Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le sirva el sombrero, que se lo ponga.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le pique, que se rasque.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Al que feo ama, bonito es.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Al que feo ama, bonita le parece.
Al que feo ama, bonito es.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Al que feo ama, bonita le parece.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire
pronto yo estare hay
Al que es de vida, el agua le es medicina.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Al que Dios se lo dé, San Pedro se lo guarde.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
Al que Dios se lo dé, San Pedro se lo guarde.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
cortes buenos días que hoy me olvide de ti.
Buenas tardes a todos los mensajeros y mensajeras de España
Buenos días a todos y buenas tardes para después de comer
CANTABRIA
El César obligado, ofreció la paz,
Bálano dio fe y el César su palabra.
Y Cantabria, orgullosa, luchadora y fuerte,
Se envolvió con su verde exuberancia,
En el sueño profundo de su historia.
Autor:
Críspulo Cortés.
El Hombre de la Rosa.
CANTABRIA
Porcio y Manda, caminan hacía ella.
Apretadas las manos y en silencio.
Llevando con orgullo, con fiereza.
Tus viejos y ajados estandartes.
CANTABRIA
El César obligado, ofreció la paz,
Bálano dio fe y el César su palabra.
Y Cantabria, orgullosa, luchadora y fuerte,
Se envolvió con su verde exuberancia,
En el sueño profundo de su historia.
CANTABRIA
Nebriza y Mensa, lloran en la hoguera.
Embutidas en pieles sagradas.
Preparando el brebaje nocturno.
En el chozo nuevo de la Barcena.
CANTABRIA
Porcio y Manda, caminan hacía ella.
Apretadas las manos y en silencio.
Llevando con orgullo, con fiereza.
Tus viejos y ajados estandartes.
CANTABRIA
Allí en lo más profundo de bosque.
Las águilas circundan tú quietud.
Entre las encinas y los robledales.
Entrados de nuevo en la vida.
CANTABRIA
Nebriza y Mensa, lloran en la hoguera.
Embutidas en pieles sagradas.
Preparando el brebaje nocturno.
En el chozo nuevo de la Barcena.
CANTABRIA
Bálano tomó las riendas de tú pueblo.
Creando en lo profundo de tú alma.
Los muros de la nueva Cantabria.
Bálano, que se alumbra de tú luz.
CANTABRIA
Allí en lo más profundo de bosque.
Las águilas circundan tú quietud.
Entre las encinas y los robledales.
Entrados de nuevo en la vida.
CANTABRIA
Mientras estos adulaban al César.
En la casa de muerte de Eneas.
Las vestales lloraban a ríos.
Tanta sangre de muerte Romana.
CANTABRIA
Bálano tomó las riendas de tú pueblo.
Creando en lo profundo de tú alma.
Los muros de la nueva Cantabria.
Bálano, que se alumbra de tú luz.
CANTABRIA
Aduladores de César con lisonjas.
Ostentosos ¿Cuantos fueron?
Casio, Dion, Floro, Italico, Estrabon.
Hablaban de la fuerza de Cantabria.
CANTABRIA
Mientras estos adulaban al César.
En la casa de muerte de Eneas.
Las vestales lloraban a ríos.
Tanta sangre de muerte Romana.
CANTABRIA
Aduladores de César con lisonjas.
Ostentosos ¿Cuantos fueron?
Casio, Dion, Floro, Italico, Estrabon.
Hablaban de la fuerza de Cantabria.
CANTABRIA
Ellos sabrán de tú valor y hombría.
En los valles frondosos de la eternidad.
Allí donde reposan los hijos de Cantabria.
Fundidos con tú eterna gratitud.
CANTABRIA
Sus cenizas serán tierra pujante.
Que alimenten encinas y castaños.
Los vientos al pasar entre las ramas.
Con suave música, aliviaran su llanto.
CANTABRIA
Ya no verán el embrujo de tus valles.
De las cañadas, ríos y torrenteras.
Por que ellos caminan sin retorno.
A la eterna morada de sus dioses.
CANTABRIA
Ellos sabrán de tú valor y hombría.
En los valles frondosos de la eternidad.
Allí donde reposan los hijos de Cantabria.
Fundidos con tú eterna gratitud.
CANTABRIA
Tiñendo de rojo, tus hojas, tus ramas.
Secando las gotas que llora la tierra.
Marchitas las flores que no dejan savia.
Olores de muerte que tiene la hierba.
CANTABRIA
Ya no verán el embrujo de tus valles.
De las cañadas, ríos y torrenteras.
Por que ellos caminan sin retorno.
A la eterna morada de sus dioses.
CANTABRIA
Negras nubes que cubren tú tierra.
Barriendo con fuerza, con poder.
Con el aquilón, con el ábrego.
Tus altas barcenas humeantes.
CANTABRIA
Tiñendo de rojo, tus hojas, tus ramas.
Secando las gotas que llora la tierra.
