Los extremeños somos
naturaleza, nuestra piel son cortezas de
árboles, nuestros brazos son ramas abiertas preñadas de hojas. Aquí, en
Extremadura, estamos tan enraizados a la tierra, con tal pasión, que configuramos bosques.
Somos parte indiscutible del territorio, del suelo, del aire y del
agua.
Por eso cuando arde la naturaleza, somos nosotros los que nos abrasamos. Por eso cuando se incendia el bosque algo de nosotros se incinera y se extingue.
En Extremadura, los extremeños somos
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