Nosotros los bancos, donde todo el mundo pone sus partes mas nobles, donde el que más y el que menos se despoja a veces de su malestar interior, desde donde soportamos las inclemencias de todo tipo, los que nos hacemos los sordos teniendo que oír todo, somos como los confesionarios de las iglesias, en el que el cura de turno esta obligado a guardar silencio de confesión.
A los bancos, se nos pone la cara colorada y de impotencia cuando escuchamos barbaridades que no boy a revelar, de satisfacción, ... (ver texto completo)
A los bancos, se nos pone la cara colorada y de impotencia cuando escuchamos barbaridades que no boy a revelar, de satisfacción, ... (ver texto completo)