Era el
verano de 1.970. Por motivos que no vienen al caso, este servidor de la Patria, aún sin ser oficial en aquellos lejanos tiempos, se encontraba aquel día en el
bar de oficiales de un determinado Regimiento de Infantería radicado en Las Palmas.
Como era habitual por entonces, al día siguiente -que era sábado- uno de los oficiales tendría que dar una conferencia, de asistencia obligatoria. El coronel llama al capitán Tembleque.
--A la orden de usía, mi coronel.
--Le recuerdo que la conferencia
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