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El que espera, que espere despierto o por el contrario se la juega.
Hoy he empezado mal el día, pues hasta cabreé al gallo portugués que tengo en la vitrina, porque me levanté más temprano que él.
Y eso que procuro no hacer ruidos.
De puntillas subo y bajo las
escaleras,
al andar desplazo mis pies descalzos por el suelo,
no me atrevo a tocar ni un plato,
ni café bebo, tan siquiera;
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