Un
mensaje de tolerancia, diálogo y mutua compresión se nos ha dado desde la antigua y leal villa de
montánchez. Con este mensaje deberiamos tener presente que la coexistencia no sólo es posible, sino enriquecedora, basta con mirarnos a los ojos, romper esterotipos y escuchar a nuestros semejantes superando barreras generacionales, religiosas, políticas y culturales.
Hoy más que nunca necesitamos ese diálogo para que el conocimiento, la tolerancia y la creatividad sustituyan al odio, al fanatismo
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