Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Después de dar algunas vueltas por la zona y para despistar a algún posible seguimiento, se encaminó sin ninguna prisa hacía la calle de su amiga, andando hasta que penetró raudo en el portal.
Una vez en el apartamento, ya más tranquilo, arrancó el lacre del sobre y esparció su contenido encima de la mesa de centro que su amiga tenía en el salón.
Cuando el coche del agregado militar se alejaba de la calle, Marcos respiró más tranquilo. Pero no obstante él estuvo alerta por si alguien les había seguido.
Después de dar algunas vueltas por la zona y para despistar a algún posible seguimiento, se encaminó sin ninguna prisa hacía la calle de su amiga, andando hasta que penetró raudo en el portal.
Desde la Embajada de España salían los dos en un coche oficial que tenía los cristales negros.
Marcos bajo del vehículo oficial, a indicación suya, en la Plaza de la Madelein, a dos calles de la casa donde habi-taba su amiga.
Cuando el coche del agregado militar se alejaba de la calle, Marcos respiró más tranquilo. Pero no obstante él estuvo alerta por si alguien les había seguido.
_ Espéreme un instante, porque tengo órdenes de llevarle en coche desde el garaje del sótano para que nadie le vea salir de la Embajada.
_ Le dejare en París en donde usted me indique.
Desde la Embajada de España salían los dos en un coche oficial que tenía los cristales negros.
Marcos bajo del vehículo oficial, a indicación suya, en la Plaza de la Madelein, a dos calles de la casa donde habi-taba su amiga.
Cuando volvió le entregó un sobre lacrado, diciéndole:
_ ¡Señor!...
_ Siga al pie de la letra las instrucciones que hay en el sobre y después de haber leído todo con atención, destruya lo que no necesite.
_ Espéreme un instante, porque tengo órdenes de llevarle en coche desde el garaje del sótano para que nadie le vea salir de la Embajada.
_ Le dejare en París en donde usted me indique.
Marcos esperó media hora larga, mientras ojeaba revistas de España. Al pasar las hojas el recuerdo reaparecía en su mente, con violencia y sin tregua alguna. La aparente na-turalidad de los hechos no le relajaba y estaba dispuesto y preparado con el arma montada en la trasera del cinturón.
Porque Marcos no podía confiarse de los fascistas porque eran imprevisibles.
Cuando volvió le entregó un sobre lacrado, diciéndole:
_ ¡Señor!...
_ Siga al pie de la letra las instrucciones que hay en el sobre y después de haber leído todo con atención, destruya lo que no necesite.
Después de recorrer algunos pasillos y penetraron en el despacho del militar. Cuando cerró la puerta se revolvió y amable le pidió la contraseña:
_ ¡Belálcazar!
Dijo secamente Marcos.
_ ¿Tiene las fotografías?
Le pidió.
Cuando Marcos le dio lo que pedía, el diplomático se fue no sin antes suplicarle que se instalara a su gusto.
Marcos esperó media hora larga, mientras ojeaba revistas de España. Al pasar las hojas el recuerdo reaparecía en su mente, con violencia y sin tregua alguna. La aparente na-turalidad de los hechos no le relajaba y estaba dispuesto y preparado con el arma montada en la trasera del cinturón.
Porque Marcos no podía confiarse de los fascistas porque eran imprevisibles.
Marcos sin articular palabra le entregó la documentación que traía.
El Agregado, cuando vio el sello y la firma en el papel, saludo militarmente a Marcos, rogándole:
_ ¿Tendrá usted la amabilidad de seguirme a mí despacho señor?
Después de recorrer algunos pasillos y penetraron en el despacho del militar. Cuando cerró la puerta se revolvió y amable le pidió la contraseña:
_ ¡Belálcazar!
Dijo secamente Marcos.
_ ¿Tiene las fotografías?
Le pidió.
Cuando Marcos le dio lo que pedía, el diplomático se fue no sin antes suplicarle que se instalara a su gusto.
