Amiga querida, desde mi tierna infancia, te tuve muy cerca. Te acompañé al
campo, al
rio a lavar, pues era como tu lazarillo. Ya siendo un poquito mayor, os acompañaba al
baile, a tí y a tu novio, pues en aquellos años, los padres no les gustaba que las chicas fueran despues de cena, si ir acompañadas, para mí era una alegria, poder ir, aunque el baile era el de tia Juana, detras de la
iglesia, osea justo al lado de nuestras
casas. Hoy te rindo un
homenaje, y siento una gran pena, no poder acompañ
arte ... (ver texto completo)