LA NIEBLA DE SEPTIEMBRE EN EL AÑO 2025, EN LA AUTOVIA DE LA CORUÑA, EN GALICIA.
La madrugada no le dejaba dormir al marido, y a las tres y media de la mañana de aquel jueves de últimos de septiembre, este hombre salia de la cama, para desayunar y poder ir bajando sus maletas y bolsos a su automóvil, su esposa dormía plácidamente, una vez el coche cargado trato de despertar a su esposa, La mujer parecía tener claro que en esas horas las zonas de la rías tendrían mucha niebla, así y todo protestando se levantó, y le comentaba a su esposo que era una locura salir tan temprano, El coche enseguida se colocó en la autovía de peaje, en la zona de La Ria de Betanzos, y la niebla estaba cerrada, quizá no se pudiera ver bien a más de cincuenta metros, el coche estaba frío, incluso la calefacción no era fuerte, y la niebla brillaba con los faros intensivos deslumbrando, no tardo en poner las luces de niebla, ya que al iniciar la Autovía del Noroeste VI, la niebla se hizo más fuerte, y su visibilidad era muy corta, La esposa tenía miedo al no ver ningún coche cruzarse en su camino, y no digamos de adelantarles nadie, los paisajes arbolados no se divisaban, y eso que la velocidad no superaba los 50, kilometros hora, incluso hubo badenes de la Autovía que el coche se quedaba a 30, kilometros, al no divisar más asfalto de unos 20, metros, El marido había circulado muchas veces por la Ribera del Duero, incluso conocía el hielo en el parabris con la niebla del invierno crudo, Más Galicia es otro ambiente distinto, no es igual el frío, aunque la condensación del agua de niebla sea más continuo. El tiempo de recorrer esos 165, kilometros de Galicia fue bastante, solamente al llegar a la zona de Ponferrada, pararon en la gasolinera de La Pausa, donde cruzaron unas palabras con otro conductor que venía en la misma dirección, y les largo esas frases que les dejaron más tranquilos, “En Galicia por las noches no es nada bueno el tener prisa, sobre todo cuando la niebla viene y lo eclipsa”. El resto del camino resulto bastante bien, la circulación era normal, la niebla por la zona de Tordesillas no existía, y los llanos de Arévalo eran zona despejada, la niebla solo fue un tiempo de pensar en meigas o brujas, daba miedo el haber caminado a pie por esas tierras a esas horas, sin apenas visibilidad. Ese día de septiembre del año pasado, era para tenerle en la memoria. G X Cantalapiedra. 18 – 10 – 2026
La madrugada no le dejaba dormir al marido, y a las tres y media de la mañana de aquel jueves de últimos de septiembre, este hombre salia de la cama, para desayunar y poder ir bajando sus maletas y bolsos a su automóvil, su esposa dormía plácidamente, una vez el coche cargado trato de despertar a su esposa, La mujer parecía tener claro que en esas horas las zonas de la rías tendrían mucha niebla, así y todo protestando se levantó, y le comentaba a su esposo que era una locura salir tan temprano, El coche enseguida se colocó en la autovía de peaje, en la zona de La Ria de Betanzos, y la niebla estaba cerrada, quizá no se pudiera ver bien a más de cincuenta metros, el coche estaba frío, incluso la calefacción no era fuerte, y la niebla brillaba con los faros intensivos deslumbrando, no tardo en poner las luces de niebla, ya que al iniciar la Autovía del Noroeste VI, la niebla se hizo más fuerte, y su visibilidad era muy corta, La esposa tenía miedo al no ver ningún coche cruzarse en su camino, y no digamos de adelantarles nadie, los paisajes arbolados no se divisaban, y eso que la velocidad no superaba los 50, kilometros hora, incluso hubo badenes de la Autovía que el coche se quedaba a 30, kilometros, al no divisar más asfalto de unos 20, metros, El marido había circulado muchas veces por la Ribera del Duero, incluso conocía el hielo en el parabris con la niebla del invierno crudo, Más Galicia es otro ambiente distinto, no es igual el frío, aunque la condensación del agua de niebla sea más continuo. El tiempo de recorrer esos 165, kilometros de Galicia fue bastante, solamente al llegar a la zona de Ponferrada, pararon en la gasolinera de La Pausa, donde cruzaron unas palabras con otro conductor que venía en la misma dirección, y les largo esas frases que les dejaron más tranquilos, “En Galicia por las noches no es nada bueno el tener prisa, sobre todo cuando la niebla viene y lo eclipsa”. El resto del camino resulto bastante bien, la circulación era normal, la niebla por la zona de Tordesillas no existía, y los llanos de Arévalo eran zona despejada, la niebla solo fue un tiempo de pensar en meigas o brujas, daba miedo el haber caminado a pie por esas tierras a esas horas, sin apenas visibilidad. Ese día de septiembre del año pasado, era para tenerle en la memoria. G X Cantalapiedra. 18 – 10 – 2026