No había pasado escasamente ni un minuto cuando el Agregado Cultural se acercó y le estrechó la mano, preguntándole:
_ ¿Qué puedo hacer por usted?
Marcos sin articular palabra le entregó la documentación que traía.
El Agregado, cuando vio el sello y la firma en el papel, saludo militarmente a Marcos, rogándole:
_ ¿Tendrá usted la amabilidad de seguirme a mí despacho señor?
Indicándole la sala de espera le dijo complaciente:
_ Puede sentarse en alguno de esos sillones, que estará usted más cómodo.
No había pasado escasamente ni un minuto cuando el Agregado Cultural se acercó y le estrechó la mano, preguntándole:
_ ¿Qué puedo hacer por usted?
El escurridizo funcionario al escuchar el nombre, cambió rápidamente de actitud.
El servilismo del funcionario ante personas importantes se reflejo rápidamente en él, diciendo:
_ ¡Espere un instante por favor!
Indicándole la sala de espera le dijo complaciente:
_ Puede sentarse en alguno de esos sillones, que estará usted más cómodo.
El funcionario de la Embajada mientras que le observa atentamente, le pregunta:
_ ¡Señor!
¿A quien debo anunciar?
_ Dígale al Agregado Cultural, que está aquí el enviado especial del Teniente General Blanco.
El escurridizo funcionario al escuchar el nombre, cambió rápidamente de actitud.
El servilismo del funcionario ante personas importantes se reflejo rápidamente en él, diciendo:
_ ¡Espere un instante por favor!
Serian las diez de la mañana cuando Marcos vestido con un elegante traje de excelente corte, se hallaba ante el bedel de la Embajada española, al cual le preguntó:
_ ¿Podría ver al agregado Cultural?
El funcionario de la Embajada mientras que le observa atentamente, le pregunta:
_ ¡Señor!
¿A quien debo anunciar?
_ Dígale al Agregado Cultural, que está aquí el enviado especial del Teniente General Blanco.
Marcos después de las compras, se hizo las fotos que le habían pedido en una cabina automática y sin más cogió un taxi hasta la Embajada Española.
Edificio que estaba cerca de la Plaza de la Estrella; en una de las travesías de la gran Avenida de los Campos Elíseos.
Serian las diez de la mañana cuando Marcos vestido con un elegante traje de excelente corte, se hallaba ante el bedel de la Embajada española, al cual le preguntó:
_ ¿Podría ver al agregado Cultural?
Cuando llegó la mañana ella se marchó al trabajo rogando, si podía comprarle el pan y algunas otras cosas para comer, que dejaba escritas en una lista que tenía encima de la mesa de la cocina.
Marcos después de las compras, se hizo las fotos que le habían pedido en una cabina automática y sin más cogió un taxi hasta la Embajada Española. Edificio que estaba cerca de la Plaza de la Estrella; en una de las travesías de la gran Avenida de los Campos Elíseos.
Después de evocar las antiguas pasiones de esta guerra, hicieron intensamente el amor.
Cuando llegó la mañana ella se marchó al trabajo rogando, si podía comprarle el pan y algunas otras cosas para comer, que dejaba escritas en una lista que tenía encima de la mesa de la cocina.
Esa misma noche en la residencia de la compañera y amiga, mientras los dos cenaban, recordaban la lucha en contra de los ocupantes y a todos los camaradas muertos en combate.
Después de evocar las antiguas pasiones de esta guerra, hicieron intensamente el amor.
Sorprendida por la inesperada cita, y muy contenta de volver a ver a su camarada Marcos después del tiempo pasado.
Ella se encaminó hasta la estación de Austerliz para recibirle adecuadamente.
Esa misma noche en la residencia de la compañera y amiga, mientras los dos cenaban, recordaban la lucha en contra de los ocupantes y a todos los camaradas muertos en combate.
Al amanecer penetro el tren en la estación de París y llamó por teléfono a su camarada Jacqueline, que era una antiguo miembro de la resistencia.
Sorprendida por la inesperada cita, y muy contenta de volver a ver a su camarada Marcos después del tiempo pasado.
