Cuando el señor, me mire a los ojos
y en silencio pronuncie mi nombre.
No lloreis mi ausencia, llorad junto a mi
aqui en la tierra, para compartir juntos las penas.
No me coroneis de
flores, recoramos en compañia
los
campos de muchas primaveras.
No alaveis mis virtudes, comversemos largo y tendido
de ellas, y tambien de mis defectos.
No me homenegeeis, postumamente,
demonos el homenage juntos.
... (ver texto completo)