“UN
PUEBLO QUE NUNCA SE ACABA”. 37. Parte II
Nos sigue llamando poderosamente la atención estas sillas de anea, más propicia para el camposanto que las de
camping y encima nos traen al recuerdos, a aquellos “
Santos” que en el
cementerio ni hablaba ni Dios… bueno Dios sí, que estaba en medio de aquellos responsos interminables delante de los panteones, donde estaban sentadas las piadosas y pacientes mujeres, precisamente en estas clases de sillas y en corro. Se daban unas a otras dinero para que
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