¡Silencio!
Desde tu infinito de las sombras, amigo Francisco, recojo emocionado tu despedida y el sincero, Arriba España, y me permito guardarlo junto a los ecos sordos del silencio. Tan denostada, ninguneada y preterida, tú lo dijiste sin estigmas. ¡Callen las trompetas en este sublime acto!
Te vas, como viniste, dejando el poso amable de los buenos hombres; sensible, educado, correcto; poseído por el numen hermoso de las musas. No tengo la menor duda que hubiésemos mantenido tan largas charlas ... (ver texto completo)
Desde tu infinito de las sombras, amigo Francisco, recojo emocionado tu despedida y el sincero, Arriba España, y me permito guardarlo junto a los ecos sordos del silencio. Tan denostada, ninguneada y preterida, tú lo dijiste sin estigmas. ¡Callen las trompetas en este sublime acto!
Te vas, como viniste, dejando el poso amable de los buenos hombres; sensible, educado, correcto; poseído por el numen hermoso de las musas. No tengo la menor duda que hubiésemos mantenido tan largas charlas ... (ver texto completo)