Ella se encaminó hasta la estación de Austerliz para recibirle adecuadamente.
No se despidió del casero ni de nadie porque tenía pagado el alquiler del año y nadie se extrañaría de su súbita huida hasta que finalizase diciembre.
Al amanecer penetro el tren en la estación de París y llamó por teléfono a su camarada Jacqueline, que era una antiguo miembro de la resistencia.
Marcos había borrado meticulosamente de su casa, todas las posibles trazas de su prolongada estancia en la ciudad.
Había limpiando a fondo todos los puntos en donde podría haber dejado huellas ó indicios de su estancia.
No se despidió del casero ni de nadie porque tenía pagado el alquiler del año y nadie se extrañaría de su súbita huida hasta que finalizase diciembre.
Además eran las medidas habituales entre los agentes del servicio secreto y se había asegurado bien de que nadie le había seguido, a no ser que fuese el agente muy experto en el oficio.
Marcos había borrado meticulosamente de su casa, todas las posibles trazas de su prolongada estancia en la ciudad.
Había limpiando a fondo todos los puntos en donde podría haber dejado huellas ó indicios de su estancia.
Marcos tomaba muy seriamente estas precauciones porque jamás se confiaba a nadie.
Además eran las medidas habituales entre los agentes del servicio secreto y se había asegurado bien de que nadie le había seguido, a no ser que fuese el agente muy experto en el oficio.
Ya en la estación, saco un billete de coche cama para el primer tren nocturno que salía hacía París y se acomodó en el lujoso apartamento del coche cama nocturno.
Marcos tomaba muy seriamente estas precauciones porque jamás se confiaba a nadie.
El arma significaba para él cómo un seguro de vida en su ajetreada existencia como agente de la KGB.
Y no renunciaba jamás a llevar el arma encima porque le había salvado más de una vez la vida
Ya en la estación, saco un billete de coche cama para el primer trennocturno que salía hacía París y se acomodó en el lujoso apartamento del coche cama nocturno.
Esa noche Marcos, después de prepararse todas las cosas en una pequeña maleta y sin olvidarse de la pistola, que ocultó en el doble fondo, metió en ella sus mejores ropas y se dispuso a viajar a Paris.
El arma significaba para él cómo un seguro de vida en su ajetreada existencia como agente de la KGB.
Y no renunciaba jamás a llevar el arma encima porque le había salvado más de una vez la vida
Ninguna otra instrucción había en el sobre y entonces Marcos se tranquilizó.
Esa noche Marcos, después de prepararse todas las cosas en una pequeña maleta y sin olvidarse de la pistola, que ocultó en el doble fondo, metió en ella sus mejores ropas y se dispuso a viajar a Paris.
También le rogaban, que llevase cuatro fotografías para pasaporte.
La nota era escueta y clara:
_ Se presentará usted en la Embajada de España de Paris y solicitará una entrevista con el Agregado Cultural, diciendo que le envía el Teniente General Blanco y cuan-do esté en su despacho le dirá al Agregado Cultural, esta palabra en clave:
_ ¡Belálcazar!
Ninguna otra instrucción había en el sobre y entonces Marcos se tranquilizó.
En el sobre, había un fajo de flamantes billetes de banco franceses y españoles y además, había en el sobre documentos oficiales con membrete del Ministerio de Interior de España. Unido a los papeles oficiales, había una nota que le decía que tenía que presentarse lo antes posible, al agregado cultural de la Embajada de España en París y que allí sería provisto de los documentos que en esta nota se detallaban.
También le rogaban, que llevase cuatro fotografías para pasaporte.
La nota era escueta y clara:
_ Se presentará usted en la Embajada de España de Paris y solicitará una entrevista con el Agregado Cultural, diciendo que le envía el Teniente General Blanco y cuan-do esté en su despacho le dirá al Agregado Cultural, esta palabra en clave:
_ ¡Belálcazar!
