quitaron la venda que cubría anteriormente sus ojos y se les apareció la verdadera realidad de la condición humana.
Mientras la primate hembra olía al aire el intenso perfume de sus olorosos y sus apetitosos frutos. El primate hombre se encontraba a su lado sintiendo la misma sensación que tenía la hembra. Y los dos advertían en lo más profundo de su ser un ciego y horrible deseo irrefrenable de tomarlos y comer de ellos.
El frondoso árbol era un hermoso manzano que se hallaba cargado de olorosas y verdes manzanas.
¡Los primates humanos tenían prohibido comerse la fruta del enorme manzano!
La tentación.
La mujer se encontraba inquieta y nerviosa sin de-jar de mirar los frutos del sublime y frondoso árbol prohibido por los Arcángeles.
Mientras la primate hembra olía al aire el intenso perfume de sus olorosos y sus apetitosos frutos. El primate hombre se encontraba a su lado sintiendo la misma sensación que tenía la hembra. Y los dos advertían en lo más profundo de su ser un ciego y horrible deseo irrefrenable de tomarlos y comer de ellos.
El árbol de la vida.
Es realmente el caso que Jehová les dijo que uste-des no deben comer de todo árbol del jardín.
No deben comer de él.
¡No!... no deberan tocarlo para que no muera su divinidad.
Positivamente no morirán sólo como hombres por-que Jehová sabe que en el mismo día, en el mismo momento que coman de él, se les abrirán los ojos y tendrán que ser como cualquier otro ser que cono-ce y sabe lo bueno y malo del mundo del hombre.
Por consiguiente vio la mujer que el árbol es bue-no ... (ver texto completo)
La tentación.
La mujer se encontraba inquieta y nerviosa sin de-jar de mirar los frutos del sublime y frondoso árbol prohibido por los Arcángeles.
Si ellos desobedecían a los Arcángeles científicos, los dos volverían a vivir en la tierra cómo hombres inteligentes del saber y del conocimiento. Y serian seres distintos a los primates que fueron. Longevos al inicio y menos perdurables al paso del tiempo, porque perderían paulatinamente al multiplicarse toda la energía vital original y estarían expuestos a todos los avatares negativos de un propio egoísmo y enfrentando a los hombres contra los hombres sin piedad ni misericordia alguna.
El árbol de la vida.
Es realmente el caso que Jehová les dijo que uste-des no deben comer de todo árbol del jardín.
No deben comer de él.
¡No!... no deberan tocarlo para que no muera su divinidad.
Positivamente no morirán sólo como hombres por-que Jehová sabe que en el mismo día, en el mismo momento que coman de él, se les abrirán los ojos y tendrán que ser como cualquier otro ser que cono-ce y sabe lo bueno y malo del mundo del hombre.
Por consiguiente vio la mujer que el árbol es bue-no ... (ver texto completo)
No debían probar bajo ningún concepto los frutos de ese árbol, ya que si lo probaban se volverían al instante simples animales humanos y perderían su divinidad y su inmortalidad. Serian expulsados del jardín dejando en él la parte divina que les ataba a su divina inmortalidad para vivir en la tierra cómo simples mortales.
Si ellos desobedecían a los Arcángeles científicos, los dos volverían a vivir en la tierra cómo hombres inteligentes del saber y del conocimiento. Y serian seres distintos a los primates que fueron. Longevos al inicio y menos perdurables al paso del tiempo, porque perderían paulatinamente al multiplicarse toda la energía vital original y estarían expuestos a todos los avatares negativos de un propio egoísmo y enfrentando a los hombres contra los hombres sin piedad ni misericordia alguna.
En la extraña prohibición había además un factor fundamental para mantener el equilibrio justo para la procreación orgánica de la vida y que acercaban al hombre a la muerte si comían de ese fruto. Y al contrario si les obedecían ciegamente los humanos a esta simple prohibición, los hombres asegurarían su inmortalidad perpetua sin posibilidad alguna de ejercer de una forma humana la procreación y por tanto la promiscuidad con la hembra.
