¿Y qé vamos a decir... si ya hemos dicho que es un paraje de ensueño? Era el ugar, junto al
puente del
río Salor, los lugares preferentes de hacer aquellas jiras en burros (y burras también, no queremosser sexistas) porloancho de nuestros
campos. Y lo que más nollamaba laatención losingularmente que iban vestidas las féminas, con su pañuelo en la cabeza, siempre montada en el jumentodedlado, y a la hora de
comer... sentada en el suelo con sy servilleta por delante aunque tuviesen en pleno
campo.
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