CUANDO LAS MEIGAS HACIAN DE LAS SUYAS.
Cuando el miedo les marcaba a los muchos caminantes,
y alguna pena volaba en los más raros instantes.
Cuantos gritos en la noche, cuantas frases envidiables,
alguien quiso hacer reproche entre brisas admirables.
Hubo meigas que volaron por las laderas del monte,
y que su viva cuidaron con su preciado resorte.
... (ver texto completo)
Cuando el miedo les marcaba a los muchos caminantes,
y alguna pena volaba en los más raros instantes.
Cuantos gritos en la noche, cuantas frases envidiables,
alguien quiso hacer reproche entre brisas admirables.
Hubo meigas que volaron por las laderas del monte,
y que su viva cuidaron con su preciado resorte.
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