No debían probar bajo ningún concepto los frutos de ese árbol, ya que si lo probaban se volverían al instante simples animales humanos y perderían su divinidad y su inmortalidad. Serian expulsados del jardín dejando en él la parte divina que les ataba a su divina inmortalidad para vivir en la tierra cómo simples mortales.
Los primates humanos podían tomar de los frutos de todas las plantas, pero con una sola excepción y por ser el único mandato de los científicos, que les prohibieron comer de los frutos de un maravilloso árbol frutal que estaba situado en el mismo centro del jardín. Los científicos divinos habían impuesto esa prohibición, como la regla del comportamiento básico para la permanencia en el jardín del Edén y lo utilizaban con todos los primates que hallaban en los planetas del Cosmos para poder comprobar ... (ver texto completo)
En la extraña prohibición había además un factor fundamental para mantener el equilibrio justo para la procreación orgánica de la vida y que acercaban al hombre a la muerte si comían de ese fruto. Y al contrario si les obedecían ciegamente los humanos a esta simple prohibición, los hombres asegurarían su inmortalidad perpetua sin posibilidad alguna de ejercer de una forma humana la procreación y por tanto la promiscuidad con la hembra.
Ya pasado cierto tiempo, en cuando los dos nuevos seres humanos intuyeron que en el jardín del Edén eran diferentes y más poderosos e inteligentes que los demás animales que allí moraban entre árboles y una exuberante vegetación, cambiaron su manera de ver a la naturaleza que les rodeaban y entonces empezaron a pensar en la forma y en la manera de predominar sobre la naturaleza y los animales que les rodeaban.
Los primates humanos podían tomar de los frutos de todas las plantas, pero con una sola excepción y por ser el único mandato de los científicos, que les prohibieron comer de los frutos de un maravilloso árbol frutal que estaba situado en el mismo centro del jardín. Los científicos divinos habían impuesto esa prohibición, como la regla del comportamiento básico para la permanencia en el jardín del Edén y lo utilizaban con todos los primates que hallaban en los planetas del Cosmos para poder comprobar ... (ver texto completo)
Hablaba el primate hombre a la hembra en el corto y primitivo lenguaje que él había aprendido, hasta que la primate hembra lo aprendió al enseñarla él a identificar con sonidos vocales todas las cosas que los dos allí veían.
Ya pasado cierto tiempo, en cuando los dos nuevos seres humanos intuyeron que en el jardín del Edén eran diferentes y más poderosos e inteligentes que los demás animales que allí moraban entre árboles y una exuberante vegetación, cambiaron su manera de ver a la naturaleza que les rodeaban y entonces empezaron a pensar en la forma y en la manera de predominar sobre la naturaleza y los animales que les rodeaban.
El primate hombre al ver a la primate mujer en el jardín, primero receló de ella porque desconocía su origen, pero cuando vio que ella era hermosa y que podía mitigar su soledad, se acostumbro enseguida a ella. Empezaba desde ese instante para los dos la nueva vida en común de amistad y compañerismo inseparable, al tener que compartir todo lo que allí había sin comprender aún lo que los dos seres eran en sí.
Hablaba el primate hombre a la hembra en el corto y primitivo lenguaje que él había aprendido, hasta que la primate hembra lo aprendió al enseñarla él a identificar con sonidos vocales todas las cosas que los dos allí veían.
Los Arcángeles estaban orgullosos de pertenecer a los rebeldes estelares porque preferían crear vida civilizada antes que colaborar con la muerte de la materia orgánica que les ofrecía el imperio.
El primate hombre al ver a la primate mujer en el jardín, primero receló de ella porque desconocía su origen, pero cuando vio que ella era hermosa y que podía mitigar su soledad, se acostumbro enseguida a ella. Empezaba desde ese instante para los dos la nueva vida en común de amistad y compañerismo inseparable, al tener que compartir todo lo que allí había sin comprender aún lo que los dos seres eran en sí.
Adán y Eva.
