carreras de cintas
En un aula parecida a esta pasé mis mejores años en la escuela. Yo no utilicé los tinteros y las plumas, ya teníamos lápices y bolígrafos, ni teníamos estufa, había un brasero para la maestra, que a veces teníamos que ir nosotras a por él a su casa. La limpieza la hacíamos nosotras, barriamos, fregábamos y limpiábamos el polvo. Después fue cambiando el mobiliario, conocí las mesas individuales para cada alumno muy parecidas a las que tienen hoy, las pizarras, los mapas, las esferas. Las niñas usábamos ... (ver texto completo)
Teresa, yo también recuerdo todo lo que has contado, aunque en distinto pueblo, todo era igual, el día que nos pusieron mesas nuevas, que ilusión. Nosotras también hacíamos la limpieza de la escuela, lo del brasero igualitamente, los juegos lo mismo. En la época de los membrillos íbamos en pandilla a coger uno, y que buenos estaban. A Doña Paula no le gustaba nada que mascáramos chicle, muchos castigos eran por ello. Y cuando llego la moda de los bolsos hechos de bolsas de basura, se hacían tiras ... (ver texto completo)
Teresa todavia recuerdo la dichosa palmeta, cuando poniamos las manos y si la retirabamos doble sesión.
Hola tambien recordareis algunas cuando la abuala de Ichi y Paca la de Catalina, la llamabamos tia Francisca cuando era el tiempo de pelar las mimbres de recompensa nos daban las tijeretas que eran el recorte de los quesos frescos por cierto estaban riquisimas, despues con las cascara de la mimbre haciamos unas trenzas gordas y para columpiarse en algun huerto.
Que recuerdos: Mi maestra Dª Valentina, estuve poco tiempo en la escuela, me fuí muy pequeña fuera, pero la recuerdo con gran cariño yo la quería un montón y ella creo que también, no recuerdo que me pegara, pero si castigarme por no saberme la lección, después me decía se lo voy a decir a tu madre.
¿what?
¿que? lo que lees.
En un aula parecida a esta pasé mis mejores años en la escuela. Yo no utilicé los tinteros y las plumas, ya teníamos lápices y bolígrafos, ni teníamos estufa, había un brasero para la maestra, que a veces teníamos que ir nosotras a por él a su casa. La limpieza la hacíamos nosotras, barriamos, fregábamos y limpiábamos el polvo. Después fue cambiando el mobiliario, conocí las mesas individuales para cada alumno muy parecidas a las que tienen hoy, las pizarras, los mapas, las esferas. Las niñas usábamos ... (ver texto completo)
A tapar la calle,
que no pase nadie.
Que pase mi abuelo
comiendo buñuelos.
Que pase mi abuela
comiendo ciruelas.
Que pase mi tía
comiendo sandía.
Que pase mi hermana
comiendo manzana.
El hombre que ha empezado a sentir el desprecio de los demás, empezaría a quitarse soberbia, prepotencia y chulería de sus adentros y solo así, puede vivir mas sencillamente.
¿what?
LA LETRA CON SANGRE ENTRA.

Puesto que la función del maestro se basa en el principio de autoridad, en la escuela los castigos estaban a la orden del día y, según quien los aplicara, podían ser en verdad crueles y humillantes para el alumno. Cualquier falta o incumplimiento de la norma, por leve que fuera, era merecedora de una reprimenda o un penalización. Los castigos más habituales eran colocar al alumno en un rincón, de cara a la pared, con pesadas pilas de libros en las manos y orejas de burro; ... (ver texto completo)
Teresa todavia recuerdo la dichosa palmeta, cuando poniamos las manos y si la retirabamos doble sesión.
LA LETRA CON SANGRE ENTRA.

Puesto que la función del maestro se basa en el principio de autoridad, en la escuela los castigos estaban a la orden del día y, según quien los aplicara, podían ser en verdad crueles y humillantes para el alumno. Cualquier falta o incumplimiento de la norma, por leve que fuera, era merecedora de una reprimenda o un penalización. Los castigos más habituales eran colocar al alumno en un rincón, de cara a la pared, con pesadas pilas de libros en las manos y orejas de burro; ... (ver texto completo)
PASAS MÁS HAMBRE QUE UN MAESTRO DE ESCUELA.

En 1910, el sueldo de un maestro era de 1000 pesetas anuales, muy inferior al de un peón de la construcción. Hasta tal punto era penosa su situación económica que el saber popular termino por acuñar la triste y expresiva frase: “PASAS MÁS HAMBRE QUE UN MAESTRO DE ESCUELA”. Así, en los ambientes rurales su esfuerzo y dedicación se veían recompensados con el agradecimiento de los padres de los alumnos, quienes, le ofrecían productos de sus huertos y granjas. ... (ver texto completo)
El hombre que ha empezado a sentir el desprecio de los demás, empezaría a quitarse soberbia, prepotencia y chulería de sus adentros y solo así, puede vivir mas sencillamente.
“Los viejos lo creen todo; los adultos todo lo sospechan; mientras que los jóvenes todo lo saben”.
"Los viejos creen en su vida, porque ya la han vivido; los adultos no saben en que creer; mientras que los jóvenes creen que lo saben todo".
Hay homes, homiños, macacos e macaquiños. Tsk Tsk Tsk.
En los asuntos triviales, el estilo y no la sinceridad es lo esencial. En los importantes, también el estilo es lo esencial.
El estilo debería ser el hombre, pero suele ser la máscara.