Querida CARNI. Llevaba yo, en el mismo sitio y a la misma hora, esperándoos algo así como veintitantas horas. Así no puede ser. Después, con el
rollo este de la conducción, no podemos despistarnos. Me lo pasé muy bien; como siempre que estoy en vuestra compañía. Te debo una. Pero, con todo el lío se me fue el
santo al
cielo. Sabes que la tendrás- no te quepa la menor duda- Así que, cuando menos te esperes, ¡ZAS! Te lo diré por activa y por pasiva. En lo que a mí respecta, y, como te dije, creo que
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