El día que los dos primates se juntaron en el jardín del Edén fue un momento de gran satisfacción y de fogosa y sana alegría para el numeroso equipo de los científicos implantadores que al contemplar a los nuevos humanos unidos se enternecieron y lo celebraron por lo alto, todo el grupo de científicos y los Nefelin en el jardín del Edén, con verdadero entusiasmo.
Los Arcángeles estaban orgullosos de pertenecer a los rebeldes estelares porque preferían crear vida civilizada antes que colaborar con la muerte de la materia orgánica que les ofrecía el imperio.
Entonces dijo el Creador.
Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Está será llamada mujer porque de mi hombre fue tomada ésta.
Génesis.
Adán y Eva.
El día que los dos primates se juntaron en el jardín del Edén fue un momento de gran satisfacción y de fogosa y sana alegría para el numeroso equipo de los científicos implantadores que al contemplar a los nuevos humanos unidos se enternecieron y lo celebraron por lo alto, todo el grupo de científicos y los Nefelin en el jardín del Edén, con verdadero entusiasmo.
Tanta luz y la actividad, daban al enorme complejo un aspecto especialmente divino y fantasmagórico, el cual superaba con creces la realidad virtual del más atrevido mortal humano de implantes propios. Y todos ellos sabían que nada de lo obrado en los planetas era permanente y eterno. Solo la materia y el fuego eran eternos en el Universo y ningún otro ser que no fuesen ellos mismos podría sobrevivir eternamente entre agujeros negros, galaxias y soles ardiendo permanentemente en el espacio infinito. ... (ver texto completo)
Entonces dijo el Creador.
Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Está será llamada mujer porque de mi hombre fue tomada ésta.
Génesis.
Luzbel decidió que la base formase parte de la red permanente de refugios esparcidos por el Universo porque si algún día tenían que abandonar la tierra dejarían en ella a algún Arcángel y Nefelin para que la gobernaran.
Tanta luz y la actividad, daban al enorme complejo un aspecto especialmente divino y fantasmagórico, el cual superaba con creces la realidad virtual del más atrevido mortal humano de implantes propios. Y todos ellos sabían que nada de lo obrado en los planetas era permanente y eterno. Solo la materia y el fuego eran eternos en el Universo y ningún otro ser que no fuesen ellos mismos podría sobrevivir eternamente entre agujeros negros, galaxias y soles ardiendo permanentemente en el espacio infinito.
Así lo había decidido luzbel y así se haría. ... (ver texto completo)
Era un proyecto, que fue planificado al inició para un tiempo de estancia muy corto, se forjó a medida que avanzaban todas las obras definitivamente. Por la elaboración, la consistencia y la complejidad de los elementos que en que la nueva base se estaban montando, toda la obra debía de estar ajustada al milímetro.
Luzbel decidió que la base formase parte de la red permanente de refugios esparcidos por el Universo porque si algún día tenían que abandonar la tierra dejarían en ella a algún Arcángel y Nefelin para que la gobernaran.
Dada la profundidad de 10.000 codos sagrados, en donde la inmensa base submarina era construida, una bóveda acampanada era necesaria para liberar de la enorme presión al complejo de la obra.
Era un proyecto, que fue planificado al inició para un tiempo de estancia muy corto, se forjó a medida que avanzaban todas las obras definitivamente. Por la elaboración, la consistencia y la complejidad de los elementos que en que la nueva base se estaban montando, toda la obra debía de estar ajustada al milímetro.
Jamás tecnología tan avanzada se había aplicado en parte alguna del Universo.
Sobre todo el complejo de la ciudad submarina secreta había una especie de gigantesca campana transparente de dimensiones descomunales, la cual cubría todo el perímetro bajo el cual se construía la ciudad.
Dada la profundidad de 10.000 codos sagrados, en donde la inmensa base submarina era construida, una bóveda acampanada era necesaria para liberar de la enorme presión al complejo de la obra.
Enormes cantidades de un acero anticorrosivo y de un perfecto y duro hormigón armado, se utilizaban sobre los encofrados estancos en aplicaciones que era secado de inmediato por grandes máquinas que eran alimentadas por otras que suministraban toda la materia prima. Ellas lo elaboraban y después solamente tenían que aplicarlo las maquinas robot directamente sobre la obra muerta.
