Hubo un pueblo unido y luchador: Pizarro. El progreso engañoso del nivel de vida "tomatero", en años posteriores, propició la competencia entre los de la misma profesión campesina y entró la desaforada división y apatía. ¡Bienvenida la savia nueva!. Aquellos niños de ayer son los...aguerridos pizarrosos de hoy. Siempre hay que sembrar con esperanza... Para aplaudir con entusiasmo el fruto en unos jóvenes que, sin encomendarse a siglas ni falsas prudencias estériles, nos han despertado para añorar ... (ver texto completo)