TODOS LOS SANTOS
Dos chorros de vida cristalina ¡te quiero como los chorros del oro! Me decía mi madre cuando se emocionaba con algo grato que yo, sin saber el qué, parece que bien obraba. Luego fui creciendo y, en vez de hacerla feliz, ella lloraba; lloraba en silencio, en los recogidos rincones de la cocina zurciendo y remendando, en su apartado desierto de intimidad con sus cosas divagando, soñando, recordando y…tan lejos y perdidos, en sus añoradas miradas veía a sus fallecidos padres y lejanas ... (ver texto completo)
Dos chorros de vida cristalina ¡te quiero como los chorros del oro! Me decía mi madre cuando se emocionaba con algo grato que yo, sin saber el qué, parece que bien obraba. Luego fui creciendo y, en vez de hacerla feliz, ella lloraba; lloraba en silencio, en los recogidos rincones de la cocina zurciendo y remendando, en su apartado desierto de intimidad con sus cosas divagando, soñando, recordando y…tan lejos y perdidos, en sus añoradas miradas veía a sus fallecidos padres y lejanas ... (ver texto completo)