Como Marcos ya estaba acostumbrado a todo género de acontecimientos extraños, guardó el sobre que le habían entregado y observando a la multitud por si veía algo sospechoso, nuestro hombre apresuró los pasos hasta que llegó el portal de su casa.
Una vez dentro, cerró la puerta de entrada, puso la pistola en la mesa y abrió el sobre, desparramando sobre la mesa todo el contenido.
En el sobre, había un fajo de flamantes billetes de banco franceses y españoles y además, había en el sobre documentos oficiales con membrete del Ministerio de Interior de España. Unido a los papeles oficiales, había una nota que le decía que tenía que presentarse lo antes posible, al agregado cultural de la Embajada de España en París y que allí sería provisto de los documentos que en esta nota se detallaban.
El desconocido sin decir absolutamente nada, entregó a Marcos un sobre, haciendo señas con los labios para se callara y el mendigo se esfumó entre el gentío tan misteriosamente como había llegado.
Como Marcos ya estaba acostumbrado a todo género de acontecimientos extraños, guardó el sobre que le habían entregado y observando a la multitud por si veía algo sospechoso, nuestro hombre apresuró los pasos hasta que llegó el portal de su casa.
Una vez dentro, cerró la puerta de entrada, puso la pistola en la mesa y abrió el sobre, desparramando sobre la mesa todo el contenido.
Un día cuando Marcos sé dirigía a su casa después de matar el tiempo en el centro, se le aproximó uno de esos habituales vagabundos entre la infinidad de ellos que había en Francia debido a la guerra y al hambre.
El desconocido sin decir absolutamente nada, entregó a Marcos un sobre, haciendo señas con los labios para se callara y el mendigo se esfumó entre el gentío tan misteriosamente como había llegado.
Marcos tenía alquilado un buen apartamento en un barrio obrero cerca de la orilla del Garona y desde las ventanas de su vivienda veía pasar las barcazas por el río transportando las mercancías en la carretera fluvial con constante y continuo trasiego.
Un día cuando Marcos sé dirigía a su casa después de matar el tiempo en el centro, se le aproximó uno de esos habituales vagabundos entre la infinidad de ellos que había en Francia debido a la guerra y al hambre.
Para facilitar esta labor de su hermano, Marcos se hallaba casi todo los días en el centro republicano jugando a las cartas.
Estaba pendiente de todos los que entraban y los que salían del local.
Hasta ahora todos los allí presentes eran viejos conocidos de la lucha contra el fascismo, y por ahora el no había visto a ningún ser extraño y que fuera digno de mención alguna.
Marcos tenía alquilado un buen apartamento en un barrio obrero cerca de la orilla del Garona y desde las ventanas de su vivienda veía pasar las barcazas por el río transportando las mercancías en la carretera fluvial con constante y continuo trasiego.
Escueta fue la conversación que tuvieron:
_ ¿Dígame?
_ Soy Marcos. ¡Te llamo desde Toulouse!
_ ¡No hables más hermano! Cuelga y espera las noticias mías.
Marcos colgó el teléfono algo escéptico porque esperaba otra cosa.
Lo lacónico del diálogo le dio a entender que había peligro de escucha y su hermano sólo quería saber la ciudad en donde se hallaba para poder situarle, y Marcos pensando en ello se animó en la espera.
Para facilitar esta labor de su hermano, Marcos se hallaba casi todo los días en el centro republicano jugando a las cartas.
Estaba pendiente de todos los que entraban y los que salían del local.
Hasta ahora todos los allí presentes eran viejos conocidos de la lucha contra el fascismo, y por ahora el no había visto a ningún ser extraño y que fuera digno de mención alguna.
Cuando llegó a su casa, Marcos descifro fácilmente el número de teléfono que le habían dado en clave y des-pués salió a la calle para llamar desde una cabina pública.
Cuando cogió el teléfono, le temblaban el cuerpo y las manos cuando reconoció la voz de Roberto.
Escueta fue la conversación que tuvieron:
_ ¿Dígame?
_ Soy Marcos. ¡Te llamo desde Toulouse!
_ ¡No hables más hermano! Cuelga y espera las noticias mías.
