Sobre este hermano de mi madre, sin desmerecer al resto de mis tíos, tengo que declarar que fue muy querido por mi. Desde chico, fue al que más traté y con el que más veces fui al campo, a las Callejas, al Pajar, al Valle de la Tuella, a los Canchos, a los Llanillos, Peñafranca, los olivos, etc. A llevar o traer las vacas a los prados, a vendimiar o a coger higos, patatas o sandías, a regar los huertos, a por leña o helechos, a herrar a las caballerías. Junto a él, recorrí buena parte de las tierras ... (ver texto completo)
¡Qué duro Juan Antonio! Nada más de imaginarme ese recorrido a lomos en las caballerizas y bajo la noche me duelen los huesos ¿Acaso no habría sido un poco más cómodo usar un carro? Qué bien relatas el trajín cotidiano de aquellos tiempos. El reparto por sorteo debió de ser una práctica común entre las familias a la hora de heredar. Yo también recuerdo esa leche con la nata gruesa y las motitas amarillas, su sabor… si se tomaba sola amargaba un poco; pero al arrimo del café ya era otra cosa. El mismo ... (ver texto completo)