Marchitas las flores que no dejan savia.
Olores de muerte que tiene la hierba.
CANTABRIA
Se inmolaban del monte frondoso.
Ponzoñas verdes de libertad suprema.
Dejando sin esclavos a Roma.
Épico final para un pueblo decente.
CANTABRIA
Negras nubes que cubren tú tierra.
Barriendo con fuerza, con poder.
Con el aquilón, con el ábrego.
Tus altas barcenas humeantes.
CANTABRIA
Que valor atesora tú pueblo.
Que muere en el lugar que vive.
Sin quedarse de esclavo de Roma.
Sin servir a quien quiso pisarles.
CANTABRIA
Se inmolaban del monte frondoso.
Ponzoñas verdes de libertad suprema.
Dejando sin esclavos a Roma.
Épico final para un pueblo decente.
CANTABRIA
Con armas unos, con veneno otros.
Miles cayeron en desastroso final.
Allí, donde fracasó la furia y el ingenio.
De unos más de los otros también.
CANTABRIA
Que valor atesora tú pueblo.
Que muere en el lugar que vive.
Sin quedarse de esclavo de Roma.
Sin servir a quien quiso pisarles.
CANTABRIA
Batalla cruel la de Aracillo.
Pocos de tus hijos sobrevivieron.
Pero muchos menos romanos.
Mezclados los cuerpos sin vida.
CANTABRIA
Con armas unos, con veneno otros.
Miles cayeron en desastroso final.
Allí, donde fracasó la furia y el ingenio.
De unos más de los otros también.
CANTABRIA
Cuando la sangre fluía hasta el río.
Tiñendo sus aguas de rojo irisado.
Engañando a los dioses del agua.
Que dejaron de serlo al mirarlo.
CANTABRIA
Batalla cruel la de Aracillo.
Pocos de tus hijos sobrevivieron.
Pero muchos menos romanos.
Mezclados los cuerpos sin vida.
CANTABRIA
Cuando la sangre fluía hasta el río.
Tiñendo sus aguas de rojo irisado.
Engañando a los dioses del agua.
Que dejaron de serlo al mirarlo.
CANTABRIA
Hablaban de ti, de tú pueblo, de tú gente.
Cántabros, soberbios, feroces y obstinados.
Que morían fieramente, por su libertad.
Terribles hombres de las montañas.
CANTABRIA
Donde se estrellaron las iras de Marte.
En las altas mesetas, en profundos valles.
Entre los desfiladeros y cañadas.
Teñidos con ríos, de sangre Romana.
CANTABRIA
En el Capitolio, hablaban de ti.
Hauberto y Julio Floro lo contaban.
En la casa, de la loba Romana.
Contaban las batallas de César.
CANTABRIA
Hablaban de ti, de tú pueblo, de tú gente.
Cántabros, soberbios, feroces y obstinados.
Que morían fieramente, por su libertad.
Terribles hombres de las montañas.
CANTABRIA
Petrilio y Afriano gente de gleba.
Centuriones de dolor, de esclavos.
Verdugos terribles del Imperio.
Obreros del César, que sirven la muerte.
CANTABRIA
En el Capitolio, hablaban de ti.
Hauberto y Julio Floro lo contaban.
En la casa, de la loba Romana.
Contaban las batallas de César.
CANTABRIA
La despiadada loba Romana.
No descansa, de batallar, la muerte.
Sin tregua, y sin misericordia.
Una guerra pesada como el plomo.
CANTABRIA
Petrilio y Afriano gente de gleba.
Centuriones de dolor, de esclavos.
Verdugos terribles del Imperio.
Obreros del César, que sirven la muerte.
CANTABRIA
Cuando tú pueblo sangrante de pena.
Pedía piedad al espíritu de tú tierra.
El dios de tus bosques frondosos.
Como ecos, que revivan sus vidas.
CANTABRIA
La despiadada loba Romana.
No descansa, de batallar, la muerte.
Sin tregua, y sin misericordia.
Una guerra pesada como el plomo.
CANTABRIA
El mago de la cueva profunda.
Almenido, de corazón duró, no llora.
Él, prepara los ungüentos sagrados.
Entre los guiños de la triste tarde.
CANTABRIA
Cuando tú pueblo sangrante de pena.
Pedía piedad al espíritu de tú tierra.
El dios de tus bosques frondosos.
Como ecos, que revivan sus vidas.
CANTABRIA
Mientras el sol se oculta en la distancia.
Herdo, no llora, por sus duros ojos.
Cantabria nunca a sabido, llorar.
Gentes duras como montañas.
CANTABRIA
El mago de la cueva profunda.
Almenido, de corazón duró, no llora.
Él, prepara los ungüentos sagrados.
Entre los guiños de la triste tarde.
CANTABRIA
Mientras el sol se oculta en la distancia.
Herdo, no llora, por sus duros ojos.
Cantabria nunca a sabido, llorar.
Gentes duras como montañas.