Primo CaPi, gracias por tu receta. Al ver la casa del Maero me han venido a la cabeza muchos recuerdos de cuando estuve allí pintando las puertas de los tinaos; me iba en la bicicleta todos los días y tu padre (q. e. p. e.) me recibía siempre con mucho cariño.
Un abrazo
PChengue, sabes que el cariño, con el te recibía mi padre, era sincero.
De la
casa, te diré que, es una pena que se la hayan dejado de deteriorar de esa manera, pues era una buena casa y en un sitio estupendo. Si la hubieran adaptado, para “
Casa Rural”, más de dos finas de semana estaría habitada. Un abrazo