La
ermita se convirtió más tarde en
iglesia, aunque no, con la forma actual. De hecho, estuvo mucho tiempo, con la parte central sin
bóveda. Tenía techo de madera desde la
pila del
agua bendita hasta el
coro. Quizás algunos lo recuerden, sobre todo, si les tocó en días lluviosos, estar debajo de las múltiples goteras que refrescaban su ya frío cogote. El suelo era de ladrillo colorado con una fila de lanchas en medio.