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Lagunilla, en aquellos años, tenía la entrada a nuestra
calle sin asfaltar. Accedíamos por delante de La Placita salvando un terraplén muy accidentado de ondulantes y pequeñas hendiduras, regatos secos; es posible que en tiempos de
lluvias aquello fuese un lodazal, no estoy seguro. Pero ateniéndonos al origen de nuestro
pueblo, dado que su historial nos confiesa que era una
laguna de contundentes manantiales, nos permite albergar esas sospechas. Hoy, para los que aún no habéis
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