Renaces en cada llanto, en cada pedido de ayuda;
brindando el canto ideal de la compañia final
rasgando el tiempo, congelando los instantes.
Alcanzas aquellas semillas del
río de los sueños
llegando al extremo de un sin fin de entregas;
dibujando con un trazo de sonrisa, la silueta de la vida que se escapa
cual guardián de un templo de realidades libres.
Recorriendo un pasillo desvanecido de misterios
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