A la atención de la
Casa del
Perú: Te estoy escribiendo desde mi casa de Vitoria. Ayer mismo llegué de Torrevieja. He visto tu
mensaje y me pongo a escribirte. Siempre que mencionas la
historia del tal José, yo como católico, me emociono, pues me mereces el mayor de los respetos y me da mucho que pensar.
Ahí estuvo muchos años mi padre. Estoy disfrutando de mis primeros meses de prejubilado de la
fábrica Michelín. Ahora quiero hacer un viaje por el Norte de
Paradores sin reserva, para disfrutar
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