Era un poco tartaja,
decía, aponte por ponte
pero, ¡qué buen jardinero!
Pendiente siempre de las flores
que mimaba en sus rosales.
Manoooloo, ¿a que no me mojas?
Le gritábamos los chavales,
y Manolo complaciente
nos enfocaba su manguera ... (ver texto completo)
decía, aponte por ponte
pero, ¡qué buen jardinero!
Pendiente siempre de las flores
que mimaba en sus rosales.
Manoooloo, ¿a que no me mojas?
Le gritábamos los chavales,
y Manolo complaciente
nos enfocaba su manguera ... (ver texto completo)