Jamás tecnología tan avanzada se había aplicado en parte alguna del Universo.
Sobre todo el complejo de la ciudad submarina secreta había una especie de gigantesca campana transparente de dimensiones descomunales, la cual cubría todo el perímetro bajo el cual se construía la ciudad.
Había fuertes deseos de terminar la construcción lo más rápido posible, aún sabiendo todos que lo que ahora estaban haciendo no fuese definitivo, ya que en cualquier momento se podía alejar el peligro de Satán y entonces deberían de abandonar el nuevo refugio debajo del mar si Luzbel consideraba que el peligro había pasado.
Enormes cantidades de un acero anticorrosivo y de un perfecto y duro hormigón armado, se utilizaban sobre los encofrados estancos en aplicaciones que era secado de inmediato por grandes máquinas que eran alimentadas por otras que suministraban toda la materia prima. Ellas lo elaboraban y después solamente tenían que aplicarlo las maquinas robot directamente sobre la obra muerta.
La enorme nave madre que capitaneaba Luzbel se hallaba quieta en la profundidad del fondo marino, mientras el comandante Luzbel supervisaba todos los complejos trabajos que iban dando las formas a la enorme construcción submarina.
Había fuertes deseos de terminar la construcción lo más rápido posible, aún sabiendo todos que lo que ahora estaban haciendo no fuese definitivo, ya que en cualquier momento se podía alejar el peligro de Satán y entonces deberían de abandonar el nuevo refugio debajo del mar si Luzbel consideraba que el peligro había pasado.
Grandes maquinas utilizando el láser cortaban las rocas marinas cómo si de mantequilla se tratara y dejando las paredes de las salas, de las viviendas y de las enormes galerías, lisas y pulimentadas.
La enorme nave madre que capitaneaba Luzbel se hallaba quieta en la profundidad del fondo marino, mientras el comandante Luzbel supervisaba todos los complejos trabajos que iban dando las formas a la enorme construcción submarina.
La ciudad secreta de Luzbel.
Los obreros especializados, los Nefelin de Luzbel, construían sin pausa ni respiro, con su sofisticada tecnología, la inmensa ciudad secreta submarina.
Grandes maquinas utilizando el láser cortaban las rocas marinas cómo si de mantequilla se tratara y dejando las paredes de las salas, de las viviendas y de las enormes galerías, lisas y pulimentadas.
La palabra.
Iluminar el día en que llegué y también la palabra que os digo:
El hombre divino ha sido concebido y en ese día el animal salió de la oscuridad.
No le busque Jehová desde arriba.
Que resplandezca sobre el amanecer del día y que el hombre no sea reclamado por la oscuridad o por la sombra profunda.
Resida sobre mí una nube de lluvia.
Me aterrorizan las cosas que hacen oscurecer los días.
Aquel amanecer de los creadores para que me sienta alegre todos los días del año.
En el número ... (ver texto completo)
La ciudad secreta de Luzbel.
Los obreros especializados, los Nefelin de Luzbel, construían sin pausa ni respiro, con su sofisticada tecnología, la inmensa ciudad secreta submarina.
Habían sido forjados artificialmente en la tierra la primera pareja de seres humanos que moraban sin problemas en la bucólica naturaleza y todos hacían lo mismo que los demás seres vivos que pastaban en el jardín del Edén. En la más perfecta simbiosis que había entre las diferentes y variadas especies que allí moraban.
La palabra.
Iluminar el día en que llegué y también la palabra que os digo:
El hombre divino ha sido concebido y en ese día el animal salió de la oscuridad.
No le busque Jehová desde arriba.
Que resplandezca sobre el amanecer del día y que el hombre no sea reclamado por la oscuridad o por la sombra profunda.
Resida sobre mí una nube de lluvia.
Me aterrorizan las cosas que hacen oscurecer los días.
Aquel amanecer de los creadores para que me sienta alegre todos los días del año.
