Pasamos por días de tiempo revuelto. En tan solo unas horas la atmósfera y el aspecto del campo pueden sufrir grandes cambios. El mal tiempo maltrata a los árboles de hoja caediza que de un momento a otro, sacudidos por el temporal, pueden perder todo su follaje. Pero a la vez favorece a las coníferas, cuyas copas oscuras brillan con lustre, mojadas por los chaparrones. En los campos, nieblas y escarchas blanquean los amaneceres.
Todos estos cambios vienen impulsados por el soplo del viento otoñal.
Hay ... (ver texto completo)
Todos estos cambios vienen impulsados por el soplo del viento otoñal.
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