Marcos colgó el teléfono algo escéptico porque esperaba otra cosa.
Lo lacónico del diálogo le dio a entender que había peligro de escucha y su hermano sólo quería saber la ciudad en donde se hallaba para poder situarle, y Marcos pensando en ello se animó en la espera.
Marcos les indicó satisfecho, que celebraba el vuelco a la vida de su hermano y de su padre, porque había recibido noticias de que los dos miembros de su familia estaban vivos en España.
Cuando llegó a su casa, Marcos descifro fácilmente el número de teléfono que le habían dado en clave y des-pués salió a la calle para llamar desde una cabina pública.
Cuando cogió el teléfono, le temblaban el cuerpo y las manos cuando reconoció la voz de Roberto.
Cuando fueron invitados todos en la barra del bar, se extrañaron mucho porque le conocían debido a su escasa generosidad y los amigos le preguntaron asombrados que era lo que le sucedía.
Marcos les indicó satisfecho, que celebraba el vuelco a la vida de su hermano y de su padre, porque había recibido noticias de que los dos miembros de su familia estaban vivos en España.
Marcos se quedó embobado y anonadado por la sorpresa.
La carta decía claramente, que los seres que el más quería en su ajetreada existencia, se hallaban vivos y estaban juntos dentro de España.
La noticia le desbordó y la alegría que tenía se transmitió a los españoles que estaban en el centro republicano de Toulouse aquel día.
Cuando fueron invitados todos en la barra del bar, se extrañaron mucho porque le conocían debido a su escasa generosidad y los amigos le preguntaron asombrados que era lo que le sucedía.
La carta le decía lo siguiente:
_ Madrid 25 de julio de 1949
_ Querido Marcos, cuando recibas la carta estaré sin duda curado de todas mis heridas físicas, pero mí querido hermano de las otras heridas morales por la traición a toda nuestra gente tardare mucho más tiempo en curarlas; pero jamás podré olvidarlas.
_ Ahora hermano lee con todo detalle todo lo que sigue a continuación y analiza cada una de estas palabras y cote-jarlas con nuestra última conversación.
_ La última que tuvimos los dos ... (ver texto completo)
Marcos se quedó embobado y anonadado por la sorpresa.
La carta decía claramente, que los seres que el más quería en su ajetreada existencia, se hallaban vivos y estaban juntos dentro de España.
La noticia le desbordó y la alegría que tenía se transmitió a los españoles que estaban en el centro republicano de Toulouse aquel día.
Las letras que estaban escritas sobre un fino papel cebolla eran tan minúsculas que enseguida pensó que la carta era de un antiguo miembro del partido que le escribía desde España con las antiguas técnicas de la clandestinidad.
La carta le decía lo siguiente:
_ Madrid 25 de julio de 1949
_ Querido Marcos, cuando recibas la carta estaré sin duda curado de todas mis heridas físicas, pero mí querido hermano de las otras heridas morales por la traición a toda nuestra gente tardare mucho más tiempo en curarlas; pero jamás podré olvidarlas.
_ Ahora hermano lee con todo detalle todo lo que sigue a continuación y analiza cada una de estas palabras y cote-jarlas con nuestra última conversación.
_ La última que tuvimos los dos ... (ver texto completo)
Como no tenía remite, Marcos se apresuró a abrirla y con tanta nerviosidad lo hizo que rasgó el sobre por la mitad.
A trancas y a barrancas juntó los dos pedazos con mucha paciencia y se dispuso a leerla con verdadero interés.
Las letras que estaban escritas sobre un fino papel cebolla eran tan minúsculas que enseguida pensó que la carta era de un antiguo miembro del partido que le escribía desde España con las antiguas técnicas de la clandestinidad.
Estaba en el despacho del centro Republicano de la ciudad de Toulouse cuando le informaron que le había llegado una carta a su nombre y que venía de España.
Extrañado Marcos por la carta y por la cantidad de matasellos que tenía marcados en el sobre, supuso que había estado rodando por Francia, de un lugar a otro hasta su localización en Toulouse.