En el número ... (ver texto completo)
Nada diferenciaba a los primates humanos de los otros animales dentro de aquel maravilloso jardín, porque todos ellos sin excepción se alimentaban de vegetales. Y esa concordia artificial necesaria para la paz en el jardín fue implantada entes de entrar en la planta los animales, porque con anterioridad les dominaba el comportamiento agresivo de todos los fieros carnívoros. Era una fuerza que dominaba el instinto animal y que hacía que nadie tuviera la necesidad de alimentarse de carne.
Habían sido forjados artificialmente en la tierra la primera pareja de seres humanos que moraban sin problemas en la bucólica naturaleza y todos hacían lo mismo que los demás seres vivos que pastaban en el jardín del Edén. En la más perfecta simbiosis que había entre las diferentes y variadas especies que allí moraban.
El clima en el jardín era excelente.
El planeta tierra rotaba verticalmente provocando en los anillos del ecuador una constante estabilidad de clima y temperatura provocando el crecimiento espontáneo de todas las plantas y los frutos dentro de los anillos con una exuberancia formidable.
Nada diferenciaba a los primates humanos de los otros animales dentro de aquel maravilloso jardín, porque todos ellos sin excepción se alimentaban de vegetales. Y esa concordia artificial necesaria para la paz en el jardín fue implantada entes de entrar en la planta los animales, porque con anterioridad les dominaba el comportamiento agresivo de todos los fieros carnívoros. Era una fuerza que dominaba el instinto animal y que hacía que nadie tuviera la necesidad de alimentarse de carne.
Rápidamente el espeso pelo negro de la primate se desprendió y este cambio se estaba acelerando en todas sus formas musculares, alargando de manera asombrosa la espina dorsal con las cuatro extremi-dades del cuerpo. Su piel había adquirido una bella tonalidad humana rosada y clara. Asombrosamente se armonizaba el cuerpo y se canalizaban todos sus cambios hasta asemejarse al primate hombre que ya vivía en el jardín del Edén.
El clima en el jardín era excelente.
El planeta tierra rotaba verticalmente provocando en los anillos del ecuador una constante estabilidad de clima y temperatura provocando el crecimiento espontáneo de todas las plantas y los frutos dentro de los anillos con una exuberancia formidable.
Algunos días más tarde y como la transformación de la primate se aceleraba por momentos, haciendo que el proceso fuese aún más rápido que el tiempo del primate varón, todos los científicos de Luzbel se relajaron y en la impaciente espera se dedicaron a las rutinarias tareas de la planta.
Rápidamente el espeso pelo negro de la primate se desprendió y este cambio se estaba acelerando en todas sus formas musculares, alargando de manera asombrosa la espina dorsal con las cuatro extremi-dades del cuerpo. Su piel había adquirido una bella tonalidad humana rosada y clara. Asombrosamente se armonizaba el cuerpo y se canalizaban todos sus cambios hasta asemejarse al primate hombre que ya vivía en el jardín del Edén.
La aceleración del cambio genético para la primate hembra se había mejorado mucho a través de una sabia experiencia y de tantos siglos fatigosamente trabajados en el Universo.
Algunos días más tarde y como la transformación de la primate se aceleraba por momentos, haciendo que el proceso fuese aún más rápido que el tiempo del primate varón, todos los científicos de Luzbel se relajaron y en la impaciente espera se dedicaron a las rutinarias tareas de la planta.
El cirujano jefe muy contento porque todo se había ejecutado con normalidad, se fue de la enorme sala de operaciones con satisfacción porque el factor crítico de la operación ya había pasado.
De ahora en adelante todo dependía de ellos. Y los Arcángeles sólo podían ser los testigos oculares de su desarrollo potencial.
La aceleración del cambio genético para la primate hembra se había mejorado mucho a través de una sabia experiencia y de tantos siglos fatigosamente trabajados en el Universo.
Cuando ya estaban finalizando la intervención, por el gesto voluntarioso de los cirujanos especialistas, la implantación de los genes Divinos en los órga-nos reproductores de la hembra primate había sido felizmente implantados en su primitivo organismo salvaje de homínido.
