Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los tropezones hacen levantar los pies.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.