Como no tenía remite, Marcos se apresuró a abrirla y con tanta nerviosidad lo hizo que rasgó el sobre por la mitad.
A trancas y a barrancas juntó los dos pedazos con mucha paciencia y se dispuso a leerla con verdadero interés.
Marcos estaba ahíto del circo de estos dirigentes y de su partido, abandona para siempre la causa obrera, dedicando ahora su vida a las comunidades obreras sencillas de los expatriados democráticos.
Estaba en el despacho del centro Republicano de la ciudad de Toulouse cuando le informaron que le había llegado una carta a su nombre y que venía de España.
Extrañado Marcos por la carta y por la cantidad de matasellos que tenía marcados en el sobre, supuso que había estado rodando por Francia, de un lugar a otro hasta su localización en Toulouse.
Eliminaron de un plumazo la oposición que tenían en el exilio los libertarios anarquistas.
No le importaba en nada a Moscú, la libertad del pueblo español, al dictador ruso solo le interesaba la intoxicación de los afiliados al partido, con una propaganda embaucadora de las virtudes y de los logros del comunismo en la madre Rusia.
Marcos estaba ahíto del circo de estos dirigentes y de su partido, abandona para siempre la causa obrera, dedicando ahora su vida a las comunidades obreras sencillas de los expatriados democráticos.
La muy probable muerte, de su hermano Roberto, por la traidora emboscada a que fue sometida la columna Anarquista por la perfidia del Partido; le trastornó su confusa imaginación por las viles sutilezas y las falsas maniobras de Moscú y de la KGB.
Eliminaron de un plumazo la oposición que tenían en el exilio los libertarios anarquistas.
No le importaba en nada a Moscú, la libertad del pueblo español, al dictador ruso solo le interesaba la intoxicación de los afiliados al partido, con una propaganda embaucadora de las virtudes y de los logros del comunismo en la madre Rusia.
La villana traición comunista en el Valle de Aran fue el motivo principal que determinó que Marcos abandonase definitivamente la militancia activa.
Rompió su carnet de afiliado ante el secretario general del partido, Santiago Castillo.
La muy probable muerte, de su hermano Roberto, por la traidora emboscada a que fue sometida la columna Anarquista por la perfidia del Partido; le trastornó su confusa imaginación por las viles sutilezas y las falsas maniobras de Moscú y de la KGB.
Nada tenía valor humano fuera de sus credos fanáticos; los cuales manipulan los dirigentes de turno a su antojo.
Además las bases se tenían que someter al pie de la letra a las órdenes de Moscú sin considerar las necesidades particulares de cada Nación.
La villana traición comunista en el Valle de Aran fue el motivo principal que determinó que Marcos abandonase definitivamente la militancia activa.
Rompió su carnet de afiliado ante el secretario general del partido, Santiago Castillo.
CENTRO REPUBLICANO, TOULOUSE, 1950
Marcos estaba extenuado y cansado de los partidos y de la suciedad de la política.
El comité central del Partido en la Francia liberada funciona igual que la Iglesia.
La Iglesia idolatra al Vaticano, exactamente igual que el comunista adora a su partido como si fuese Dios.
Nada tenía valor humano fuera de sus credos fanáticos; los cuales manipulan los dirigentes de turno a su antojo.
Además las bases se tenían que someter al pie de la letra a las órdenes de Moscú sin considerar las necesidades particulares de cada Nación.
Aprovechando la oportunidad que ahora tenía de matar de una vez por todas las hambres eternas que padecía, se comió todo con apetito.
Y después de devorar literalmente tan gustosos alimentos la enorme fatiga le rodeó envolviéndole en un placido y relajante sueño.
CENTRO REPUBLICANO, TOULOUSE, 1950
Marcos estaba extenuado y cansado de los partidos y de la suciedad de la política.
El comité central del Partido en la Francia liberada funciona igual que la Iglesia.
La Iglesia idolatra al Vaticano, exactamente igual que el comunista adora a su partido como si fuese Dios.