Más le valiere a alguno hacer un examen de conciencia, cuando la luna en su fulgor le alumbra o si no hay luna alguna estrella le hace un guiño, o si está nublado, su rica imaginación se las podrá traer a presencia cada noche, antes de caer en los brazos de morfeo, para ver cuantas ofensas infligioles durante el día a aquellos que en nada le ofendieron, incluyendo a quienes siempre le tuvieron en alta estima. Si después de ese examen de conciencia no encontrara nada que reprocharse, entonces diría ... (ver texto completo)
Si señor, con mucha templanza.