José María, sí que me acuerdo de vosotros. Es verdad que nuestra infancia no fue tan saludable como la de nuestros hijos y nietos -yo aún no soy abuelo- pero a pesar de todas las penurias que mencionas fuimos capaces de levantar la cabeza, tocar de pies a tierra y tirar para adelante. Mi padre sufría cuando veía a sus alumnos faltar a clase porque con tan corta edad habían de contribuir con su sudor al mantenimiento de la casa. Y, para remate, las familias eran de verdad NUMEROSAS, con muy pocos ... (ver texto completo)
José María, me llevo 15 meses con mi hermano Miguel. Él ashora vve en Salamanca, jubilado ya hace años. Lo hizo antes que yo, en cuanto cumplió los 60. Un abrazo.