Jesús se ha hecho pobre naciendo en un lugar como es Belén donde hay sólo pobreza, pero no es una pobreza sin sentido, sino que es una pobreza que lleva en sí misma una gran riqueza. Riqueza espiritual, de dones, de energías, de paz”
La primera vez que se colocó un
árbol de
Navidad en el Vaticano fue en 1982, a petición de Juan Pablo II. Él quiso que tanto el Belén como el árbol, los dos principales signos de la Navidad, fueran muy visibles en la
plaza de
San Pedro.