Aprovechando la bonanza de la mar después de la tormenta, el tripartito formado por el Duende, Robespierre y Pepiño, embarcaron en La Golondrina donde, El Vizcaíno les había invitado a un día de asueto y pesca con artes prohibidas, regado todo con vino blanco de Alella. Anclaron dos millas mar adentro, a la altura de Rosas y con el caldo y la conversación, llegaron a eso que ahora llaman memoria histórica. Robespierre sacó una hoja de un viejo periódico de Badajoz y leyó en alta voz.
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