Ahí está el tema. La falta de agricultura, el que ya no haya molinos harineros sumergidos en sus aguas, e que ya no haya que ir a por arena para construir, las malas artes en la caza, el dudoso respeto por las cosas, el desorbitado recelo por la propia posesión, y el creer que todo monte es orégano... cada vez resulta más difícil DESCIFRAR el camino al fronterizo río Tajo. SALUDOS.