Claro qué sí, Alfredo. Al decir del tío Avelino (que murió casi centenario en 1979), el
caballo de Santiago saltó al otro lado del
río desde las peñas de Pedhome, en donde quedaron milagrosamente grabadas sus herraduras. Yo, sin osar poner en duda semejante revelación (que el tío Avelino, por supuesto, creía a pies juntillas), pienso que el apóstol matamoros lo hubiese tenido más fácil si se hubiese encaminado hacia donde hoy se encuentra la llamada "curva da ferradura" y desde allí bajase a donde
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