Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los tropezones hacen levantar los pies.
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