El cirujano jefe muy contento porque todo se había ejecutado con normalidad, se fue de la enorme sala de operaciones con satisfacción porque el factor crítico de la operación ya había pasado.
De ahora en adelante todo dependía de ellos. Y los Arcángeles sólo podían ser los testigos oculares de su desarrollo potencial.
La hembra primate respiraba en la brillante mesa metálica completamente sedada con la normalidad habitual cuando la tarea en el quirófano comenzó. Los muchos aparatos a los cuales la primate se hallaba conectada respondían con suma precisión a las decisiones que tomaban los científicos.
Cuando ya estaban finalizando la intervención, por el gesto voluntarioso de los cirujanos especialistas, la implantación de los genes Divinos en los órga-nos reproductores de la hembra primate había sido felizmente implantados en su primitivo organismo salvaje de homínido.
La primera mujer.
El quirófano estaba en plena efervescencia y todos los cirujanos que intervenían en la delicada operación se hallaban en sus puestos concentrados en la delicada intervención quirúrgica. Estaban atentos y preparados ya que si ese delicado trabajo fracasaba podía tener consecuencias nefastas para completar el experimento.
La hembra primate respiraba en la brillante mesa metálica completamente sedada con la normalidad habitual cuando la tarea en el quirófano comenzó. Los muchos aparatos a los cuales la primate se hallaba conectada respondían con suma precisión a las decisiones que tomaban los científicos.
El despertar del hombre.
Y paso Jehová a decir:
Cómo no es bueno que el hombre continúe sólo, voy a darle un ayudante como complemento de él.
Jehová hizo caer en un profundo sueño al hombre y mientras este dormía tomó una de sus costillas y fue entonces cuando Jehová cerró la carne sobre su lugar y procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre a una mujer y ella fue entregada al hombre.
Génesis.
La primera mujer.
El quirófano estaba en plena efervescencia y todos los cirujanos que intervenían en la delicada operación se hallaban en sus puestos concentrados en la delicada intervención quirúrgica. Estaban atentos y preparados ya que si ese delicado trabajo fracasaba podía tener consecuencias nefastas para completar el experimento.
En la tierra del jardín del Edén los injertaron y los sembraron para ellos y también para el hombre. La despensa del futuro estaba ya dispuesta para que el hombre pudiera disponer de comida con su sudor, con su esfuerzo, con su sacrificio, y así tener los alimentos para mantener el ansia humana de vivir.
La agricultura empezaba su trabajosa andadura en la tierra proporcionando comida al incipiente brote de humanos y dando a sus vidas la posibilidad de sobrevivir sin tener que matarse entre ellos.
El despertar del hombre.
Y paso Jehová a decir:
Cómo no es bueno que el hombre continúe sólo, voy a darle un ayudante como complemento de él.
Jehová hizo caer en un profundo sueño al hombre y mientras este dormía tomó una de sus costillas y fue entonces cuando Jehová cerró la carne sobre su lugar y procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre a una mujer y ella fue entregada al hombre.
Génesis.
Trigo, cebada, centeno, maíz y todas las clases de hortalizas y frutos de los árboles fueron creados en el gran laboratorio de los Arcángeles.
En la tierra del jardín del Edén los injertaron y los sembraron para ellos y también para el hombre. La despensa del futuro estaba ya dispuesta para que el hombre pudiera disponer de comida con su sudor, con su esfuerzo, con su sacrificio, y así tener los alimentos para mantener el ansia humana de vivir.
La agricultura empezaba su trabajosa andadura en la tierra proporcionando comida al incipiente brote de humanos y dando a sus vidas la posibilidad de sobrevivir sin tener que matarse entre ellos.
Entre las plantas salvajes, que brotaban en la selva de forma natural en enormes cantidades, hallaron elementos genéticos para que los organismos vivos se adaptasen mejor al clima donde ellos tenían que permanecer y también provocando el crecimiento natural espontáneo y para que ese proceso no fuese excesivamente forzado cambiaron su genética.
Trigo, cebada, centeno, maíz y todas las clases de hortalizas y frutos de los árboles fueron creados en el gran laboratorio de los Arcángeles.