Lo que hay que oír recia moza. La Plaza Chica, a pesar de estar tan abajo y tener en el subsuelo una auténtica cloaca, está que se sale por encima de los tejados. En esa alcantarilla, por lo que se deduce, hasta hay escuelas para enseñar artes marciales que, en este caso, de marciales tienen lo que yo de fraile franciscano. Eso sí, de males artes saben un rato largo, pero bien largo, lo suyo es la violencia en todas sus formas, el exabrupto, el eructo grosero, el hediondo pedo. En cuanto tratas cualquier ... (ver texto completo)